Flo Morrissey: juventud 'vintage'

Flo Morrissey, o cuando el 'hippy chic' de Notting Hill se lanzó a la conquista del mundo.

Flo Morrissey

En Flo Morrissey se produce algún tipo de extraño desfase temporal. A la cantante londinense con cara prepúber pocos le echarían los 21 años que tiene. Con 15 ya ajustaba cuentas con el pasado: "Muéstrame que me he convertido en algo parecido a cuando era joven", recita reflexiva en Show Me, aquel tema que ahora abre su recién estrenado primer álbum, Tomorrow Will Be Beautiful. Su armario podría ser el de Jane Birkin en su momento más hippy. Y sus canciones suenan al folk melancólico y algo sobrenatural de finales de los 60. Pero ojo, vaya canciones.

En alguna –Pages of Gold, el single que la ha sacado de la clandestinidad indie– se acerca tanto a Lana del Rey que cualquiera diría que tiene su habitación empapelada con fotos de la cantante neoyorquina. Criada con ocho hermanos en los ambientes boho de Notting Hill, Morrissey (nada que ver con el líder de The Smiths) empezó a ejercitar la voz con las canciones de Disney cuando apenas levantaba un palmo del suelo. A su padre, artista y profesor de meditación, le debe la dieta intensiva de Nick Drake o Jeff Buckley que sonaba en el coche y que le marcaría el camino. Empezó a escribir canciones con 14 años, las grababa en vídeo y las subía a la red. Su mánager, Aram Goldberg (que también lo es de su ídolo, Devendra Banhart), la descubrió en un blog japonés y quedó subyugado. Fue él quien se la llevó a Los Ángeles para grabar este disco sazonado con elegantes arreglos orquestales y odas al desamor o el paso a la edad adulta. Morrissey es ahora esa joven talentosa que pone la nota hippy chic en festivales como Glastonbury o, el 12 de septiembre –ella también–, el Dcode madrileño. Allí será, sin duda, una de las sorpresas.

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