Carmen Enríquez: “Que una persona como Letizia, sin experiencia, intente dar lecciones de cómo se hacen las cosas no sentó bien”

La enemistad entre las dos reinas es bien conocida en la actualidad... ¿pero hasta qué punto es real? ¿Siempre ha sido así?

Entre las numerosas enemistades conocidas de la reina Letizia destaca sin lugar a dudas la que concierne a Doña Sofía. Cual secreto a voces, la polémica relación entre los dos monarcas se ha convertido en una evidencia. Ni los delicados y aparentes abrazos, ni los posados consiguen acallar las voces que confirman que sí, su supuesta perfecta relación de nuera y suegra no reluce como el oro. Pero, ante esta conflictiva situación, cabe preguntarse si en algún momento, los lazos que unían a las dos mujeres, que comparten una fuerza fuera de lo común, fueron tan invisibles.

La experta en Casa Real y periodista Carmen Enríquez comenta, en su obra homenaje a la reina "Sofía, nuestra reina", que Letizia Ortiz, como periodista, llegó sin ningún tipo de formación previa en este ámbito, y por lo tanto, con un afán de aprender. El protocolo, como gran desconocido de la futura reina, fue una de las barreras que tuvo que enfrentar a su llegada a la Zarzuela, cuando todos los ojos estaban puestos en cualquiera de sus gestos. La experta confirma que Letizia llegó como “una esponja” dispuesta a aprender de todos y de todo. En este sentido y con cierta benevolencia, la reina Sofía se propuso contribuir a su formación, no como una maestra, sino como un apoyo incondicional en caso de duda. Según recalca la experta, la monarca adoptó una postura ejemplar, consistente en afirmar: “me puedes consultar y yo te puedo decir cómo se hacen las cosas”. Este acuerdo, en principio exitoso, se fue deteriorando con el paso de los años en gran parte debido a la actitud cada vez rebelde de la princesa de Asturias. Letizia se propuso cambiar algunos códigos de la Casa Real, dejando un sabor amargo en boca de todos los representantes de la institución. Tal y como lo confirma Carmen Enríquez, “que una persona sin experiencia previa se permitiría dar lecciones, no sentó nada bien”.

La reina Letizia tomó cada vez más iniciativas, adoptando una actitud de lo más proteccionista con sus propias hijas y una presencia cada vez más importante de cara al público. Lejos de la imagen de discreción de Doña Sofía, Letizia acaparó toda la atención, con un resultado más o menos acertado. El trágico capítulo de la Misa de Pascua, en el que se pudo apreciar cómo la reina Letizia impedía que su suegra posara junto a sus nietas, marcó un antes y un después en su relación… y quizá en la percepción de los españoles...

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