Las 10 mejores series de 2019 (o las que no te deberías haber perdido)

Estrenos, reestrenos y algunas nuevas temporadas. En 2019, las mejores series han hablado en inglés. Si el año no te ha dejado arrellanarte en el sofá con el portátil sobre las piernas, la Navidad, con sus sobremesas de manta y polvorón, te da una tregua.

Las series son chinchetas sociales. Unen. Conectan. Pegan El ¿qué estás viendo? Se ha colado en las conversaciones como la cancioncilla de un anuncio navideño de grandes almacenes en el cerebro. Los cafés de máquina de oficina y los cafés de taza blanca, con amigas, los de ponerse al día, presencian cómo la conversación se desliza desde el repaso laboral al personal, los amigos comunes, la boda que viene, el viaje reciente y cae, mullidita, sobre las series. Desde que las plataformas no son solo zancos bajo el zapato, el tiempo libre doméstico tiene forma de rectángulo. El de la pantalla.

Y hemos seleccionado las que, si no lo han hecho a lo largo de los últimos once meses, deberían ocupar la tuya durante las tardes de sobremesa, polvorón y manta. Estas sí merecen la pena. 

O la tabarra. Porque si no has sufrido la ajena, la vas a dar tú. Primero, con Chernobyl. La serie de HBO, coproducida por Sky y disponible en ambas plataformas, infectó redes sociales y ascensores de oficina al inicio del verano. La explosión de la planta nuclear se narró en la pantalla desde la obra de la Nobel Svetlana Alexiévich. Los recuerdos de quienes intentaron controlar los efectos de la catástrofe compusieron una miniserie de vestuarios, diálogos y fotografía impecables. Cuatro nominaciones se atan a su nombre en los Globos de Oro. 

'Gentleman Jack'

La producción de la BBC escrita por Sally Waywright ha dado con la tecla. En Reino Unido, cinco millones de personas siguieron la serie de ocho episodios. A España llegó a través de la misma plataforma que Heridas abiertas: HBO. 

Anne Lister nació en Halifax. Se fue de Halifax. La vida en el pueblo inglés la asfixiaba como el corsé que debía llevar. Ella lo cubría de negro. Un rechazo sentimental la había vestido de luto. No es que quien le rompió el corazón no la quisiera. Sí la quería. Pero era una mujer. No podía pasar su vida con ella. Pero Lister no fue solo una tragedia emocional. Había recorrido Francia, Italia, Suiza. Había viajado y escalado montañas. Había aprendido a jugar a las cartas y a cerrar negocios. Había diseccionado cadáveres, conocido el mecanismo del cuerpo humano y los nombres de las enfermedades. Había estudiado. Había tenido romances con mujeres aquí y allá. Se encargó de dejar cuenta de sus aventuras, las europeas y las sentimentales, en sus diarios. Cada día anotaba algo. En sus cuadernos descorchaba su intimidad sin miedo: había ideado una lengua a partir del griego, el latín y el álgebra. Sus secretos eran indescifrables. Hasta que, en los 80, una profesora descifró los patrones de su lengua.

'Fleabag'

Fleabag se llama la serie. La onomástica del personaje de Phoebe Waller-Bridge está en el limbo. Como la corrección moral de que le guste un sacerdote. Y que se líe con él. La segunda, y final, temporada de la serie de la BBC es tan descacharrante, inteligente y afilada como la primera. O incluso mejor.

'Years and Years'

Aquí todos los canales de televisión son uno. Y una. Una serie. Black Mirror se choca con This Is Us y un programa de tertulias se cruza con Chernobyl. Emma Thompson, de pelo corto y gesto seco, hace de política populista mientras la familia Lyon, entre refugiados y adolescentes que quieren convertirse en robots, se desmorona. En HBO. 

'Derry Girls'

Esta serie es un chupito. Rápida y efectiva. La acompañan las palabras más atractivas de la televisión: los episodios de no alcanzan la media hora. Sube (y acorta) cualquier tarde. La segunda temporada de la serie de Netflix, en la que, en Derry, Irlanda del Norte, un grupo de amigas atraviesa la adolescencia mientras la situación política se suaviza. La banda sonora es un viaje en el tiempo y las conversaciones, delirantes. 

'The Act'

En 2008, Gypsy Rose tenía 15 años. Padecía asma, leucemia y distrofia muscular. Se desplazaba en silla de ruedas. Tenía la capacidad intelectual de una niña de siete años y era alérgica al azúcar. Que la cantidad de gramos que llegara a su estómago alcanzara la decena se convertía en una visita a Urgencias. Los médicos le habían extraído las glándulas salivares. Se ahogaba cuando tragaba. Ya hacía tiempo que había dejado de empeñarse en masticar. El ochenta por ciento de los alimentos que ingería pasaban antes por la trituradora. Su madre batía, con leche, la pizza y la hacía viajar hasta su estómago a través de una sonda. A Dee Dee Blanchard no le importaba hacer de cualquier plato un puré para su hija. Lo necesitaba. Le tranquilizaba. Quería cuidar de Gypsy Rose. Pero su hija no lo necesitaba. No padecía ni asma ni leucemia ni distrofia muscular. No le hacía falta una silla de ruedas para moverse. Gypsy Rose no tenía la capacidad intelectual de una niña de siete años. Tampoco era alérgica al azúcar. Su saliva no pugnaba por asesinarla. Ni siquiera tenía 15 años. Era ya mayor de edad. Gypsy Rose estaba bien. Su madre la había convencido de que estaba enferma. Nada de lo que aparecía en su historial médico era real.

Encuentras a Patricia Arquette y a Joey King en Starzplay. Y en las nominaciones de los Globos de Oro. 

 

'Succession'

Mezclar familia y negocios no suele ser la receta de la felicidad. No para los protagonistas. Quien observa tiene otra opinión. Y la de los espectadores de Succession es positiva. Muy positiva. La sátira estadounidense sobre las escaladas de poder en empresas familiares rellena, como la crema pastelera el roscón, tus tardes de Navidad. Y sin remordimientos. O con. Pero los Roy (y sus jerséis) se merecen la atención. 

'Criminal'

Al otro lado de la mesa, Carmen Machi y a Inma Cuesta se les quiebra la voz. La presión de una sala de interrogatorios no la aguanta cualquiera. En la edición española de 'Criminal', las actrices se sientan bajo los fluorescentes de la comisaría. La hermana, autista, de Cuesta ha aparecido muerta en la bañera de casa. El hermano de Machi se ha esfumado después de que en su garaje encontraran el cadáver de su último amante. Las actrices, y Eduard Fernández, dan vida a la edición española de la serie de Netflix. En castellano, solo tres episodios de algo menos de una hora. No te pierdas, tampoco, el episodio de David Tennant de la versión británica. 

'Vida perfecta'

Cuando están a punto de firmar una hipoteca, su novio la deja. Eso no entraba en el plan de María. Debían casarse y, un poco más tarde, tener hijos. Eso no le sale mal. María (Leticia Dolera) acaba de quedarse embarazada. Del jardinero de la urbanización de su amiga Cris. Ella había consumido drogas. Él había bebido. Pero tiene que decírselo. Y lo hace. Y con luz solar y un poco más de luces, descubre que él tiene una discapacidad intelectual. La serie de Movistar + tiene una de las interpretaciones más pulidas del año (la de Enric Auquer) y dos premios de Cannes. 

'The Morning Show'

A ellas ya las habías visto juntas. Fueron hermanas en Friends. En The Morning Show, Reese Witherspoon y Jennifer Aniston se sientan a la misma mesa. La primera es Bradley Jackson y la segunda, Alex Levy. Y la segunda estaba aquí antes que la primera. Su compañero ha sido despedido del programa matutino que presenta. Lo acusan de abuso sexual. Bradley es su sustituta. Una más joven. Y, parece, encantadora. Sus diálogos rápidos y humor afilado le han dado tres nominaciones a los Globos de Oro. La encuentras en Apple TV. 

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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