Irene X: ''Perras de caza' es la liberación de todas las mujeres a las que nos pusieron una correa y un bozal'

La poeta aragonesa publica su sexto libro 'Perras de caza', un texto cargado de versos punzantes que llaman al empoderamiento femenino

Irene X (Zaragoza, 1990), tiene la palabra y el don de saber colocarla en cada espacio, un trabajo que comparte con poetas contemporáneos y en el que ha sabido destacar narrando las luces y las sombras de una vida a la que todavía le queda mucha literatura por delante. Ahora acaba de publicar Perras de caza, un manifiesto feminista dentro de un poemario en el que todas nos reconocemos, porque esboza la opresión con la que convivimos desde niñas por el simple hecho de nacer mujeres en una sociedad a medida para los hombres. Con 6 poemarios a la espalda, Irene no suelta el lápiz y el papel, usando su voz para señalar lo que nos duele a todas y repetirnos: “resiste, porque tú eres la resistencia. Tú fuiste la debilidad, no la débil. Los débiles son otros”.

¿En qué te has inspirado para escribir Perras de caza?

Para mí ha sido un proceso de descubrimiento personal. Pasé por un shock post trauma, tuve que entenderlo, lidiar con él, asumirlo, canalizarlo. Por decirlo de alguna manera: no hubo inspiración. Perras de caza es la liberación de todas las mujeres a las que nos pusieron una correa y un bozal. Lo que pasa es que hemos tirado demasiado, y se han roto las cuerdas. Ahora las cosas empiezan a cambiar. Una perra siempre debería ser de casa, no una herramienta que tras hincharte la panza colgaras en un árbol.

Hablas precisamente en este último libro, en uno de los poemas, sobre “la habilidad de las mujeres para disimular el dolor”, así como su consecuente “capacidad mamífera y fiera para reconocer el de otras”. ¿Crees que nos intuimos mejor entre nosotras porque reconocemos en las otras el dolor propio?

Totalmente. Cada vez que tengo la oportunidad de conectar con mi público, basta una mirada para pensar: esto nos duele a las dos, ¿verdad? Tú también has estado aquí, ¿verdad? O simplemente dar un abrazo que diga: resiste, porque tú eres la resistencia. Tú fuiste la debilidad, no la débil. Los débiles son otros. Es curiosa hasta la forma en la que nos sonreímos desconocidas por la calle cuando nos intuimos presas. La manera de ayudarnos, aunque sea para cargar una bolsa del súper. La de cosas íntimas que nos contamos entre desconocidas cuando sabemos que la historia se repite. 

El empoderamiento femenino y la denuncia contra el sistema patriarcal en el que vivimos es un poco el eje central de Perras de caza. ¿Qué significa para ti este poemario?

Liberación. Basta ya. Hasta aquí podemos llegar. ¿Hasta aquí teníamos que llegar? Corre que, si no puedes, yo voy para atrás y te llevo en brazos. Y sobre todo: no importa las veces que (al menos a mí), me mandes a freír trigueros; mi mano está tendida: cógela y pídeme ayuda, no perdón. No tienes la culpa de absolutamente nada. 

Ciertas palabras que desde hace años están consideradas como insultos sexistas, como por ejemplo, perra, ahora las resignificamos y nos reapropiamos de ellas en clave del empoderamiento femenino, como tú también haces en tu último poemario. ¿Por qué consideras que esto es importante?

La verdad es que llevo llamando a mis amigas y amigos, sobre todo a mis amigos: perras, zorras, lagartas, bichas, etc. toda mi vida. Porque, en efecto, mis amigas y amigos son animales bastante astutos y astutas, inteligentes y unos/as supervivientes en esta selva donde otros hombres usan todo aquello como un insulto, supongo que por carecer de estas capacidades. Que le den una vuelta al diccionario. 

Perras de caza (Espasa es poesía)
Perras de caza (Espasa es poesía)

Hace unos días se cumplieron 5 años de la muerte de Gata Cattana, a la que le escribiste el prólogo de su libro póstumo La escala de Mohs y le dedicaste la primera página de tu poemario La chica no olvida ¿Qué significa para ti la obra de esta mujer?

Todo.  Tenía un talento que no es de este mundo. Ella era sobrenatural. Se me caen las palabras de la boca hablando de ella. No hay un día que no se note en el mundo que falta Gata Cattana. No hay un día en que no hable con ella o le pregunte mis cosas, como suelo hacer con mi abuela, que falleció hace ya 13 años. Para mí no hay Dios, cielo, ni infierno. Está Ana y tiene sus escrituras y sus barras. 

En una profesión como la tuya, en la que estás expuesta constantemente a la validación de los lectores y también de los seguidores en redes, ¿has sentido alguna vez el síndrome de la impostora?

Por supuesto, cada día que me levanto. La gente no es consciente de que cada vez que les doy las gracias por agradecerme mi trabajo, se las estoy dando con todo el corazón porque me están ayudando a seguir. Creo que cuando las cosas se hacen por vocación o necesidad es casi imposible acostumbrarse al halago y no sabes cómo reaccionar. Sientes que estás vendiendo algo que necesitas, cuesta acostumbrarse a la simbiosis. A mí, al menos. 

En los recitales en directo siempre se te ha visto muy cómoda con tu público. ¿Qué tienen esos espacios de expresión artística que no tienen las redes?

Pues entro de los nervios, asustada, temblando. Imaginándome todo lo malo que puede pasar, vaya, (ríe). Claro que luego empiezo a leer y hablamos. Me gusta hablar en los recitales, no limitarme a leer, preguntar, que me pregunten, que suban a leer, leer alguna cosita de quien falta. Abrazarnos, llorar, reírnos…, ese trato tan directo y tan humano no está en las redes, ni en los grandes espacios, todo hay que decirlo.  Parezco muy distante, pero es por timidez. En el fondo soy una tía muy cercana y me gusta conocer a la gente que hay detrás de las @ y los #. 

¿Qué ha cambiado en Irene X desde aquel primer libro, El sexo de la risa, hasta Perras de caza?

El mundo. Cuando empecé a esbozar El sexo de la risa tenía 13 años, lo cerré con 20. En un mes cumplo 32. Esa niña sigue ahí, pero ahora sabe que en el amor no cabe el odio. Y si entra: sal por patas. 

¿Qué hay de Irene X en Irene Domingo y viceversa?

Irene X tiene mucha más resiliencia, parece que me levanto muy rápido y no es así. Irene Domingo es muy estoica, aguanto mucho, pero cuando se me viene todo encima tardo en quitármelo. Y de esa X he aprendido que puedo levantarme y decirle a mucha gente que despacio, pero adelante. Lo he dicho tanto que lo he, lo hemos, lo estamos intentando o estamos en proceso de conseguirlo. 

Noemí Valle

Noemí Valle

Periodista, melómana y amante de la cultura y la moda en todos sus formatos. No concibo la vida sin las pequeñas historias que la mueven y la desordenan, por eso mismo me empeño en escribirlas. Soy de las que viaja junto a una cámara y un libro ya sea al barrio de al lado o a la otra punta del planeta. Siempre guardo bajo la manga una canción, un fotograma o una cita con la que convertir un instante insípido en uno imborrable.

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