Rossy de Palma y Emma Suárez: las chicas Almodóvar al descubierto

Han pasado la cincuentena, pero en el instante más inesperado han vuelto a romper el molde: Rossy de Palma ya es algo más que una 'chica almodóvar' y Emma Suárez debuta con el manchego. Dos grandes de la pantalla que están entre las protagonistas de 'Julieta', que llega hoy a los cines.

Rossy de Palma y Emma Suárez

San Sebastián, finales de septiembre de 2014. Emma Suárez acude al Festival de Cine de Donostia a presentar su última película y se topa en la entrada del hotel María Cristina con Esther García, directora de producción de Almodóvar desde hace casi tres décadas. “Emma, a Pedro le gustaría verte”. Está justo en la planta superior. Ella se imagina que si nuestro director más internacional quiere verla no es para pedirle una receta de cocina. Sube las escaleras decidida y comprueba que Almodóvar quiere hablarle de su siguiente creación, Julieta. Un personaje que atraviesa diferentes épocas y para el que necesita a dos actrices, una joven y otra madura. “Menudo momentazo”, suelta Rossy de Palma al escuchar el relato de Suárez. “Bueno, vamos a ver –reflexiona Emma–. Tantas veces te hablan de proyectos con los que te haces ilusiones y luego no se llevan a cabo que al final estas cosas he aprendido a vivirlas como una posibilidad de trabajo, sin nada cerrado. Es más, cuanto más te excite el proyecto, menos ilusiones hay que hacerse. Así que no me hice ninguna”. Emma Suárez conocía a Almodóvar desde sus comienzos, cuando daba sus primeros pasos como actriz con 14 años y Pedro presentaba al mundo Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Sus carreras han crecido de manera paralela y, aunque estuvieron a punto de coincidir por primera vez en Carne trémula (“aquella vez no me eligió y no pasa nada, Pedro tiene clarísimo lo que necesita de una actriz”, dice ella), ahora se han encontrado a lo grande gracias a una película que gana en intensidad a medida que avanza su metraje, y en el que ella y una de sus musas históricas (una Rossy de Palma que se aleja por completo del perfil que ha ofrecido como chica Almodóvar en sus seis trabajos anteriores), brillan en sus interpretaciones y se adueñan de la pantalla.

Veterana y debutantes

Rossy de Palma y Emma Suárez

Rossy no tuvo que dar consejos a ninguna de sus otras compañeras de reparto en Julieta, novatas a la hora de rodar con Almodóvar como Adriana Ugarte, Inma Cuesta, Michelle Jenner, Nathalie Poza o Pilar Castro, entre otras. “Alguna vez sí había pasado, pero esta vez no. He visto a todas muy tranquilas y no ha hecho falta que sea consejera de nadie. Pero yo siempre digo a las que ruedan por primera vez con él que no se tomen nada en serio: ni cuando te diga guapa, ni cuando te diga fea”, dice la mallorquina. “Lo primero que te advierte”, recuerda Emma, “es que te tienes que olvidar de Pedro Almodóvar para empezar a trabajar. Él lo necesita, y tiene razón. Eso que al principio impresiona tanto, se esfuma, y la cercanía es lo que prima, sobre todo teniendo en cuenta lo claro que tiene todo lo que quiere. Yo se lo dije, que quería estar aquí porque había oído que era un realizador que no se conforma. He trabajado con directores muy exigentes, no me puedo olvidar de lo que era rodar con Pilar Miró. Pero en la exigencia se aprende”.

Ambas tienen claro que a Pedro Almodóvar se le dice siempre que sí, antes incluso de que llegue el guión. “Implicarse en el universo de un cineasta como él y conocer su estructura de trabajo, al margen de ser parte de uno de sus rodajes y saber cómo plantea las cosas, es algo muy seductor. Por eso, mi mayor preocupación es no defraudarle a él. Da igual lo que piense el mundo, todo eso está al margen”, dice Emma. A Rossy le pasa lo mismo, aunque el universo Almodóvar no sea nuevo para ella. “Jamás piensas que te pueda defraudar. De hecho, ninguna película de Pedro me ha disgustado. Está claro que unas me gustan más y otras menos, pero en todas hay una esencia, y siempre están llenas de  cosas a valorar”.
Julieta es la vigésima película en la carrera de Pedro Almodóvar, y un regreso al drama femenino en toda regla. Aunque siempre que ha abordado este género había una ventana a la comedia (como ocurría con La flor de mi secreto, Todo sobre mi madre o Volver), a sus 66 años parece haberse liberado de ese dogma. A lo largo de las casi tres décadas que transcurre la historia, Julieta es una mujer que sufre una herida que no se cierra y la ausencia de algunas personas clave en su vida, mientras se van cruzando otras. A la Julieta madura la interpreta Emma Suárez, mientras que cuando es joven le da vida Adriana Ugarte. “La forma de trabajar de esa mujer es como la de un soldado”, recuerda Rossy de Palma. “Ha sido increíble ver rodar a una actriz (Adriana Ugarte) que no se desmorona con nada: le puedes exigir hasta donde sea necesario, y he podido comprobar que es una maravilla. Estaría nerviosa, impresionada o lo que fuera, pero no mostraba fragilidad. Lo guardaba todo dentro y le daba la vuelta para ser efectiva y estar a la altura. Yo se lo decía todo el rato: ‘Eres un soldado, hija mía’".

De nuevo en la brecha

Rossy de Palma y Emma Suárez

Rossy de Palma está viviendo una segunda juventud desde que la comedia Tres bodas de más la volviera a colocar en el disparadero hace unos años. “Bueno, ha habido algo que no depende tanto de mí. No voy a ponerme a pensar si ahora me ven de una manera o de otra porque entra mucho en el terreno de las hipótesis. Pero puede ser que haya habido una época que en España quizá me veían como un instrumento tan afinado para Pedro que no creían que podía servir a otro. A saber…”, cuenta mientras duda de sus propias palabras. “También creo que me han podido ver más como un personaje que como una actriz, yo qué se. Tres bodas de más la hice porque se empeñó Kalia Garzón, mi representante, y se lo agradeceré toda mi vida porque es cierto que supuso un revulsivo”. Jurado de la sección oficial de la última edición del festival de Cannes, se encuentra a la búsqueda del siguiente proyecto que la conquiste, mientras Emma tiene pendiente de estreno La propera pell, de Isaki Lacuesta, y Las furias, debut en el cine del prestigioso director teatral Miguel de Arco, que la actriz comenzó a rodar cinco días después de terminar Julieta. “Casi mejor, también te digo”, recuerda la actriz. “Haces un salto y no hay bajón”. Ya no le pesa haber rodado Julieta en un apartamento sellado por el ruido en plena ola de calor madrileña, sin aire acondicionado para evitar el ruido. Así que lo peor no fue la exigencia que pide Pedro… o sí. “Una propuesta así, si no hace daño no merece la pena. Una vez que decides embarcarte es una aventura, que pase lo que tenga que pasar que ya nos recuperaremos. Lo importante es el resultado, pero tengo claro que este trabajo no podría haberlo hecho si no tuviera hijos, ni con 20 años menos y sin algún paseo por el infierno a lo largo de mi vida”.

Emma y Rossy no comparten un solo plano de la película porque sus historias transcurren en épocas distintas, pero tienen algo en común desde siempre: nacieron en 1964. Y ahora, pasada la cincuentena, la primera se convierte en la protagonista de la película número 20 de Pedro Almodóvar y la otra vuelve al universo del manchego en pleno redescubrimiento para una generación empeñada en que era un instrumento de su cine, aunque ahora más que nunca esté demostrando lo contrario. Nunca es tarde.

Etiquetas: actrices

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