Juegos Salvajes

Todos la conocen por su papel de Osha en la serie más brutal de todos los tiempos: Juego de tronos. De cerca, Natalia Tena es tan indómita y especial como su personaje.

En el menú que pide Natalia Tena (Londres, 1984) a nuestro catering hay brócoli, zanahoria y patata hervida. No prueba la milanesa de ternera ni los rollitos de lenguado. "Es que no me encuentro muy bien", se excusa. No ha dormido casi nada en toda la noche. "A veces tengo insomnio. Por eso salgo mucho a correr. Me ayuda con el estrés", explica. Natalia es menuda, vital y habla a una velocidad inusualmente rápida. Usa un español perfecto, modulado por un acento inglés que mantiene a raya. Lo aprendió de sus padres, españoles emigrados a Londres, donde nació, creció y vive.

La sesión de fotos ha terminado y está relajada. "Es la primera vez que me divierto con la moda. Siempre la he visto como algo oscuro. En la red carpet me siento como un caballo al que examinan. Ese mundo no tiene nada que ver con mi carrera", apunta. Una carrera que empezó con una obra de teatro escolar y la ha llevado a ser Nymphadora Tonks en la multimillonaria saga de Harry Potter (ha interpretado cuatro películas de la serie de J.K. Rowling) y una de las caras más reconocibles de la mejor serie de todos los tiempos: Juego de tronos. La superproducción épica, fantástica y rompe récords que acaba de terminar el rodaje de su quinta temporada en España y en el que Natalia da vida a la salvaje e impredecible Osha. Un drama brutal con un Globo de Oro, 15 Emmys, 100 millones de euros de presupuesto y 20 millones de espectadores de media por episodio. El más perfecto y exitoso cóctel de sangre, sexo y venganza que jamás ha visto la televisión. Pero ella hace como si trabajar en la serie que desbancó a Los Soprano fuera tan natural como tomar las verduras que llenan su plato.

Acaba de triunfar en España con la película 10.000 km y está a punto de estrenar Refugiados, una serie futurista coproducida por A3Media y la BBC. "¿Ves esto? Me ha cambiado la vida", dice, y da una calada a un cigarrillo electrónico con aroma a pachuli.

Natalia Tena

¿Lo estás dejando?
Bueno... (ríe). Sé que en este momento de mi vida no puedo. Pero esto me da todo lo que necesito. 

¿Hace tiempo que fumas?
¡Sí! Por un cigarrillo empecé en la interpretación. Esta profesión me eligió a mí. Estaba castigada por haber fumado en el internado en el que estudiaba en las afueras de Londres. Estaba prohibido. Así que ese fin de semana no pude volver a mi casa. Coincidió que hicieron cerca del colegio el casting de About a boy (con Hugh Grant) y me cogieron. A mí me encantaba el teatro, pero no lo veía como un medio de vida. Nunca pensé que podría ganar dinero con esto. Después de esa película, me cogió una agente.

Fuiste a la escuela Bedales, en East Hampshire, una de las public school más prestigiosas de Gran Bretaña (en la misma liga que Eton y Harrow). Allí estudiaron Cara Delevingne, Minnie Driver y Daniel Day-Lewis. ¿Cómo es crecer en ese ambiente?
Es un colegio muy especial. Con profesores buenísimos y excéntricos. Conservo muchas amistades de mi etapa en Bedales (estuvo de los 11 a los 18 años). Se establecen relaciones muy especiales porque compartes todo con tus compañeros. Te haces mayor con ellos.

¿Les has perdonado a tus padres que te enviaran a una escuela interna?
¡Pero si lo pedí yo! Soy hija única y quería estar con otros niños. Además, iba todos los fines de semana a casa. No es como otros internados en los que no ves a tu familia. Quizá nuestra manera de relacionarnos es más parecida al modelo familiar inglés. Más independiente. A los 18 años yo me fui a vivir con amigos. En Inglaterra nadie vive con sus padres después de los 18.

Tu madre es extremeña y tu padre vasco. ¿Cómo se lleva la mezcla de una educación británica y un hogar español?
Pues nunca lo he pensado mucho. Mis padres emigraron para buscar trabajo durante la dictadura de Franco. Lo hizo mucha gente. España no era muy bonita entonces. Mi madre se enamoró del país y dijo: "Si tengo una hija quiero que crezca aquí". Trabajó durante mucho tiempo en la ONU, ahora es artista y mi padre carpintero. Yo pasaba todos los veranos en Hornachos (Badajoz), el pueblo de mi madre. Ahora casi no voy porque murió mi abuela y no me queda mucha gente allí. Tengo amigas, pero no tengo tiempo. Recuerdo la libertad que sentía cuando era niña. Solo iba a casa de mi abuela a comer y a dormir. Al País Vasco nunca fui. Mi padre no tenía mucho contacto con su familia.

¿Por qué perdieron la relación?
Bueno, por cosas de la vida, ¿no? Mi familia no es muy extensa. De adolescente fui a conocer Pasajes, en Guipúzcoa. Me encantaron la comida, los paisajes... Es precioso. 

En unos días vuelves a España de gira con tu grupo, Molotov Jukebox, en el que cantas y tocas el acordeón.
Sí, el 25 de noviembre a Madrid, a la Sala Independance. Siempre me ha gustado la música. Toco el piano y la guitarra desde los cinco años. Conocí a mi novio, Sam, en un grupo en el que tocábamos juntos. Fue amor inmediato, un flechazo, y tuve la necesidad de crear una nueva banda con él. Hacemos una mezcla de música tropical, gipsy, urbana... Suena como el folk del este de Europa.

Natalia Tena

No llevas una vida muy convencional. ¡Vives en un barco en el canal de Londres!
Bueno, no sé. Hay muchas vidas extrañas y locas por ahí. Los croupiers, la gente que trabaja en emergencias, los que tienen turno de noche. Existen vidas que nada tienen que ver con cumplir un horario de nueve a seis en una oficina. Sí. Vivo en el barco con Sam. Siempre me había encantado la idea y un día dije: ¡lo voy a hacer! Llevo dos años y la experiencia es maravillosa. Te mueves, puedes navegar... El verano es la mejor época. La próxima vez que vayas a Londres, fíjate.

Tu personaje en Juego de tronos, Osha, es una incógnita. Desapareció en la tercera temporada y no se sabe qué ha sido de ella. ¿Volverás en la quinta?
(Silencio.) Es que no lo puedo decir (arquea las cejas). No puedo decir nada. Tampoco lo sé (los actores de la serie firman un estricto contrato de confidencialidad que les prohíbe adelantar cualquier detalle del argumento). Yo tengo una vida normal, no me interesa ser famosa. En mi tiempo libre quiero leer, estar con mis amigos y cocinar lasaña. Reírme mucho, comer y beber cosas increíbles. Intento no pensar en lo grande que es el proyecto. Llegué ahí por una audición. Ni había leído los libros. Ahora me tienen enamorada. Pero nadie sabía la dimensión que iba a alcanzar. Mis amigos se ríen un poco de mí. De todas maneras, es raro cuando alguien me para porque quiere una foto conmigo y casi ni hablamos. Prefiero tomarme un café con esa persona. Mis padres ni siquiera siguen la serie. Pero Juego de tronos me ha abierto muchas puertas. Ahora tengo tres agentes. Una en España, otra en Inglaterra y otra en Estados Unidos. Eso es importante.

Y parece que da resultado. Estás a punto de estrenar Refugiados, una superproducción de A3Media y la BBC para La Sexta. ¿Tiene algo en común tu personaje en la serie con Osha?
No, nada. Mi personaje se llama Emma y es una madre, una mujer que ha escapado de su pasado y alguien del futuro le hace enfrentarse a sus fantasmas. La serie se rodó en Rascafría y viví allí en una casita. ¡Me asombró muchísimo que todo el mundo sabía lo que era Rascafría aquí! Me gustaba un lugar donde hacen chocolates artesanales. Me pasé ahí los tres meses de rodaje. "¡Hola, soy yo otra vez!", les decía a los de la tienda. Me encantó: los ríos, el campo… Es bueno para relajarse en este mundo emocionalmente tan loco.

10.000 km, tu primera película rodada en español y la ópera prima de su director, Carlos Marqués-Marcel, arrasó en el Festival de Málaga. Entre los premios que se llevó está el de Mejor Actriz. ¿Esperas repetir en los próximos Goya?
No sé mucho de los Goya, la verdad. ¿Cuándo son? Ya estoy contenta con todo lo que me ha dado esta película (mejor guión novel, mejor película, mejor actriz, premio de la crítica y mejor actriz en el Festival de Málaga). Nadie del equipo esperaba lo que hemos conseguido. Necesité la ayuda del director para rodar en español. Me siento mucho más cómoda haciéndolo en inglés, porque es la lengua en la que he estudiado.

Eres autodidacta, no has ido a ninguna escuela de interpretación. Paseaste perros, tocaste la guitarra en el metro y fuiste camarera para sobrevivir. ¿Siempre tuviste un talento natural para interpretar?
(Ríe.) No lo creo. Todo el mundo puede ser actor si se enfoca en eso. Todo el mundo tiene historias. Todos tenemos vidas. Otra cosa es manejar el miedo y la vergüenza. Eso ya es más difícil. 

Descubre cómo se realizó la sesión de fotos que puedes ver en nuestro número de diciembre.

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