Madonna, el nacimiento de un mito

Una exposición en el espacio cultural La Térmica de Málaga muestra una colección de instantáneas pertenecientes a los fotógrafos que sirvieron para construir la imagen del icono pop por excelencia.

Madonna
Madonna posa para el objetivo de Deborah-Feingold.

 

Los comisarios -Mario Martín Pareja, Maurizio Guidoni, Vittoria Mainoldi y Beatrice Piantanida- nos cuentan la muestra: "Es, precisamente en 1982 cuando Peter Cunningham, fotógrafo canadiense con estudio en Nueva York, recibe la llamada de su amiga Liz Rosenberg, publicista de la discográfica Warner, para organizar rápidamente un reportaje con una de sus nuevas clientas de la cual era particularmente entusiasta: una tal Madonna. A Cunningham el nombre no le dice nada (de hecho, en ese período la cantante sólo había grabado una maqueta), pero sonríe cuando Rosenberg le comenta que su nueva protegida se convertirá en "la nueva Marilyn Monroe".

El día fijado para el reportaje Madonna se presenta sola, y ella misma se maquilla y prepara el vestuario que incluye un cinturón con tachuelas que cae hasta media pierna. Desde el momento en el que Cunningham coge la máquina fotográfica todas sus dudas se desvanecen. Delante de la cámara la joven cantante bromea y juega, y a cada cambio de vestuario modifica la personalidad del personaje que pone en escena. El reportaje dura más de seis horas y no se limita únicamente al estudio del fotógrafo, sino que se extiende por las calles del SoHo neoyorkino, donde ella sigue actuando delante del objetivo: corre y salta involucrando a los desprevenidos transeúntes, juega al escondite por los callejones entre las casas, se baja la cremallera de los pantalones en los escalones de una iglesia o finge estar crucificada sobre la verja de un jardín. Unos días más tarde, la propia Madonna pasa por el estudio de Cunningham para recuperar las pruebas de las fotos y él recuerda que jamás hubiese pensado que fuera a convertirse en una artista de tal magnitud.

Estas fotografías forman parte de un carrete que el fotógrafo creía perdido y que ahora se expone por vez primera en España (por segunda vez a nivel mundial). Pero es evidente que Madonna ya estaba preparando los elementos que marcaron su rápido ascenso: además del talento, para convertirte en un icono cultural son necesarias también una seguridad escénica y una fuerte concienciación de los propios objetivos futuros; características que ya parecen emerger en el reportaje que George DuBose realiza meses antes. 

DuBose es contratado en el otoño de 1981 por Camille Barbone, de Empire Management, para fotografiar a The Breakfast Club, un nuevo grupo que tocaba en el Uncle Sam’s Blues de Long Island. A DuBose se le dice que se focalice exclusivamente en la cantante, Madonna, la cual también en aquella ocasión cambia de vestuario varias veces, confirmando un transformismo que en los años posteriores se convierte en marca de la casa. DuBose, que en aquella época era uno de los fotógrafos que inmortalizan la vida nocturna neoyorquina, se la encuentra la misma tarde un otro local de Manhattan, el Danceteria, en el cual ella se exhibe cantando y bailando las notas de un radio-cassette acompañada por su hermano y una bailarina negra. 

Es, precisamente, en ese local, el Danceteria, donde Madonna capta la atención, tanto que comienzan a llamarla para actuar por todo el norte de los Estados Unidos. Su carrera nace en pocos meses y esta exposición de La Térmica quiere recorrer de nuevo esos primerísimos días a través de las imágenes que documentan dicho período y los cambios de estilo de este icono cultural, quizás, el más longevo de la música pop. 

Acompañan a las de DuBose y Cunningham las míticas fotografías que Deborah Feingold realiza para la revista Star Hits. El día acordado, Madonna llega al pequeño apartamento de Feingold, también utilizado como estudio. La cama y la mesa de la cocina, una vez plegados, dejan sitio a la cámara y a las luces. A Deborah le basta media hora para familiarizarse con la incipiente estrella del pop, que recientemente ha sacado el single Everybody, y concluir una sesión de fotos en la que Madonna interpreta a una joven en el set con diferentes elementos, y que han dado lugar a una serie de imágenes conscientes, sensuales y determinantes que por primera vez se presentan en España. 

Junto a estas 50 instantáneas se muestran dos videocreaciones realizadas en exclusiva para esta exposición de los artistas Chema Alonso y Carlos T. Mori; una nueva pieza de Silvia Prada, artista cuya estética está muy ligada a la iconografía de los 80 y el fenómeno fan; y, finalmente, una instalación donde el público podrá meterse en la piel de la diva del pop interactuando con su música. 

Los artistas

Madonna, el nacimiento de un mito
Una imagen de Madonna fotografiada por Peter Cunningham.

 

Peter Cunningham es un fotógrafo canadiense que vive entre la isla de Grand Manan y Manhattan. Sus maestros incluyen al pescador baptista Lester Tate, a la bailarina contemporánea Martha Myers,al antropólogo David McAllester, al fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson y al maestro Zen americano Bernie Glassman. Cunningham ha expuesto sus fotografías en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia, Japón o China. 

George DuBose (Marruecos, 1951) es un totógrafo y diseñador gráfico norteamericano que reside y trabaja en Colonia. Ha fotografiado y diseñado más de 300 portadas de álbumes y singles de diversos artistas como los Ramones, Kid Creole and the Coconuts, XCLAN, RunDMC o Melissa Etheridge. Más de cincuenta de esos proyectos musicales han ganado el disco de oro o el de platino. Su primera fotografía realizada para la industria musical es la de un póster para el grupo B52’s en 1978, y que años después sirve para realizar la portada del primer disco del grupo. DuBose ha recibido muchos reconocimientos. En 2009 el New York Times reconoce que DuBose es uno de los diseñadores de discos más importantes de los últimos 40 años. Para la revista inglesa Bonafide, es “El Padrino de la fotografía de Hip Hop”. 

Deborah Feingold (1951) comienza a dar clases de fotografía en la cárcel de Boston después de diplomarse en el Emeron College. En 1976 se muda a Nueva York gracias a la relación con un músico de jazz, del cual aprenderá el espíritu de improvisación que aplicará en sus reportajes. En este período es el jazz protagonista, tanto que delante de su objetivo pasan Chet Baker y los demás artistas del “Artist Record”. Estos trabajos llaman la atención de las revistas musicales para las cuales Feingold comienza a trabajar de forma estable. Transformando su apartamento en un pequeño estudio, ha capturado imágenes de los más legendarios nombres del panorama musical, desde BB King a James Brown pasando por Bono, REM o Pharrell." 

*La exposición El nacimiento de un mito se celebra en "La Térmica de Málaga" del 22 de enero al 15 de mayo. 

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