Kate Hudson, todo al rojo

Estuvimos en Nueva York con la actriz convertida en chica de calendario, y hablamos de cócteles, de su pasión por el vino y de cómo disfruta bloqueando a gente en sus redes sociales.

Avión de campaña

Hay pocas cosas más italianas que los calendarios. No el que tenemos casi todos encima de la mesa de la oficina, a punto de ser jubilado por el del smartphone, sino esos otros plagados de siluetas femeninas. Como los que solían verse en talleres o gasolineras y que, en una versión más siglo XXI, plagados de modelos espectaculares o estrellas de Hollywood y a cargo de fotógrafos de renombre, presentan cada año un puñado de grandes marcas transalpinas. El de Campari es uno de los más prestigiosos, y su presentación, la fiesta mayor de esta legendaria marca de bitter que sabe a aperitivo sofisticado y cosmopolita, a lujosas lanchas de madera en la Riviera ligur y canciones de Ornella Vanoni.

Kate Hudson es la protagonista de la edición 2016. La adorable groupie de Casi famosos da pasos irregulares en su carrera últimamente (en marzo estrena en España Rock the Kasbah, una comedia con Bill Murray), pero sigue siendo una de las celebrities más queridas y una habitual de la alfombra roja. Precisamente de ese color se ha vestido para evocar una aguerrida campaña electoral (2016 es año electoral en Estados Unidos) en la que se enfrentan las dos almas de esta bebida, el dulce y el amargo, con Hudson desdoblada en las dos candidatas. En las imágenes del fotógrafo Michelangelo di Battista la vemos en un estrado durante un mitin, enfrascada en un debate televisivo o bajando del avión de campaña. También es rojo vivo, corporativo, el mono escotado que luce cuando nos encontramos con ella en una suite de The Standard High Line, el hotel neoyorquino que la marca ha elegido para presentar el calendario. Las vistas al Meatpacking District y a las vías de metro reconvertidas en un singular paseo ajardinado a orillas del Hudson ponen el contexto a una conversación de apenas unos minutos controlada por un estricto cronómetro.

Bar

¿El calendario ha hecho que haya más rojo en su armario? Me gusta mucho el rojo. Todo el mundo me decía que me iba a hartar de él después de las fotos, pero no era así: nos íbamos a cenar después de la sesión y seguía vistiendo de rojo. Es un color muy importante y poderoso, ideal para tener en determinadas piezas de tu casa, tiene una energía especial.

Se habrá hecho un intensivo de cócteles. ¿Cuál es su favorito? Depende. El otro día estaba en un pequeño restaurante de la ciudad, no sabía qué beber y el camarero propuso un Negroni. Pensé: ¡sííí!. Era un momento tan Nueva York, tan sofisticado... Otro sería un Boulevardier: por ejemplo en Italia, al borde del mar y con jazz de fondo. 

En la rueda de prensa ha comentado que le gusta beber. ¿Cuál es su límite? Lo primero, aquello fue un chiste (risas). ¿Mi límite? ¿Umm... Un cóctel? Además soy del tipo de persona que se bebe la mitad de una copa. 
A menos que se trate de vino (más risas).

Making of

Precisamente usted y su ex, Matt Bellamy [cantante de la banda Muse, con el que tiene un hijo], producen vino. Sí, y en dos semanas tenemos que volver para hacer algunas catas. Tenemos los viñedos en Santa Rita (California). Grandes pinots y muy buenas uvas syrah. Ha sido un año de poca producción, pero con uvas estupendas.

¿Cómo nació esa pasión? Mi padre, Kurt [Russell, pareja desde hace décadas de su madre, Goldie Hawn, y con el que Hudson y su hermano Oliver se criaron], ama el vino. Desde que éramos pequeños nos llevaban a viajes de vino. Éramos niños y no podíamos beber, claro (risas), pero siempre estábamos alrededor. Oíamos hablar de las diferentes ubicaciones en los viñedos y cómo trabajarlos. Más tarde iba a verle cuando estaba haciendo su vino y me encantaba el rosé. Recuerdo pensar: por qué no hacer un pinot, o un sauvignon blanc… De hecho, este año estoy nerviosa porque, aunque es difícil hacer un sauvignon blanc en California, por fin me siento preparada. Es como un juego. Me encanta el proceso, y a Matt también. Abrirnos una botella de vino y ver a los niños Hudson-Bellamy jugar.

Mitin

Se ha convertido en una promotora de la vida sana. Hasta diseña una línea de ropa deportiva. ¿Dónde está la línea entre lo saludable y la obsesión? De eso trata el libro que estoy escribiendo. Hoy en día estamos tan influidos por las imágenes que sufrimos una verdadera ofensiva de la perfección. Pero lo importante es motivarse para estar saludables. El daño lo hacen algunas publicaciones. Por eso demandé a una que publicó que yo era anoréxica. Es despreciable que alguien se invente algo así para vender. Estas revistas tienen una responsabilidad con las jóvenes.

¿Y las redes sociales? ¿Las usa? Sí claro, y las manejo yo misma. Me gusta que parezcan auténticas. Es una buena forma de comunicarte con tus fans. De momento, solo tengo Instagram, y quizá, en breve, Snapchat. Me divierte ser creativa en lo que publico. Es tan personal como tú quieras, hay que medir qué compartes sin revelar demasiado. Y disfruto mucho del diálogo de ida y vuelta, sentir esa energía… También me lo paso genial borrando a la gente negativa. Es maravilloso. A algunos no les gusta eliminar amigos. ¡Yo disfruto dándole a bloquear! (risas). 

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