Lana del Rey, diva herida

Nunca ajena a la polémica, publica nuevo disco, mientras la 'celebrity' le gana la partida a la cantante.

Lana del Rey

Es difícil encontrar en el star system actual una estrella tan vapuleada, y al mismo tiempo tan adorada, como Lana Del Rey. Lo cierto es que la cantante no tuvo ni un respiro. Las bofetadas empezaron apenas se hizo conocida, cuando la canción y el videoclip Video Games sacudieron hace cuatro años las redes. Unos la acusaban de ser un producto de marketing, un rostro vacío con labios operados de los que manaban canciones que de tan perfectas parecían mentira. Otros la dibujaban como una hija de papá (Robert Grant, Jr., un empresario de Internet, hijo a su vez de un banquero de inversiones) a la que este había ayudado en una turbia operación en torno a los derechos del que fue su primer álbum (cuando todavía era Lana Del Ray, en 2010). Solo faltaba el ridículo televisón sivo en Saturday Night Live, donde apenas afinó e hizo gala de una desgana cósmica, para que muchos acabaran de verla como un fraude. Eso mientras vendía millones de discos, se la rifaban las revistas de moda y sus canciones eran elegidas entre lo mejor del año. Contradicciones de la era 2.0.

La frase equivocada

Acordemos que las relaciones públicas no son lo suyo. A The Guardian le dijo que "desearía estar muerta", y el exabrupto desembocó en polémica. Ni siquiera el relato de una vida rock'n'roll –una adolescencia rebelde de drogas, rehabilitación por alcoholismo y periodos de vida sin techo– ayudó a combatir su imagen de muñeca rota prefabricada. Y encima, en plena recuperación del feminismo entre sus coetáneas, con Beyoncé a la cabeza, y criticada por la imagen de mujer servil de sus vídeos y canciones, a Del Rey le da por decir en otra entrevista que para ella "el feminismo es sencillamente un concepto que no me interesa". Haciendo amigas.

Hace unas semanas, promocionando Honeymoon, su nuevo álbum, la cantante aprovechó para desdecirse –solo un poco– de aquellas declaraciones en una entrevista por radio con su amigo James Franco. El actor prepara un libro sobre conversaciones "reales e imaginarias" con ella que amenaza con disparar todas las alarmas de intensidad. Y su aparición en la boda de Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo del brazo de su novio, el fotógrafo y cineasta italiano Francesco Carrozzini, fue sonada. Como si quisiera dar la razón a sus críticos, la celebrity parece fagocitar a la artista. Pero ¿y las canciones? Las canciones siguen siendo, como casi siempre, buenas. La artista ha dado con una cierta fórmula de pop pomposo y cinematográfico, y ha hecho de ella un producto muy personal. En este disco, de nuevo lleno de melancolía, amor, desamor y aires hollywoodianos, la apuntala con el trip-hop de High By the Beach, la misteriosa Honeymoon o el baladón con orquesta Terrence Love You. El producto de marketing tendrá grietas, pero a la artista que late por debajo todavía le queda carrete.

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