Kylie Jenner, la rentabilidad del éxito

Es una de las celebrities con más seguidores en las redes sociales, a sus 18 años ya cuenta con una colección de cosméticos que lleva su nombre y convierte en oro todo lo que toca. Así es Kyle Jenner, la pequeña del clan Kardashian.

Kylie Jenner, la rentabilidad del éxito

Kylie Jenner nos dice, sin alterarse lo más mínimo, que “un activista de los que están en contra del uso de pieles de animales ha atacado a Kendall”, mientras sigue con su iPhone 6 pegado a la oreja (“odio que me encante mi teléfono”). De hecho, le pone la misma emoción a lo que nos cuenta, que la que pone el camarero en servirle su Coca-Cola en uno de los restaurantes del hotel Trump Soho de Manhattan; es decir: cero. Kylie siempre mantiene la calma, aunque esté a punto de suceder una tragedia en su entorno. Desde que lanzara el año pasado su aplicación oficial, que arrasó desde el primer momento, Kylie ha presentado una línea de maquillaje –llamada Kylie Cosmetics–, la línea de ropa Kendall + Kylie con su hermana, y un videojuego para móviles –Kendall & Kylie–, en el que su avatar viste un crop top y lleva el pelo en diferentes tonos de azul turquesa. Y aunque sea su hermana mayor Kendall la que está triunfando a lo grande como modelo y empresaria –la revista Time la citó entre las jóvenes más influyentes del mundo en 2015, junto con Malala Yousafzai–, la que arrasa en las redes sociales es Kylie, a base de subir vídeos a Snapchat sin parar.

Nos cuenta que “como la gente piensa que estamos fatal, decidimos hacer películas y reírnos de nosotras mismas. La verdad es que resulta divertido crear algo”. En el caso de Instagram, donde tiene más de 55 millones de seguidores, basta con que se haga un selfie para poner algo de moda a nivel mundial (cuando se inyectó silicona en los labios, muchas de sus fans intentaron copiar ese look de labios gruesos); nadie es más consciente del poder que tiene que ella misma. ¿Está segura de sí misma? Sí, pero también es ese tipo de chica que primero publica tres selfies seguidos sin ropa y al minuto siente que le puede la presión y los borra. Ahora que casi no lleva maquillaje (“lo único que de verdad me hace feliz”) y enfundada en una sudadera, reconoce que “siempre me arrepiento después de subir a mi cuenta fotos sexy. Pienso, Dios, todo el mundo está viendo mi cuerpo”.

Kylie Jenner, la rentabilidad del éxito

A sus 18 años, representa una curiosa combinación de arrogancia, chulería y vulnerabilidad; pero esa es la manera en la que –al menos sus seguidores adolescentes– se pueden ver reflejados en ella. Al igual que ellos, Kylie sabe lo que se siente al sufrir acoso en Internet. En 2015, lanzó una campaña en Instagram contra el acoso en las redes.

También hay otras parcelas de la vida de Kylie con las que casi nadie puede identificarse. Un ejemplo: se enteró junto al resto del público de los detalles de la transformación de su padre, Bruce Jenner, en Caitlyn, cuando este concedió una entrevista exclusiva a la presentadora de televisión Diane Sawyer. Kylie confiesa que “siempre lo he sabido”, puesto que había visto en repetidas ocasiones a su padre vestido de mujer antes de que lo hiciera público. “Era nuestro secreto, del que no podíamos hablar”. Todavía lo está asimilando. Hace poco, en el backstage de Yeezy, el programa de su cuñado Kanye West, le pidió a su madre y mánager Kris Jenner, un poco de maquillaje para retocarse. Cuando terminó, oyó cómo su madre le decía a su padre: “¿Necesitas algo de maquillaje?”. "Me quedé flipada y me dije que esto era de locos: ¡se lo puedo pedir a cualquiera de los dos!”.

Kylie tenía solo 9 años cuando empezó con sus hermanastras la serie Keeping Up with the Kardashians. Antes, era una niña feliz, a la que le encantaba bailar la danza del vientre de Shakira o al son de Avril Lavigne delante de los amigos de sus padres. “Solía ser muy espontánea. Ahora soy distinta”, dice en voz baja. Se autocontrola mucho más. Aunque su vida parezca de ensueño, lo que anhela Kylie es una dosis de realidad que no esté sujeta a ningún guión. A veces sueña con vivir desconectada de las redes. Kylie, que sale con el rapero Tyga, dice que “me gustaría tener una familia numerosa, aunque cuando me leen el futuro me dicen que solo voy a tener dos hijos. Pero lo que quiero es una familia y una casa grande, que esté en un sitio apartado, por ejemplo, una granja. Tengo unas ganas locas de aprender jardinería”. 

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