Doña Letizia y su mala suerte con las transparencias indeseadas

La reina ha sufrido algún que otro desliz estilístico a lo largo de los años y tenemos las pruebas. A todas nos ha pasado. Reinas o no.

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A todas nos ha pasado, de eso no hay duda... Nos vestimos con nuestras mejores galas. Nuestro look es, está y parece impecable. Hemos aprendido de nuestra madre que un sujetador visón o nude para añadirle algo más de glamour al asunto, es la herramienta perfecta contra las transparencias. Da igual lo que te pongas encima. Pero sin duda, esta premisa no es cierta. Puede funcionar con una camisa blanca, incluso con prendas más arriesgadas. Pero no. No siempre es así. Nosotras los sabemos, los flashes indiscretos de las discotecas a altas horas de la madrugada nos lo corroboran. Las fotos que nuestras amigas comparten en Facebook sin piedad de una noche de fiesta, también.

El sujetador nude no siempre es una buena  idea, y no mamá, no resiste a todo. A veces, el wardrobe malfunction es una noticia casi anunciada, tan anunciada como una bomba de humo después de la segunda cita. No hay vergüenza en admitir que las transparencias indeseadas a veces, juegan malas pasadas. Nos ha pasado a nosotras las primeras, y las royal no se libran de este pequeño desliz que muchas veces se agrava con la luz de las cámaras.

 

Pero estos deslices no se ajusta únicamente a la parte de arriba. Meghan Markle, por ejemplo, tuvo hace algunos meses un problemilla con las franjas de su falda plisada, el sol, y su ropa interior. Sin querer, le enseñó al mundo su braguita negra, saltándose, no hace falta decirlo mucho, el protocolo británico (la reina Isabel II sigue llorando ante este hecho). Fue un accidente, de eso estamos seguras. Como cuando vamos andando tranquilamente por la calle Preciados y la rejilla de ventilación del metro nos juega una mala pasada al puro estilo Marilyn Monroe. A Doña Letizia las transparencias también le han hecho sufrir un tierra trágame a lo largo de los años. Y hemos recopilado las tres veces que ha enseñado, sin querer, la ropa interior. 

 

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En 2010, un jersey de punto azul marino fue el culpable de que la reina Letizia viviera su primer problemilla con las transparencias. Se le vio el sujetador al completo. Vale que fue cosa de los focos, pero la instantánea pasó a la historia. Es más, la prensa internacional se hizo eco de la noticia de una manera abismal. 

 

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Cinco años después, en 2015, la reina también tuvo un pequeño desliz. Aunque parece que fue deseado... La blusa no fue la elección más acertada. Seguro que su estilismo rompía alguna regla de protocolo

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¿La última vez que un top de punto le jugó una mala pasada? Hace unos días, con una falda de Uterqüe que le dio más desgracias que alegrías. Marrón de ante, con una abertura y unas botas altas, el estilismo al completo dejó varias instantáneas que hicieron que las redes ardieran. A Doña Letizia se le transparentaba la ropa interior con los flashes, sin embargo, el corte de la falda hizo que enseñara más de la cuenta al andar y sufriera algún que otro momento incómodo que se reflejó en su rostro.

 

¿Nuestro mensaje? Un desliz lo puede tener cualquiera. Eso sí, el consejo de el sujetador visón de nuestras madres vamos a desterrarlo para un futuro. De los errores se aprende.

Y creemos que Doña Letizia ya sabe que los tops de punto no son precisamente los mejores amigos de los flashes, o eso creemos. 

 

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