María Herrera, pasión y triunfo en el motociclismo

Ser mujer y competir en un deporte como las motos no es algo muy común. Hablamos con la piloto española para que nos cuente su experiencia en un mundo estereotipado como “de hombres”.

Llegar a la máxima categoría en una competición deportiva nunca es fácil, pero si encima mujer y lo que quieres es triunfar en el mundo del motor, conseguirlo se convierte en una hazaña épica. En 2013, en el circuito de Motorland Aragón, la piloto María Herrera (Oropesa, Toledo, 1996) subía a lo más alto de cajón del podio en el Campeonato de España de Velocidad. Fue el comienzo de una temporada en la que sumó otras victorias y en la que perdió el título por una caída, pero en la que se dio a conocer toda una promesa del motociclismo español.

María Herrera, pasión y triunfo en el motociclismo (I)

“Ser la primera mujer en ganar una carrera en el Campeonato de España fue increíble. Además, venía de un momento difícil, de un año muy duro, y conseguir un triunfo así siempre te sube la moral, más si es el primero”, nos cuenta rememorando esa fecha. Dos años después, y tras continuar aprendiendo en el CEV, María forma parte del Husqvarna Factory Laglisse, el equipo que dirige Gelete Nieto, y con el dio el salto al mundial de motociclismo en la categoría de Moto3 a principios de año. “Cuando me ofrecieron competir en el mundial del Moto3 con este equipo fue un sueño. Había trabajado bastante para llegar al mundial -ya había participado como invitada en alguna carrera- pero ese momento en el que firmé un contrato para una temporada completa fue impresionante. Es un sueño hecho realidad”, apunta la piloto.

Hablamos con ella en el paddock del Gran Premio de Cataluña, la séptima prueba del año. Cuando le preguntamos a Maria sobre cómo decidió que quería ser piloto profesional de motociclismo –un mundo copado por hombres en el que las mujeres tienen poca o casi nula representación-, nos cuenta que fue con doce años, y que siempre había estado ligada a él: “Todos los fines de semana le decía a mi padre que quería montar en moto, que era algo que siempre me divertía, así que les dije a mis padres que quería luchar por llegar algún día al mundial”.

María Herrera, pasión y triunfo en el motociclismo (II)

“Mi padre lo lleva muy bien, porque siempre le ha gustado este mundo, y es el que me ha ayudado a llegar hasta aquí”, nos dice cuando le preguntamos por el apoyo que le ha dado su familia. “Mi madre lo pasa peor, porque le da respeto verme sobre una moto compitiendo, pero me apoya en todo. La verdad es que sin su ayuda no habría llegado hasta aquí”, finaliza la toledana. Pudimos comprobarlo en los entrenamientos clasificatorios del GP cuando María, su madre, abandonó el box ya que, según nos contó, los nervios que la acompañan son muchos; su padre, Antonio, sí permaneció viendo la actuación de su hija, a la que acompaña alrededor del mundo en todas las carreras.

Cuando le preguntan sobre si prefiere competiciones mixtas o separadas por sexos, lo tiene claro: “Mixtas, nunca me han gustado las competiciones separadas. Hay más nivel aquí que en competiciones solo femeninas, y creo que más chicas deberían poder llegar donde estoy yo”. Y es que en un mundo en el que la imagen generalizada que se tiene de las mujeres es la de azafata, modelo o pit baby, ellas lo tienen difícil para hacerse un hueco compitiendo sobre dos ruedas a pesar de tener mucho talento.

¿Hay reparo por parte de los equipos o los patrocinadores cuando se trata de fichar a una mujer para competir sobre una moto? María señala que no, que ella siempre se ha sentido apoyada por todos, y más desde que llegó al mundial. “No me he sentido nunca discriminada en los campeonatos. Solo alguna vez, de pequeña, oí a algún padre decirle a su hijo «¿cómo has dejado que te gane una niña?»”. Ella lo dice convencida pero, existan reservas o no, lo cierto es que los datos no mienten: durante el año 2015, en un campeonato que contó con tres categorías y noventa pilotos inscritos, solo había dos mujeres; una es la propia María, y la otra, la murciana Ana Carrasco, ambas participantes en la categoría inferior. 

María Herrera, pasión y triunfo en el motociclismo (III)

Reconoce que el esfuerzo que ha realizado ha sido grande, ya que llegar a la máxima competición nunca es fácil, y más en una disciplina como esta, en la que se necesita contar con un gran apoyo detrás, que en su caso le brinda su equipo y los patrocinadores, así como su familia. A pesar de todo, nunca ha pensado en dejarlo: “Esto me gusta, es mi mundo. El objetivo de esta temporada es aprender para el año que viene, que es el momento en el que tengo que apretar más. Aquí es donde me veo dentro de unos años, en el mundial, subiendo de categoría”, afirma cuando se le pregunta por su futuro.

Cuando acabamos la entrevista, le comentamos que nos encantaría verla subida en el podio al día siguiente. “Poco a poco”, contesta entre risas. En la carrera quedó en decimoquinta posición –llegó a rodar undécima- consiguiendo un punto y convirtiéndose en la quinta mujer en puntuar en una categoría del mundial de motociclismo en sus más de sesenta años de vida; además, ha sido la segunda española en hacerlo después de Ana Carrasco. Desde luego, nadie puede negar que María Herrera está escribiendo una página en la historia del motociclismo.

*Imágenes: Husqvarna Factory Laglisse.

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