Carmen Enríquez: "La reina Sofía tiene un afán por hacer cosas hasta que le fallen las fuerzas"

El inmensurable cariño de nuestra península por la máxima representante real no se desvanece. ¿La razón? Doña Sofía es todo un ejemplo.

En una era de reivindicaciones variopintas, con la independentista en cabeza, las figuras de la monarquía española tienen, más que nunca, que asumir un rol de lo más complejo. Su legitimidad cuestionada por algunas franjas de la sociedad, no impiden, aun así, borrar con facilidad la fascinación generada. Representantes oficiales, personajes que acaparan la atención mediática y parecen tan difíciles de entender... que inspiran una misma pregunta: ¿quién es realmente la familia real? Resulta complicado ubicar los rasgos más distintivos de las personalidades de estas figuras oficiales, quienes, entre apretones de manos y sonrisas fijas, ocultan sus pensamientos más profundos.

Es difícil por no decir imposible la labor de conocerlos a fondo aunque algunos representantes se dejan con mayor facilidad desnudar anímicamente. Es el caso de la personalidad más querida de la Casa Real Española, la reina Sofía. En un libro homenaje titulado con respeto y cariño “Sofía, nuestra reina”, la experta en realeza y eminente periodista Carmen Enríquez realiza un retrato exhaustivo de la monarca, quien con 80 años, sigue teniendo algunos secretos casi confesables. Sus ojos cristalinos y honestos fascinan España desde hace más de cuatro décadas, y no por casualidad: Doña Sofía es el ejemplo a seguir en numerosos aspectos.

Tal y como recalca Carmen Enríquez, la reina ha sabido compaginar su papel de reina, sin jamás buscar el protagonismo, o yendo por delante del rey. Permaneció en un lugar que consideraba adaptado a su rango, aplicando sus principios y haciendo lo que consideraba justo y adecuado como máxima representante de España. Sus labores sociales son innumerables: entre ellas destacan su trabajo a favor de los enfermos de Alzheimer, su fundación contra la drogadicción e incluso su involucración en la acción del Banco de Alimentos. Una reina útil, dispuesta a la ayuda, con una meta clara: aprovechar su estatus para mejorar vidas.

Pese a su presencia ultra mediatizada, persisten algunos mitos sobre la monarca. La periodista y experta lo recalca en su obra: la reina no es vegetariana, come habitualmente pescado y huevos aunque haya renunciado a la carne, y no vive en Londres, contrariamente a lo que también se suele afirmar. Fan de animales, y especialmente de los perros, tampoco oculta su pasión por los viajes, oficiales o no. ¿Un pecado confesable? El chocolate, como no. No, la reina Sofía nunca dejará de sorprendernos.

 

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