Carmen Enríquez: "La reina Sofía ha seguido enamorada de su marido a pesar de todo"

Luces y sombras. Amor y desamor. Cariño o conflicto. La verdad sobre la relación que une Doña Sofía y Don Juan Carlos parece ubicarse entre estos extremos.

Mantener una relación de amor de cara al público suele convertirse en un reto. La presión mediática, sumada a la ciudadana, conlleva inevitables discordias, o al menos, factores de conflicto. De ahí que algunas parejas reales se hayan enfrentado más de una vez a un riesgo de ruptura definitivo. El príncipe Carlos con Lady Di sigue siendo uno de los ejemplos más flagrantes. ¿Pero qué ha ocurrido en el caso de Don Juan Carlos y de Doña Sofía? La pareja real española contrajo matrimonio en mayo de 1962, no sin dificultades. Lejos de ser un camino de rosas, la relación entre los dos representantes dejó algunos estragos.

Como lo recuerda la experta en Casa Real Carmen Enríquez en su obra homenaje a la monarca, “Sofía, nuestra reina”, los dos máximos representantes de la Casa Real española en aquel entonces se enfrentaron a numerosas dificultades incluso antes de su matrimonio, entre ellas, la religión. De confesión ortodoxa, la reina estuvo a punto de tener que renunciar al enlace. Gracias a la intervención del papa Juan XXIII, se celebró el matrimonio, anunciando lo que sería una relación de lo más conflictiva. Hasta hace un par de años, Don Juan Carlos y Doña Sofía, como lo subraya la experta, no podían aparecer juntos en eventos oficiales debido a actitudes y gestos especialmente poco elegantes del rey. Los rumores y confirmaciones de infidelidad no acabaron aún así con el amor que siente la reina por su esposo, y no cabe la menor duda, doña Sofía sigue perdidamente enamorada del rey emérito.

¿Cómo se podría definir su relación en la actualidad? Según varias fuentes íntimas, los monarcas habrían llegado a una cierta cordialidad, muy lejos de la deteriorada relación que compartían hasta hace poco. Carmen Enríquez confirma en este sentido que la reina Sofía está encantada con este acercamiento, que pese a ser muy positivo, no firma una reconciliación definitiva. La que sí parece definitiva es la notable mejora de cara al público de una relación que para muchos, se convirtió con el paso de los años en una mera obligación oficial. La soledad de la reina Sofía marcó, de alguna manera, el rumbo de su reinado, de una manera inesperada. Encontró, de alguna manera, el apoyo que necesitaba a través del eterno cariño de su pueblo.

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