Michael Fassbender, genio al cuadrado

Tenemos en cartelera ración doble del actor, un serio contendiente al Oscar que vuelve a bordarlo en la piel de 'Steve Jobs' y 'Macbeth'. ¿El hombre perfecto?

Fassbender y Winslet

Hace falta valor para enfrentarse a un personaje como Steve Jobs. No solo porque el fundador de Apple sea un nombre clave de las últimas décadas, creador de la empresa más valiosa del mundo y un gurú que ha influido en el modo en que vivimos. También porque, desde su muerte en 2011, los libros, documentales, obras de teatro y películas sobre él han sido multitud. Y sin embargo, Michael Fassbender sale airoso del reto en Steve Jobs, el biopic del año.

En el filme, Fassbender consigue transmutarse en el Jobs que derrocha autoconfianza y convence de cualquier cosa a quienes tiene alrededor. El mismo que dinamita sus relaciones con los demás con su nivel de exigencia y que construye un imperio mientras su vida personal hace aguas. Un genio que inspira admiración y resentimiento. Tan solo su directora de marketing (Kate Winslet) le canta las verdades a la cara, en unas réplicas donde brillan los diálogos de Aaron Sorkin, creador de El Ala Oeste de la Casa Blanca y guionista de La red social. "Estoy mal hecho", dice Jobs en la película. "Él trató de hacer productos que no estuvieran mal hechos, pero eso quizá era para maquillar sus defectos", declaró Fassbender en la presentación del filme. "Toda su energía se va en esos productos que está creando, mientras su propia vida sufre".

Fassbender y Cotillard en Macbeth

El que no parece sufrir nada es el actor germano-irlandés, que con 38 años atraviesa el mejor momento de su carrera y al que se ve feliz al lado de su pareja, la actriz Alicia Vikander. Su debut en cine fue tardío, casi con 30 y como uno de los guerreros espartanos de 300. Antes había hecho teatro y televisión. Después llegaron roles como el militar-espía británico de Malditos bastardos, el adicto al sexo de Shame, el Magneto de la saga X-Men o el patrón maltratador de esclavos de Doce años de esclavitud. Ahora estrena también una nueva versión del Macbeth de Shakespeare, y acaba de rodar la adaptación del videojuego Assassin's Creed. Dos papeles que reflejan la carrera de este actor y sex symbol, escindida entre los taquillazos de héroes fantasiosos y un cine más intelectual y arriesgado. Trayectorias paralelas que, por ahora, confluyen en el éxito.

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