¿Qué se ha hecho Melania Trump?

A sus 46 años, la Primera Dama de Estados Unidos luce más joven que a los 36. Frente, pómulos, labios, pecho… Analizamos la evolución física de la tercera esposa de Donald Trump.

Melania Trump

Algunos medios se refieren a Melania Trump como “la primera Primera Dama americana con implantes de mama”. Y es que, aunque ella lo niega todo, es posible advertir en ella cambios físicos sutiles –y no tanto– a lo largo de los años. Ni condenamos los retoques estéticos ni somos partidarios de examinar a quienes se someten a ellos… pero esta eslovena de 46 años presenta un aspecto sensacional, y vamos a intentar dilucidar cómo lo ha conseguido.

Melania Trump en 1999

La modelo habla esloveno, serbocroata, italiano, francés, alemán e inglés. Y, ¿sabéis una cosa? La palabra ‘bótox’ se pronuncia igual en todos esos idiomas. No podemos afirmar que Melania se haya servido de esta sustancia, pero tiene el aspecto de haberlo hecho. Apenas tiene arrugas, su expresión facial no se inmuta y su frente, entrecejo y patas de gallo no corresponden a una persona camino de los 50 años. ¿Los pómulos? No han perdido volumen ni tersura, ni se le han acentuado los surcos nasogenianos, lo que indicaría el rastro de inyecciones de bótox también en esta parte del rostro.

En cuanto a sus labios, cuesta creer que no hayan sucumbido a las bondades del ácido hialurónico, pues aunque esta admiradora de los discursos de Michelle Obama ha tenido siempre unos labios voluminosos y bien delineados. Los refreshings de este polisacárido le habrían ayudado a conservar sus características originales.

Mientras que la piel humana tiende a presentar signos de flaccidez al hacerse más y más delgada con el tiempo, la suya parece más nutrida y gruesa que antes. Algo que solo se logra con tratamientos de vitaminas, y/o skinboosters (microinyecciones de ácido hialurónico). Y por lo que respecta a la nariz de Melania, no es que haya mantenido su forma con los años, sino que se ha estilizado. ¿Rinoplastia? Es muy probable. Ya que su perfil nasal ha mejorado de forma considerable.

En último lugar, es preciso hacer mención al escote de la Primera Dama, que ha ganado magnitud y firmeza, yendo en contra de las leyes de la naturaleza. El aumento es evidente, pero ella lo desmiente. Quizá estemos ante el nuevo sueño americano. 

Etiquetas: botox, cirugía plástica, ácido hialurónico

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