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David Verdaguer: “¿Que si me han cosificado? ¡Yo trabajo a pesar de mi físico!”

David Verdaguer no habla. David Verdaguer serpentea. El actor catalán, de origen andaluz, añade líneas al apartado más brillante de su currículum. El que almacena nominaciones y premios. De nuevo, ahora por Uno para todos, al Feroz y al Goya.

Fotografía de Gema López. Agradecimientos a Ferretería Restaurante.
Fotografía de Gema López

Nació en Malgrat de Mar, en Barcelona, hace 37 años. Dentro de Cataluña, su nombre se pega a la comedia. Fuera, al drama independiente. A su mesa sentaría a Peter Sellers y su madre, a la que «debe mucho tiempo». Para ellos sí cocinaría. ¿Para sí mismo? ¿Eso de «yo cocino para mí mientras bebo un vino blanco? Mira, no. Prefiero un restaurante, que vuelvo estupendamente a casa».

No gané (el premio Feroz al que estaba nominado), pero lo celebramos en casa tres personas que rodamos juntas y tenemos la prueba de antígenos hecha.

Estabais en una burbuja.

La de los gin-tonics.

¿Cuáles tu forma preferida de perder el tiempo?

Una siesta innecesaria.

Hoy suele ser internet. ¿Por qué borraste tu Twitter?

Yo solo tengo Instagram y Facebook porque ahora soy un abuelo. Me afecta mucho lo que dice la gente y, como soy un rayado, cuando es bonito no me lo creo, pero cuando dicen algo malo me dura días. No me salía a cuenta.

¿Tenemos derecho a reírnos de todo?

¡La obligación! El humor salva vidas y da distancia. Preocúpate de los que hablan en serio.

¿Qué tal está España?

Triste. Ha demostrado que la gente está por encima de los políticos.

En Uno para todos interpretas a un profesor. ¿Qué recuerdas del colegio?

Mi infancia fue feliz, en el mismo cole hasta los 16. Conmigo todos se lo pasaban muy bien. Y eso que era estrábico y con gafas, ¡un orco! Cuando nací mi madre creía que habían tirado el feto y educado a la placenta. Luego fui guapísimo y otra vez feo. Hasta los 26. Los hombres somos unos cabrones: si no tienes barriga y tienes pelo, está todo hecho. El objetivo es no ser Homer Simpson.

¿La edad libera?

Y presiona. Cuando giras el jamón de la vida, sabes más, pero estás más cerca del hueso. Morirme no me gusta. Vamos, ni que lo hiciera cada miércoles.

¿Qué echas de menos de la normalidad?

Abrazar a mis amigos. Soy más cariñoso de lo que pensaba. Y los bares. Y los gin-tonics.

¿Qué será lo primero que hagas?

Quedarme en casa. Ea.

¿Con un gin- tonic?

La duda ofende.

¿La mayoría de las personas son buenas o malas?

Buenas, pero las malas hacen más ruido. Mierda, una araña. No me gusta la naturaleza. Lo siento, Jon Kortajarena.

¿El amor es para siempre?

Quien tiene hijos lo sabe.

¿Te has hecho algún retoque estético?

¿Por qué me haces esta pregunta?

Se la suelen hacer a las mujeres.

Es buena. Pues ortodoncia, que aún tengo los mantenedores porque los dientes tienen memoria, son los elefantes del cuerpo. Ahora estoy leyendo sobre la papada. No me gusta. No, no me he tocado nada. Bueno, en mi adolescencia mucho.

Para la papada se puede usar ácido hialurónico, que es poco invasivo.

¿Agujas? Qué puto miedo.

¿Qué diferencia hay entre un sex symbol y una mujer objeto?

No sé responder. Me lanzo: su voluntad. Si ella toma las decisiones o un grupo de hombres heteros la pone ahí para gustar.

¿Te has sentido alguna vez cosificado?

No, no. ¡Yo trabajo a pesar de mi físico! Pierdo sin ropa.

¿Incomodan las voces de las mujeres, cada vez más claras?

Qué hay mejor que una mujer que expresa lo que siente, inteligente, con sentido del humor. Tenemos trabajo. Y pensando en mi hija de tres años, ojalá se lo encuentre hecho.

Si quisieras desaparecer, ¿adónde irías?

No me gustaría desaparecer. Tú qué te crees, ¿que no tengo ego? A mí me gusta que me miren. A un bar. Y así cierro pareciendo un alcohólico total.

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