¿Por qué es importante llevar a tu gato al veterinario?

Los gatos son maestros del camuflaje, pueden ocultar los síntomas de cualquier problema de salud que tengan, la prevención, por tanto, juega un papel determinante.

El asesoramiento del veterinario es fundamental en los momentos clave de la vida de las mascotas, desde que son cachorros hasta que entran en su etapa senior, tanto para la prevención y el tratamiento de patologías como para ayudarnos en otros muchos aspectos relacionados con su desarrollo. Por ejemplo, en el caso concreto de los gatos, estos son maestros del camuflaje y no muestran signos clínicos de una posible enfermedad hasta que la patología está ya bastante desarrollada. Esta realidad puede convertirse en un problema cuando los datos reflejan que el 50% de los propietarios no lleva a su gato al veterinario.

Royal Canin, compañía referente en alimentación para mascotas, hace un llamamiento para cambiar este hecho y fomentar las visitas periódicas al veterinario, buscando así la prevención y la detección precoz y, por tanto, la salud y el bienestar de nuestros felinos. En este sentido, los expertos de la marca aconsejan acudir a revisión al menos una vez al año.

Los gatos son reservados por naturaleza y tienden a ocultar cualquier tipo de debilidad, fomentando así su autodefensa ante cualquier depredador o amenaza. Son maestros del camuflaje y este hecho hace que cuando observamos los primeros signos, la realidad es que la patología ya estará bastante desarrollada.

En este sentido, más de la mitad de los dueños afirman haber acudido a consulta después de que su gato mostrase algún síntoma concreto.

Las principales razones por las que esto ocurre son:

  • Un 38% piensa que el problema del gato terminará resolviéndose solo
  • El 22% indica que la visita al veterinario estresa a su felino
  • El 17% lo achaca al coste económico
  • El 14% de los encuestados afirma tratar de evitar sentirse presionado sobre los tratamientos a seguir

Visita al veterinario: consejos

Visitas al veterinario de los gatos
Chunlea Ju para Unsplash

Sin embargo, dos de cada tres propietarios indican que incrementarían la frecuencia de visita al veterinario si les resultase más sencillo. Factores como el estrés del animal antes de la visita, la dificultad para hacerlo entrar en el trasportín o su incomodidad en la sala espera de la clínica, son los que determinan que los propietarios consideren que no es sencillo acudir al veterinario. En este sentido, los expertos de Royal Canin han recopilado una serie de consejos para ayudarlos en este sentido:

  • Comenzar las visitas periódicas desde gatito: además de ser crucial para asegurar su correcto desarrollo y cubrir las necesidades en los primeros meses de vida, ayudará a que comiencen a acostumbrarse, eliminen el estrés desde el principio y normalicen las visitas al veterinario.
  • Cuidar la elección del transporte del gato: es importante elegir un buen trasportín, con estructura sólida y que resulte seguro y estable. Asimismo, es positivo que tenga varias puertas, en la zona superior y laterales, o que pueda desmontarse desde el centro.
  • Acostumbrarle al trasportín: desde pequeño se debe ayudar a que el gato se sienta cómodo. Para ello, aconsejan dejar el trasportín abierto en una habitación de la casa para que él mismo entre y juegue. Además, ayudará meter dentro una manta o juguete que le resulte familiar.
  • Comprender el comportamiento del felino: la consulta no es un ambiente conocido para ellos. Hay muchos impactos en forma de imágenes, olores o sonidos que harán que incrementen su estado de alerta y se sientan ansiosos. Para evitarlo, desde Royal Canin recomiendan cubrir el trasportín con una manta o similar, bloqueando la entrada de estímulos.
  • Elegir una clínica lo más adaptada posible: los espacios veterinarios cada vez tienen más en cuenta las necesidades de los gatos. Por ello, cuentan, por ejemplo, con zonas específicas para gatos -evitando el encuentro directo con perros u otras mascotas-, o con espacios con menor índice de ruido o luminosidad.
  • Estar atento a los detalles en la sala de espera: colocar el trasportín en una zona elevada -no en el suelo-, evitar los movimientos bruscos, hablarle con tranquilidad, evitar el contacto con otros animales de forma directa, entre otros aspectos.
  • Tranquilidad en la vuelta al hogar: el gato estará encantado de volver. Ayúdale a que este proceso sea relajado, abriéndole el trasportín con calma y permitiéndole inspeccionar las diferentes estancias de la casa.

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