A solas con los candidatos al Goya Revelación

Cada vez que se celebran estos premios, los nominados se despiertan con la ilusión de ver reconocido su trabajo con un cabezón. Reunimos a algunos de los que optan por primera vez al premio en una sesión de palomitas y risas.

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Se ha hablado durante muchos años de la maldición del Goya Revelación: aquél que lo ganaba no volvía a trabajar en, al menos, siete años. En realidad, lo que vino a demostrar este fenómeno fue algo importante: ganar el premio no suponía montones de guiones sobre la mesa, sino una dulce golosina a partir de la cuál seguir trabajando sin dar nada por sentado.

La industria del cine español premiaba la primera gran oportunidad de gente que llevaba poco tiempo en el medio en algunos casos, y en otros, no tan poco, para que a partir de ese momento tuviera la seguridad de que, si decidía quedarse, era bienvenida. Por eso nadie ha sucumbido a la famosa maldición desde hace años gracias a Natalia de Molina, Nerea Barros, Dani Rovira, Alberto Ammann, María León, Irene Escolar o Macarena García, por citar solo algunos.

Este año, las categorías de los Goya a Mejor Director Novel, Actor y Actriz Revelación están copadas por personas presentes en las películas más importantes del año: El hombre de las mil caras, Tarde para la ira, El olivo, 1898: los últimos de Filipinas… lo que denota la importancia de los novatos en la cita más importante del cine español. Algunos han echado en falta como Mejor Actor Revelación al niño protagonista de Un monstruo viene a verme, pero no ha sido ningún descuido: la avalancha de premios a niños con su vida aún por definir en años anteriores hizo que la Academia decidiera hace algunas ediciones que solo podrían optar a este premio los mayores de 16 años.

Uno de los nuestros

Un día de enero, agrupamos a nuestros favoritos en las tres categorías Revelación –que a nadie le quepa duda de que los ganadores están entre estas páginas; así de osada es nuestra apuesta–, y les propusimos pasar una jornada en pijama, con café, pastas y muchas risas, en la suite de un hotel. ¿Y si todos los nominados durmieran juntos la noche anterior en un plan parecido y se levantaran uniendo sus ilusiones? No nos engañemos. Habría pocos codazos y no aparecerían vestidos rotos en el último momento. Los Revelación se sienten premiados llegando aquí. Y la noche del 4 de febrero, a disfrutar. Aunque si es con un Goya, más.

Carlos Santos, un actor polifacético

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Es, sin lugar a dudas, el hombre de las mil caras. Solo este año, Carlos se ha transformado en Luis Roldán para la película de Alberto Rodríguez, por la que opta al Goya como claro favorito; pero además, interpreta a un perroflauta premiado con el Gordo en la comedia de la temporada, Villaviciosa de al lado; y se transformará en mujer en la serie estrella de Telecinco en 2017, Ella es tu padre, con Rubén Cortada.

"Va todo tan bien que da vértigo", afirma el murciano. "Si me cuentan esto cuando estudiaba Arte Dramático con 16 años hubiera dicho que es imposible. Pero tanto como que Donald Trump llegara a presidente de EE. UU. Nunca se sabe", reconoce alguien a quien, años atrás, le resultaba complicado caminar por la calle por culpa de Povedilla, su personaje en Los hombres de Paco.

Para El hombre de las mil caras, Carlos se rapó la cabeza y engordó 10 kilos "en un verano estupendo en el que no tuve que ligar porque tengo pareja. No me hubieran mirado ni por curiosidad. Si te dijera cuántas gorras me compré…".

Anna Castillo: diosa novata

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Desde que siendo una niña dijo a sus padres que de mayor quería hacer películas como Julia Roberts, cada éxito es una forma de recompensarles la apuesta y hacer que se sientan orgullosos de ella. A su papel protagonista en El olivo, de Icíar Bollaín –que podría proporcionarle su primer Goya–, le seguirán Oro, de Agustín Díaz Yanes, y la versión cinematográfica de La llamada, el musical que la puso en el disparadero.

"No tengo esa ambición de querer el papel, pero cuando leí el guión de El olivo, me sentí capaz de recorrer el Camino de Santiago descalza con tal de conseguirlo. Y luego mira, me lo dieron y lo primero que pensé es que no estaría a la altura", declara. Reconoce que se lo pasó tan bien trabajando en esta película que creía que debía costarle más esfuerzo. "Así que mi sensación es que no es para tanto, porque todo el rato sentía que no me esforzaba lo suficiente". Menos mal…

Raúl Arévalo: cambio de rol

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Pocos discrepan sobre esto: Raúl Arévalo es el mejor actor de su generación en este país. Lleva una década sin parar de trabajar saltando por registros opuestos, nominado al Goya como actor en cinco ocasiones y su presencia en un reparto es una garantía. Pero resulta que Raúl decide filmar unos cortos, cumplir el sueño de rodar su primera película como director, Tarde para la ira, y la Academia le recompensa con 11 candidaturas a los Goya tras ser aplaudido en el Festival de Venecia.

Y que nadie descarte que pueda dar el campanazo el 4 de febrero gracias a una historia sucia de venganza, ambiciosa en la forma "pero poco pretenciosa en lo que quería contar", comenta el madrileño. Tras muchos portazos, encontró la productora dispuesta a hacer el acto de fe de ayudarle a levantar su proyecto.

"Yo no podía demostrar que podía hacerlo, solo enumerar al equipo con el que quería contar. Quizá desconcertaba a muchos que esta historia viniera de mí, creerían que tenía que hacer una comedia…". Y lo peor es que Raúl no quiere arrasar en los Goya: "No hay mucha distancia entre 'está muy bien para ser una ópera prima' a 'no es para tanto, se han pasado'".

Ruth Díaz: nunca es tarde

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Raúl Arévalo se topó con el videobook de Ruth en Internet, y se dio cuenta de que era la chica que buscaba para su primera película. Ya se conocían, pero no eran amigos –“ni mucho menos”, apunta Ruth–. Su primera oportunidad le llegó hace años con El calentito, donde fue a parar tras una década quedándose a las puertas de ser la elegida.

“Ahí enlacé varios proyectos pero ninguno fue un gran éxito. Me quedé embarazada, llegó la crisis… y cambió mucho mi idea de la profesión”. El trabajo llegaba con cuentagotas pero no pensó en tirar la toalla: “Nunca tuve la sensación de que estaba todo perdido. Lo que sí que me parecía inalcanzable era algo parecido a los Goya. ¡Yo pensaba más bien en una serie! Pero lo estoy disfrutando porque no me pilla joven. No tengo que aparentar nada”, confiesa.

Belén Cuesta: sí, se puede

Un adelanto sobre los posibles ganadores al Goya Revelación

Hacía tiempo que Belén había leído una entrevista de una agente de Hollywood donde decía que, si a los 30 años no habías conseguido hacerte un nombre en el cine, difícil sería conseguirlo. Por eso cuando escuchó la claqueta final de Ocho apellidos catalanes, a sus 31 años, se echó a llorar.

"Se mezclaron la alegría y el miedo con la risa boba, porque estaban empezando a pasar cosas muy de repente. Qué jaleo, ¿no?", recuerda Belén. Y tanto: a esa película le siguieron en solo un año Buscando el norte, El pregón, Tenemos que hablar, Villaviciosa de al lado y Kiki, el amor se hace, la película de Paco León por la que opta al Goya como Mejor Actriz Revelación.

"Y yo que cuando llegué a Madrid no tenía opción ni de hacer pruebas de cine…", confiesa la sevillana, que asegura estar asimilando todo. "Me parece bonito que haya quien piense que he llegado para hacer reír. Con eso no tengo más problema que el respeto al género", nos dice. "Yo ya estoy feliz porque me han dejado hacer cine, algo que es tan difícil… y yo he tenido la opción. Ese es mi regalo". Quizá no sea el único.

Fotos: Pablo Zamora / Estilismo: Rut Baticón

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