Tras los pasos de Hailey Baldwin

Sobrina del actor Alec Baldwin, sus propios méritos le han valido para ser protagonista de campañas para firmas como Topshop o H&M. Hailey Baldwin es una de las nuevas caras del futuro.

Tras los pasos de Hailey Baldwin

Hailey Baldwin nos cuenta que no hace mucho tiempo el mánager de un amigo le dio un consejo de los que no tiene precio. Le dijo: “No puedes ser una barra. No puedes ser modelo–barra–actriz–barra– cantante–barra– oreógrafa… Da con lo tuyo y exprime tu potencial para que se te dé bien lo que hagas”.

Baldwin, a sus 19 años, todavía está intentando averiguar quién quiere ser, pero por lo menos ya sabe cómo no quiere que la etiqueten. Odia el mundo de la farándula y cuida que ni sus conexiones familiares sean las que definan su personalidad (es sobrina del actor Alec Baldwin), ni tampoco lo haga el hecho de tener amigas famosas (como Kendall o Kylie Jenner, por nombrar algunas), ni incluso el haber salido durante un tiempo con el cantante Justin Bieber. Baldwin dice que “solo quiero que la gente se fije en mí por lo que estoy haciendo en este momento”. Su belleza, muy al estilo de Coachella, ha hecho que marcas como Topshop y H&M se fijaran en ella, al igual que algunos diseñadores, como Tommy Hilfiger. “Preferiría que la gente hablase de mí como persona. Pero lo que les importa es el cotilleo, las amistades, con quién sales, y lo puedo entender –de hecho lo hago–, porque eso es lo que le gusta comentar a la gente”.

La vida de Baldwin parece sacada de un cuento de hadas, pero no hay que dejarse engañar por esas inocentes trenzas rubias: la niña es dura. Después de todo, hay que tener una madera especial para sobrellevar el haber salido con una de las personas más famosas del mundo. En enero, Justin Bieber publicó una foto suya con Hailey besándose apasionadamente y luego contó en una revista que era “alguien a quien realmente quiero”, lo que sacó a Baldwin de su relativo anonimato y la catapultó a la estratosfera del mundo del famoseo.

Tras los pasos de Hailey Baldwin

Baldwin tuvo que gestionar su relación en cuanto el beso se hizo viral. Empezó a recibir tuits llenos de odio, pero lo peor es que alguien filtró su número de móvil: “Me llegaban muchos mensajes de texto y llamadas delirantes… Salir con alguien en esta industria es muy difícil. Tienes que tener la piel muy gruesa y ser muy fuerte. Tienes que centrarte exclusivamente en tu pareja y en nada más. Y en la medida de lo posible, tienes que aislarte de todo el ruido exterior”.

Aún así, y por lo general, Baldwin dice que es más sensible de lo que deja entrever. Asegura que “no me gusta llorar delante de la gente. No me gusta que vean mi lado vulnerable. Soy de esas personas que van dejando que las cosas pasen. Las aparto a un lado. Pero cada cierto tiempo, reviento, eso sí, únicamente cuando estoy sola”. Es verdad que todo esto parece difícil de gestionar, pero Baldwin ya se ha convertido en toda una profesional. Hailey es la pequeña de dos hijas que crecieron bajo la atenta mirada de sus padres, Esteban y Kennya. Siendo niña, se dedicó al ballet e incluso estuvo un verano en la compañía de la ciudad de Miami, por lo que llegó a plantearse una carrera como bailarina, hasta que empezó a trabajar como modelo a los 17 años . Y aunque se imagina actuando algún día, no se toma la profesión de actriz a la ligera. “Tendría muchísima presión para hacerlo bien, porque es a lo que se dedica mi familia”.

Baldwin reconoce que sus padres le hicieron un favor educándola al margen del mundo cinematográfico, pero a lo largo de estos años, lo que también le ha ayudado a mantener los pies sobre la tierra es su fe. Cuando nació su hermana Alaia, su madre brasileña recuperó la fe cristiana y al cabo del tiempo, su padre también se convirtió. Y aunque Baldwin ya no acude a la iglesia con tanta frecuencia como lo hacía antes, escucha con regularidad lecturas de la Biblia y evita las tentaciones relacionadas con el consumo de alcohol y drogas, tan comunes en su entorno profesional. De hecho, su mayor adicción probablemente sean los tatuajes; tiene ocho, incluido uno de su apellido que se hizo en letra cursiva minúscula en su dedo corazón. Indudablemente, el apellido Baldwin deja huella. Ahora le toca a Hailey demostrarlo.

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