La subasta de Casilda Finat y la Fundación Aladina: crónica de una noche épica

Estuve allí y sigo sin palabras.

Subasta en la serie Sexo en Nueva York
Sexo en Nueva York

Esta mañana he amanecido con una maraña de sentimientos encontrados y, a tal caos emocional, se han sumado algunos datos que no han hecho sino aumentar mi desconcierto. Mientras desayunaba y "Ok Google" me cantaba los titulares de las noticias más destacadas me quedaba con la mente paralizada ante la siguiente noticia. En España están disminuyendo el número de nacimientos a una velocidad preocupante  - los expertos apuntaban a la falta de conciliación familiar, causa que desde Marie Claire peleamos a conciencia - .Y, en paralelo yo pensaba, no solo se debe a esa razón porque desde nuestra sección  #solterasYorgullosas batallamos con una realidad: no hay solteros. FIN. Y para demostrar dicha máxima, comentada en cualquier cena de amigas que se precie, tengo los datos que avalan este desequilibrio social (y emocional, según los casos). Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España más de 3,3 millones de hombres y mujeres entre 40 y 69 años son solteros. Además, en 2018 más de 2,5 millones de personas menores de 65 años en nuestro país vivían solas y 1,8 millones de los hogares eran monoparentales. 

Pues bien, ayer viví en mis propias carnes el estudio sociológico más interesante de mi vida. La marea de solteras en Madrid es potente, poderosa y altruista. Ya os habíamos comentado que la diseñadora Casilda Finat había decidido utilizar su altavoz para crear un evento con un único fin: recaudar fondos para la Fundación Aladina. Para ello había "liado" a sus amigos  solteros y había decidido sortear una cena con ellos. A dicha revolución "instagramer" se sumaron decenas de marcas que hacían llegar sus presentes. Hasta ahora... todo en línea. Quizá sortear cenas con hombres pueda ser chocante para algunos, no obstante, era un reclamo divertido e interesante (¿quién no lo ha visto en alguna película?). Pero, a la luz de la realidad social que nos azota, era, claramente, un reclamo nada desdeñable y Casilda, como buena cazadora de tendencias, no podía dejar escapar dicho gancho. 

Los solteros, amigos y familiares de Casilda, también tuvieron sus reparos. La propia Casilda había contado en sus Ig stories que se revolvían de su propia osadía - hasta vivimos alguna baja los días previos - pero finalmente la subasta se produjo y he aquí la revolución.

Llegaba con mis amigas a la madrileña discoteca Graf y la cola sobrepasaba lo inimaginable. ¡Y eso que llegábamos una hora y media tarde a la convocatoria! Tal fue el éxito que las papeletas para participar en la rifa que ya se habían agotado (10 euros por papeleta). ¡Primer éxito para la Fundación Aladina! Y, comenzaba la fiesta. Casilda había dispuesto todo para pasar un buen rato previo a la rifa: mesas de dulces, photocall con fotomatón, puesto para hacerte pendientes (por una Farmacia), arreglos florales... ¡Mil detalles! Y la convocatoria, perfecta. Era, sin duda, como diría cualquier insider del mundo de la moda el "place to be".

A las diez daba comienzo la rifa. Y, tal y como ha comentado Casilda en sus propias redes quizá, fue la parte más caótica. Pero, que levante la mano quién no haya empezado a caminar gateando. Y así, con la naturalidad que le caracteriza, ha explicado sus fallos e invita a todas las premiadas a ir a la tienda a recoger su fortuna o escribirle para solventar sus dudas.

Pero, vamos al barro, que dirían las amantes del perreo (tengo que hablar millennial, algunos estudios hasta dicen que yo soy una de ellos - emoticono con los ojos en blanco, por favor -). Seguramente queréis saber en qué consistió la subasta de solteros más codiciada. Y es aquí donde me cuesta elegir las palabras, cosa que no les está sucediendo a mis amigas que llevan más de 200 mensajes en el chat del grupo "Fiesta de Casilda". Y es que la noche dio mucho, mucho juego. 

Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina, tomó la palabra, agradeció la "monumental" organizada por Casilda Finat y, cómo es la vida, llegaba justo en una semana especialmente triste para la Fundación. De hecho, si quieres echar una mano la fila cero para la Fundación Aladina sigue operativa para participar. 

Todo estaba listo, paleta en mano y Casilda como poseedora del poder, es decir, el micrófono. Entonces, comenzó la magia. Soltero número uno... y Casilda, cual biógrafa de Tinder, relataba las virtudes de los voluntarios. Aficiones, deportes, aspiraciones, méritos y deseos futuribles. Y... ¡medidas! Porque, oye, ¡ya está bien que de fin aquella esclavitud del 90-60-90 de las mujeres! En plena era del body positive está bien que ellos también sientan parte de la presión a la que hemos vivido durante décadas. 

Y la locura se desató... paletas que volaban y las cifras comenzaban a elevarse, unas más rápidas que otras, todo es cierto, para pudor inquietante del voluntario. Pese a la falta de valor o presupuesto, en algunos casos, todos los solteros consiguieron su objetivo: recaudar fondos para La Fundación Aladina. Vivimos todo tipo de momentos: regalos a hermanas que se iban a ciudades, abanderadas de sobrinas vergonzosas, compañeras de trabajo que habían hecho un fondo común y amigas que querían salvar la honra de algún amigo. Risas nerviosas, imitaciones, sirenas, poesías y hasta vimos cómo un "soltero" clavaba rodilla a la poseedora de la paleta más ágil. 

"El objetivo era hacer una donación a la Fundación Aladina, la excusa era el sorteo. Una manera divertida, social y diferente de contribuir con la fundación". 

M. 

"Teníamos claro que queríamos hacer una donación, cuando vimos lo que estaba organizando Casilda lo tuvimos claro. Hicimos un fondo común y pujamos. Si Casilda no hubiera organizado esto probablemente no lo hubiéramos hecho".

B.

"No lo hemos hecho por ligar, tan solo queríamos ayudar. No pensábamos en nada más".

C. 

 

Y, claramente, el objetivo no podía ser ligar porque la presencia femenina era apabullante. Es entonces cuando te das cuenta de que las mujeres están llegando a un punto de independencia, de libertad y de diversión que han dejado de lado esa nube que les ha acompañado durante mucho tiempo: "encontrar pareja". Divertidas, animadas y liberadas bailaban se reían y comentaban, ajenas a los pocos solteros que pululaban por la sala. De hecho, muchas pagaban su donación y se iban a casa, sin, ni siquiera, obtener el teléfono. Detalles como estos demostraban que estábamos en una fiesta de generosidad. Aunque desde la distancia y en el sofá en el que me hallaba, móvil en mano, la estampa era cuanto menos curiosa. Los solteros voluntarios animaban a las más tímidas a apostar por ellos, proponían quedadas en grupo, ofrecían cenas en Madrid y Sevilla y demás virguerías marketinianas con tal de elevar los precios (y, por qué no, de paso un poquito el ego). Cual Oriana Falacci retrataba los momentos y comentaba en streaming, con amigos que se habían quedado sin entradas, la vivencia. Mis amigas, apostadas en primera fila (3 de ellas "recogieron" soltero) alzaban en estado de frenesí sus paletas. Casilda y todo el equipo de la Fundación Aladina no podían evitar contener las inmensas sonrisas que se les tatuaban cuando las cifras superaban los 400 euros (la media por soltero). 

Cuando la subasta terminó y todos los singles estaban "adjudicados" prudentemente abandoné mi botella de agua y me esfumé de una fiesta que comenzaba a despuntar. De hecho, fijaros si apuntaba maneras, que cerró sus luces a las tres de la mañana mientras, al amparo de las farolas madrileñas, se organizaban barbacoas para el fin de semana, se montaban planes para las próximas semanas y se cerraban fechas para las cenas (diversos restaurantes han donado cenas para que las parejas o los grupos vayan a cenar próximamente, los implicados deben preguntar a Casilda quien tiene todos los datos). 

Tras el recuento final de lo recaudado (nos confirma Casilda que el total asciende a 30.747 euros - ¡qué barbaridad!-) podemos decir que aunque peculiar, irreverente y atípica, la subasta organizada por Finat ha conseguido poner a la Fundación Aladina en boca de todos y eso, al margen de la excusa de la soltería galopante que azota Madrid (solo hablo de la capital porque es mi territorio pero seguro que sucede más allá de los límites de nuestra comunidad), es verdaderamente un éxito.  

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