El Deep Work o el arte de optimizar tu tiempo de trabajo

En un ámbito caracterizado por el estrés continuo, aplica estas sencillas pautas para concentrarte y no perder de vista tus objetivos. Di adiós a la desorganización.

16h de la tarde. Apenas puedes abrir los ojos, tiembla tu cuerpo y no parece acabarse nunca el día. Si reconoces esta situación (o peor, si es habitual) ha llegado el momento del cambio en tu ámbito laboral. Aunque el estrés es un factor necesario para avanzar y concretizar proyectos al estimular nuestra actividad mental, su exceso es nefasto. Una de las claves para combatirlo es sin duda alguna el deporte: algunas disciplinas como el yoga o los pilates ayudan a controlar sus niveles y liberar tensiones. Pero a veces, puede resultar insuficiente. ¿A qué se debe? La ausencia de concentración y la desorganización son sus principales motores.

Es precisamente para combatirlas que el profesor estadounidense Cal Newport desarrolló el concepto de “deep work” cuya traducción es “trabajo en profundidad”. En una era en la que nos rodean pantallas, notificaciones y objetos electrónicos de todo tipo, parece cada vez más difícil concentrarse. En este sentido, el experto informático de la Universidad de GeorgeTown en Estados Unidos planteó un método de trabajo basado en la concentración absoluta, llevando hasta sus límites nuestras capacidades cognitivas. Se trata de no dejarse distraer por todos los avisos, mensajes y otras señales digitales con el fin de ser más eficiente. ¿Cómo? Estableciendo rituales y rutinas que nos ayudarán a no recurrir inevitablemente a la voluntad. Como lo explica en su exitoso libro epónimo publicado en 2017, obligarse a realizar una actividad que requiere mucha voluntad de forma puntual tiene más posibilidades de llevarnos al fracaso. Sin embargo, si nos acostumbrados a seguir un ritmo y un esfuerzo cognitivo intenso, a trabajar en un sitio determinado o a unas horas exactas, será mucho más fácil llevar a cabo estas tareas.

¿Cómo aplicarlo concretamente? El primer paso consiste en estructurar el día. Establece la lista de todo lo que tienes pendiente y tienes que acabar antes de que se acabe tu jornada laboral. Fija el tiempo que necesitas para cada tarea. Si consideras que un dosier te puede llevar tres horas, procura desconectar el móvil y avisar a tus compañeros de que no podrás atender otro asunto.

Segundo, realiza descansos reales: no consultes tus redes sociales o eches un vistazo rápido a un tema de trabajo, si te tomas un tiempo, que sea lejos de todo lo demás. Si te acostumbras a estructurar tu tiempo fuera de línea, reducirás las posibilidades de distracción.

Tercero, no concentres toda su atención o capacidad cognitiva en tareas secundarias o superficiales. Si pierdes tiempo o concentración en ellas, la atención dirigida a los asuntos principales será mucho más limitada. Y serás por lo tanto mucho menos efectiva. No dediques el mismo tiempo ni esfuerzo a todas tus tareas del día, no llegarás a completar ninguna adecuadamente. Resulta útil organizar en este sentido un sistema de franjas horarias que delimiten de forma real el tiempo que puede llevar cada actividad.

Es indispensable por lo tanto establecer de forma clara el tiempo de trabajo y el tiempo libre. Tendrás sin duda alguna compañeros que compaginan trabajo, viajes, vida de familia y deporte sin problema. Aunque parezca difícil de creer, solo delimitan su tiempo libre. Si te planteas dejar de trabajar a una hora determinada, no lo alargues a menos que sea estrictamente imprescindible. Siguiendo estas pautas sencillas, serás más eficiente y sobre todo, más apta a enfrentarte a tus tareas diarias. A por ello.

Sophie Fernández

Sophie Fernández

Soñadora compulsiva, romántica empedernida y eterna fan del rock de los 50. Ser periodista y un buen café (sin azúcar) son dos de las razones que me hacen saltar de la cama cada mañana. ¿Mí lema? Empodérate.

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