Las 7 confesiones de Rafa Cebrián

Se enamoró de la interpretación y la música con cuatro años. Hoy su tesón y su trabajo le hacen brillar.

Rafa Cebrián

1. "Nadie de mi familia es actor o músico, pero me han apoyado desde que con 4 años vi el musical de Grease en Londres y dije que eso era lo que quería hacer. Solo me dijeron, 'si quieres esto, tienes que ser el mejor'".

2. "A los 15 años fui el protagonista de Grease. Cuando vi al batería de la orquesta, aluciné y, aunque yo tenía formación clásica desde los cinco años, aprendí. En 2005 monté The Monomes; yo era el batería. Sacamos dos discos, estuvimos en festivales, de gira… Sabía que la música estaría en mi vida".

3. "Si me comprometo con algo, lo hago de verdad, por eso me encantó estar en Alatriste, nunca he visto un equipo artístico y técnico tan comprometido. Allí conocí a Aitor Luna, el mejor compañero de viaje que he tenido en mi carrera; me enseñó lo que es ser protagonista de una producción".

4. "El trabajo de actor empieza y acaba en el set. Todo lo que ocurra después está fuera de nuestro control, así que solo me preocupa que mi trabajo esté bien hecho y vivir con normalidad. La fama es una cosa tan efímera…".

5. "Me gusta que me digan las cosas directas y a la cara. Y en el mundo de la interpretación en EE UU no es así, falta honestidad. En Los Ángeles todo el mundo te dice que sí, pero no se comprometen y te hacen perder el tiempo".

6. "Soy muy tímido, me cuesta ligar, te ven ahí arriba y te idolatran, pero soy como los demás. Además, como batería es un fastidio, soy perfeccionista recogiendo mis cosas, así que cuando llego al garito están cogidas".

7. "El momento más feliz es cuando te dan el papel. No trabajas todos los días, vas a 50 castings y te salen dos… Así que cuando te dan un sí, vale por 100 portazos. Es bonito que te valoren, sientes que todo lo demás ha merecido la pena. Por eso me veo haciendo esto toda la vida, no dejas de crecer".

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