Llega el Wabi Sabi, el arte budista de la imperfección en la moda y la decoración

Este curioso término japonés, que remite a una concepción imperfecta y natural de la vida, arrasa en el ámbito de la moda pero también de la decoración...

Wabi sabi
Instagram: @haske___

Imperfecto, temporal e incompleto. Este podría ser el lema de un concepto que seguramente nunca hayas escuchado: el wabi-sabi. Procedente de la filosofía budista, la expresión que significa literalmente paz y tranquilidad (se suele decir de una persona wabi que es sencilla y no materialista), remite a una idea de la estética basa en la sobriedad y la autenticidad. Nada Rococó ni muy sofisticado, reivindica la absoluta sencillez y la imperfección y humildad de cada objeto. En ellas reside su auténtica belleza. Valora objetos con alma, historia y personalidad que no responden a los criterios estéticos y que brillan por su exquisita singularidad. El wabi-sabi es una invitación de la naturaleza pero también del desorden. Si tiendes a obsesionarte con cada rincón de tu casa, este arte, más que un concepto, ensalza la desorganización como modo de expresión sin evidentemente caer en el absoluto descontrol.

Al igual que el hygge, el concepto se enmarca en la tendencia slow que promueve una actitud más responsable y tranquila hacia lo que nos rodea. Es la promoción de la simplicidad y serenidad pero también una vuelta a las raíces que pretende decir adiós a las convenciones. ¿Pero cómo aplicar concretamente este modelo a su casa? Es imprescindible en un primer momento observar atentamente la decoración y espacio. Nos puede dar una primera idea de lo que sobra o podría posiblemente desaparecer. Con este primer vistazo te será más fácil visualizar. El paso siguiente consiste en deshacerse de forma radical de lo superfluo y de romper una eventual perfecta simetría.

Wabi sabi
Instagram: @est_living

El wabi-sabi busca la espontaneidad sin caer en un minimalismo formal: no se trata de eliminar todos y cada uno de los objetos, sino de eliminar lo que consideras que sinceramente sobra. Procura deshacerte de los objetos de colores vivos o demasiado connotados y hazte mejor con objetos que tienen un pasado (nada mejor que los mercadillos para descubrir este tipo de tesoros “con historia”). Los colores neutros como el beige o el gris son los predilectos aunque todos los colores naturales pueden ser los bienvenidos. No dudes en crear combinaciones sorprendentes pero siempre armoniosas.

¿Y los materiales? Los metales, la cerámica, la madera o incluso el lino son los estrella. Son los que recuerdan la naturaleza y el valor de la sencillez. La luz natural es imprescindible para crear un clima agradable y acogedor: aunque pueda parecer un ambiente y una decoración fríos a primera vista, tiene que ser agradable y cálida. Y sobre todo nunca, absolutamente nunca, confundir la desorganización con la suciedad y el caos. Se trata más bien de no obsesionarse con los libros que están en tu cama en vez de la estantería.

Wabi sabi
Instagram: @lompceramics

El desorden no siempre es nefasto como lo precisan algunos expertos. Aunque se suela asociar a una mente descontrolada y poco proactiva, demuestra en realidad una capacidad de improvisación y espontaneidad muy poderosa. El descontrol debe permitir una mayor flexibilidad y libertad y siempre resulta positiva cuando no supone un problema en la vida diaria…no esperes, adopta el arte de la imperfección para tu hogar pero también para otro ámbitos de tu vida. Dejarte más libertad, naturalidad y sencillez te aportará más de lo que crees.

Sophie Fernández

Sophie Fernández

Ser periodista y un buen café son dos de las razones que me tiran de las sábanas cada mañana. No imagino un mundo sin igualdad, novelas de Victor Hugo, moda, viajes, belleza, tortilla poco cuajada ni rock de los 50. Con el corazón en constante vuelo directo París-Madrid. Y los pies enfundados en bailarinas de punta.

Continúa leyendo