Rodrigo Sorogoyen: "Tenemos los políticos que nos merecemos"

Los diálogos son tan rápidos como sus 131 minutos. En 'El reino', Rodrigo Sorogoyen, el director español nominado a los Óscar por el corto 'Madre', indaga en la corrupción y en la humanidad del mal. Charlamos con él.

Los consejos de Cristina Cifuentes, El Bigotes o la periodista Ana Pastor ayudaron a Isabel Peña y a Rodrigo Sorogoyen a afinar el guion.

Hay sobremesas de almuerzo que la españolidad estira hasta los churros del desayuno. La del presidente Rajoy en el restaurante Arahy terminó solo tras casi ocho horas. En el 58 de la calle de Alcalá esperaba la resolución de la moción de censura que el PSOE activó tras la sentencia a la trama Gürtel. Desde 2007 la UDEF perseguía el nombre de Francisco Correa. En ese año inserta Rodrigo Sorogoyen su última película. Sorogoyen ya se acercó a las cloacas de la política en su anterior filme, Que Dios nos perdone. En El reino, un político intenta desnudar la corrupción de su partido tras la traición de sus compañeros. Si a él se le han acabado las excursiones en alta mar, las mariscadas y las cuentas en Suiza, a ellos también. Lo que ahora necesita son unos cuadernos con nombres anotados a mano.

¿Te provocó Rajoy en algún momento, aquí encerrado, compasión o pena? Cuando están aquí encerrados, por supuesto que me provoca sentimientos, algunos de ellos pena y compasión, otros, rabia y rechazo. Creo que El reino nace de intentar comprenderlos. Algunos sentimientos nos surgían a mí y a Isabel Peña [su coguionista] inconscientemente, y teníamos que hacer el ejercicio de entenderlos e intentar que no nos impidiera verlos como personas. En una escena dos chicos insultan a la hija del protagonista.

¿Gana entonces esa parte más humana, ver el dolor de quien se ha ganado un castigo? Ellos no esperaban castigo. En esa escena queríamos poner en aprietos al protagonista y que el espectador tuviera una amalgama de sentimientos. Se parte desde un rechazo porque hablamos de un corrupto, pero también quieres que se entienda a los chicos. Pero no se puede agredir. No me gusta hundir más a los hundidos.

Has dicho que tenemos los políticos que nos merecemos. ¿Por qué nos merecemos a quien roba o pone a su yerno a trabajar en un puesto público? Es un tópico, pero tiene algo de cierto y lo repito: tenemos los políticos que nos merecemos. Lo hemos permitido. Como generaciones, no como individuos. No hablo de ti en concreto. No sé tú, pero yo no me merezco a...[se ríe]. Buena pregunta, ¿eh? Yo no me merezco a… sí, a Rajoy. Yo no me merezco a Rajoy, yo no me merezco a Bárcenas ni a los socialistas de los ERE. Pero como sociedad sí nos los merecemos porque no combatimos para que no estén ahí. Preferimos dedicar nuestro tiempo a otras cosas. Tenemos lo que nos merecemos.

Te iba a preguntar sobre… [Se adelanta]. Es un buen titular, ¿eh? 'Yo no me merezco a Rajoy'. [Se ríe]. A ver cómo te portas.

En la película se dice que la soberbia es el mal de este país, pero el protagonista quiere que todos caigan con él porque él ha caído. ¿No nace esa venganza de la envidia? Creo que la envidia es un sentimiento muy español, muy humano, pero muy bajo. La soberbia es más elevado y, por tanto, más peligroso.

Los dos nacen del ego. La envidia, de creer que mereces más de lo que tienes. Pero la envidia te coloca en una posición inferior y la soberbia, en una superior. Su mujer le reprocha que hace todo "por orgullo". Él responde que es justicia. Hay algo de soberbia brutal. No porque él envidie lo de los otros, sino porque considera que solo está dentro de un sistema. Piensa lo que todos cuando se sinceran: que es fácil estar observando, que si tú estuvieras aquí a ver si no lo hacías. La soberbia es uno de los males de este país.

En otra escena él llama por teléfono, pide cambio, el camarero se equivoca y se lo da a otro, que lo nota y lo acepta. ¿Son corrupciones comparables? El problema es cuando no las comparamos. No puedes pretender que el otro cumpla las reglas que tú no cumples. Si te quedas con un dinero que no es tuyo, tú estás robando. Es así de sencillo.

Ficcionáis la realidad. ¿Pensasteis en las consecuencias? ¿En el Partido Popular? Lo piensas. Vivimos en un momento de mucha paranoia. Pero lo que intentamos es hacer una película sobre la corrupción, no la película de un partido concreto. Aunque en este caso la película sucede en 2007, cuando solo hay dos. No se menciona el nombre adrede. No es que tuviéramos miedo y nos autocensuráramos, pero has oído que en, por ejemplo, la película B, de Bárcenas, hubo censura. Sabes que existe y, por otro lado, no queremos hacer la película de un partido.

¿Os sentís más respaldados por tener a, por ejemplo, WarnerBros. detrás? Totalmente. Si esta peli se hace sin pasta...

No, no solo por la financiación, sino por…[Se adelanta]. Sí. Si es que al final todo es poder.

Algo así dices en la película, que el poder protege al poder. El poder es tan poderoso, valga la redundancia, que Paco, el personaje de Nacho Fresneda, al protegerse a sí mismo protege a sus superiores sin pretenderlo. El poder crea esas redes de clientelismo.

El director español Rodrigo Sorogoyen en la barra del restaurante Arahy. Foto: Gema López.

También repites con Antonio de la Torre. ¿Es tu Bill Murray? ¿Y yo Wes Anderson? [Ríe ]. No creo.

¿Cuántas ha hecho con él? ¿Todas? Bastantes. Y si no, pone la voz. Es verdad. Me gusta trabajar con muchos actores. Antonio de la Torre en Que Dios nos perdone fue un descubrimiento. Nos hicimos amigos. Pero si la película no hubiera sido la de un político corrupto, quizá no habría trabajado con él. Quiero ser riguroso con la elección de actores, pero dime uno que pudiera hacer mejor este papel. Además de ser un actorazo y una gran persona, en el nivel de comercialidad que piden las productoras tiene lo que casi nadie: es el español medio. Antonio de la Torre es el Robert De Niro español.

En la entrevista de su personaje con la periodista que interpreta Bárbara Lennie se cuestiona la libertad de la prensa. Hay una falta de libertad que algunos periodistas asumen con la cabeza baja, otros se intentan rebelar y otros, por hacerlo, pierden el trabajo. La vida es tan compleja que es lo que queremos contar en la peli. Espero que unos espectadores digan que el personaje de Bárbara es una cabrona y otros, que ha puesto a ese tío en su sitio.

Cuando "lo pone en su sitio", la intención parece ser que el espectador responda. ¿Qué busca El reino? Quiere hablar de la sociedad en un momento. Queremos que la gente se lo pase muy bien en el cine y que se plantee lo que nosotros. Pero algunos no quieren mensajes.

Pasa a menudo, ¿no? Se prefiere ir a descansar al cine, a "que no me hagan pensar". Cada vez más. Y mucha culpa es de los cineastas. Meto productores y distribuidores.

¿Por acomodarse a lo que vende? Claro. Somos más tontos que antes. Más cobardes, más perezosos. Ahora todo es control. Y controlar es poder. También desde el cine, que es una gran herramienta.

El arte busca la rentabilidad. Porque vivimos en un sistema capitalista en el que el dinero es lo más importante. A todo el mundo le gusta vivir bien. Y te dicen que para eso lo necesario es ir de vacaciones y tener coche. Cada vez menos coches con la economía colaborativa.

Pero sobre apps y móviles… no estás en ninguna red social. Las odio. ¿Por qué? No se me dan bien y perder el tiempo me preocupa muchísimo. Y por otro tema más profundo, que es el último al que haría caso, pero que me reafirma: creo que contribuyen a la idiotización y el egocentrismo de la sociedad. Importa más decir que estar. Veo a gente haciéndose fotos leyendo un libro. No estás leyendo, estás haciéndote una foto. Es un escaparate.

Si te sale bien puedes vivir de hacértelas. Y de traficar armas. Lo económico no es lo más importante. Ese es el problema. ¿Pueden hacer algo de provecho para la sociedad? Todos deberíamos intentarlo. Un funcionario lo hace, un taxista lo hace. ¿Una influencer¿Tú eres influencer?

No. Pero te dirán que venden sueños y aspiraciones. Dios, no me jodas que dicen eso. Vender sueños. ¡Pero eso es pornografía ya!

El adjetivo es "aspiracional". Cuando una marca viene a ti busca tu estilo de vida, que es "aspiracional". ¿Qué significa? ¿Que quieres que la gente aspire a ti, a tener lo que tú tienes? Tener, el verbo más peligroso.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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