Seducción en serie: entrevista con Aitana Sánchez-Gijón y Candela Serrat

Aitana Sánchez-Gijón y Candela Serrat son dos grandes mujeres de nuestra televisión. Dos actrices de diferentes generaciones, pero con pasiones e inquietudes similares.

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Aitana Sánchez-Gijón y Candela Serrat tienen cuerpo de televisión, alma de teatro y memoria de cine. Al menos esa es la combinación de elementos que podría definirlas ahora. Las dos comparten una situación profesional similar: con papeles en sendas series televisivas de éxito, que ponen su rostro en la calle y les 'dan de comer', su pasión está agarrada a las tablas, a las que vuelven siempre que pueden, y la crisis las mantiene bastante alejadas de la pantalla grande (aunque Aitana pronto volverá al ruedo con una película española que rodará en Vietnam, y de la que no desvela más). Pero hoy estamos, sobre todo, ante Blanca Soto, la inflexible jefa de costureras de Velvet (Antena 3) y Celia Silva, una de las Seis hermanas de época que amenizan las tardes de TVE.

¿Estáis de acuerdo en que hoy en día la buena ficción está en la tele?

Aitana Sánchez-Gijón: Antes tenía muchos prejuicios, ni me planteaba trabajar en televisión. Empecé en el medio,  pero entonces era casi cine. Ahora se me han hecho añicos esos prejuicios porque las series de aquí tienen calidad y mucho enganche con el público. En España tenemos una audiencia limitada, no como en Estados Unidos, y las series aún tienen que ser "para toda la familia", amables, no pasar ciertas líneas rojas... Pero cada vez se arriesga un poco más y hay propuestas más interesantes.

¿Hay personajes femeninos más interesantes en la televisión que en el cine?

Candela Serrat: A mí qué me vas a contar, si yo hago una serie sobre mujeres poderosas y rompedoras. Pero sí, y quizá tiene que ver con la variedad que hay en televisión.  A.S.-G.: Yo formo parte del CIMA, la asociación de mujeres cineastas, y han hecho un estudio riguroso sobre la presencia femenina en las historias de ficción, en el cine concretamente. Y dice que las mujeres son satélites de las historias masculinas: o eres la mujer del protagonista, o estás supeditada a una historia de amor con un hombre, casi no hay escenas de mujeres juntas, sin hombres...

¿A qué series estáis enganchadas?

A.S.-G.: Estoy esperando que vuelva Masters of Sex. Acabé Mad Men y quedé desolada, como con Breaking Bad. Sigo algunas, no muchas.

C.S.: Yo soy una adicta, no sé de dónde saco el tiempo, quizá duermo poco. Me encantan las británicas. In the flesh era una de mis adicciones recientes y me la acaban de cancelar; Utopía… Series con una premisa innovadora.

¿Vivís muy conectadas?

A.S.-G.: Yo directamente no me conecto. Solo uso WhatsApp. No tengo Facebook, ni Twitter, ni Instagram. Pero en mis hijos sí veo que hay una nueva generación totalmente conectada a una pantalla, y no sé cómo manejarlo. Me supera un poco. Sé que es su era, la era digital, pero también lo veo como una limitación.

C.S.: Yo sí. Tengo Twitter e Instagram. Facebook no, porque cuando me lo hice acababa de empezar y no fijé bien los límites. Acepté a gente que no debía. En cambio, Twitter me lo abrí en un momento en que sí que sabía y lo uso. Pero no soy de esas actrices que son muy activas y lo saben manejar muy bien.

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Las dos trabajáis en series que tienen que ver con el mundo de la moda. ¿No os parece que la moda lo está invadiendo todo? 

A.S.-G.: A mí me gusta la ropa bonita, comprarme cosas, ojeo a veces las revistas… pero ni sigo las tendencias ni me obsesiona la moda. Me sorprende esta cosa de las redes sociales y las it girls. Todas las chicas jovencitas quieren ser prescriptoras de moda, y antes esto  no era sí. Alguien se dedicaba a la moda y ya, pero no era algo que la mayoría de adolescentes tuviera como referencia en sus vidas.

C.S.: A mí me gusta la ropa, pero no tengo una gran afición. Soy muy vaga, sobre todo ahora que tengo menos tiempo. Me gusta ir a algunos desfiles ycuando me invitan a un evento tengo claro lo que me quiero poner, pero no es algo en lo que centre mucho mi vida.

¿Compartís el cabreo de Cate Blanchett o Emma Thompson por la tiranía de la alfombra roja y las preguntas que les hacen?  

A. S.-G.: Me encanta. Son mujeres inteligentes y luchadoras que están hartas de sentirse un objeto de pasarela, un arbolito de Navidad. A mí me viene fenomenal que me presten ropa bonita para un evento. Pero cuando ves que en los Oscar a un actor le preguntan por sus proyectos y a una actriz quién le ha hecho la manicura…

Vamos con política. Carmena, Colau, Cifuentes, Díez, Hillary Clinton como futurible... ¿El ascenso de la mujer en política es irrefrenable, o hay que seguir empujando?

A. S.-G.: Sí claro. No solo en política. El poder real está en el poder económico, y ahí las mujeres tienen todavía un techo de cristal. ¡Esas juntas directivas con un 80% de hombres!

¿Creéis en el cambio que proponen los nuevos partidos?

C.S.: Para mi generación el cambio es positivo, pero hay tanto por hacer... Me gustan Manuela y Ada. Pero yo quiero ver qué pasa. Por eso no soy muy reivindicativa: dar tu nombre o tu apoyo a algo que no sabes cómo va a funcionar, me asusta.

A. S.-G.: Yo creo que es un momento histórico, pueden cambiar muchas cosas. Ya han empezado a cambiar. Pero estoy con Candela en que hay que dejarles hacer. Acaban de llegar y ya hay un machaque por todos lados… A mí hay cosas que no me gustan, contradictorias o arrogantes, pero aún tienen muy poca vida, y espero que los que les apoyamos no nos echemos atrás a la primera de cambio.

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