José Luis Garci: 'La belleza es un misterio, una charla, una cena maravillosa'

Escribió que no volvería a rodar una película. En 2019, ha roto su promesa. 'El crack cero', origen del detective que encarnara Alfredo Landa, se ha hecho cinta. Lo que sí ha cumplido José Luis Garci son 75 años.

Garci no sabe qué hace aquí. Él no es un modelo. Bueno, sí. Un modelo del 44. Aunque a él, por cierto, le gustaba mucho Balenciaga. Se lo cruzaba en el NODO. "Yo veía unas cosas que no tenían nada que ver con el mundo en el que vivía, con la calle Narváez, aquí en Madrid. Aquellas eran mujeres con sombreros extraños que no volví a ver en mi vida, con unos trajes estupendos. Me intrigaba. Parecía especial, de ciencia ficción, con esas pasarelas largas y unas mujeres que salían siempre a los lados. Era un poco extraño". 

Aceptaste rodar El crak cero por la familia de Landa. ¿Satisfecho?

Sí. Aunque nos faltan ellos, Rellán, Landa, Bódalo, es una película en la que te puedes instalar. No tiene pretensiones ni grandes aspiraciones. Y no hay nada más difícil que hacer una cosa sencilla.

A muchos escritores les cuesta leer sus textos cuando ya los han acabado. ¿Vuelves tú a tus películas?

Lo mío es de Freud, capítulo 2. Yo soy una persona muy marcada por la nostalgia, pero no tengo nada mío en casa, ni las películas. Para regalar un libro mío tenía que llamar a la editorial. Es una nostalgia de lo que no has vivido. De mi fascinación por las películas clásicas de Hollywood nació esa nostalgia, pero no estoy apegado a lo mío.

¿Por qué puede ser?

Uno se crea mundos especiales. ¿Por qué un chico de 9 años cuando acaba una película de piratas siente una punzada de nostalgia? Quizá porque sabe que la vida que viene no es como la acaba de ver. O intuye que el cine acabará algún día. Y en ese punto tenía razón: el cine ya no es cine. Ahora está en Netflix, es otra cosa. Yo voy mucho al cine. El otro día vi Ad astra y Downton Abbey, pero no tiene nada que ver. Una la vi en el Renoir Retiro, antes el Narváez, el cine mío de toda la vida, que ahora tiene cuatro salas. El baño está en el mismo sitio, eso sí. No te pierdes. Ahora al cine lo llaman el hecho audiovisual. El nuevo cine son las series de televisión. En esa posguerra de la que te hablo yo, llena de gente desengañada, donde la gente feliz no lo era tanto, el cine era un lugar que te cobijaba. Si hacía frío, en el cine estabas caliente. Los novios ya me dirás dónde se podían meter mano. Y te contaban historias. El cine, una vida de repuesto. Empezó a perder fuerza por la televisión. Y porque ya no gustaba tanto ir al cine. La gente se compraba motos, un seiscientos, y se iba a pasar el fin de semana a la sierra. Y poco a poco, ahora está en casa.

¿Sobrevivirá la liturgia de ir al cine?

Acabará en los museos. No ahora, no lo voy a ver yo, y probablemente tú tampoco, que eres tan joven, pero yo creo que lo que llamaron el séptimo arte, que para mí ha sido el primero del siglo XX, acabará como Van Gogh. Los museos tendrán unas salas con pantallas en las que pondrán las películas de Chaplin. Habrá unos catálogos enormes sobre Ford, Buñuel.

Pero alguna sala aguantará, como dicen de la prensa escrita.

Cada vez menos. Yo seré el último que compraré el periódico. A mí me gusta más en papel, pero yo soy como la película: analógico. Yo no he tenido nunca coche ni móvil ni tengo redes sociales ni internet. El cine ahora se ve en el metro. La gente pierde su parada porque va mirando el móvil.

¿Por qué no has tenido ni coche ni móvil?

Cuando me habría gustado tener coche era a los 18, pero no tenía poder adquisitivo. Y cuando podía, nos llevaban al rodaje en coche. Y el móvil nunca me pareció necesario. En el AVE no paran de hablar, cosas como "estamos llegando a Bobadilla", cosas muy raras. La comunicación ahora es inmediata. Antes era más reflexiva. Si tengo una llamada urgente es más fácil hacerla ahora que antes porque todas las cabinas estaban rotas. Y lo de las redes nunca me ha llamado la atención. Y por lo que he leído, es como el Oeste.

¿Sabes qué es una influencer?

Alguien que influye en los demás, ¿no? En la moda o porque escribe de literatura… Pero no tengo ni idea ni conozco a nadie más que a Paula Echevarría. Ella sale con un traje de chaqueta y la gente dice uy, qué bonito. Es una marca que va pegada a ti, ya no eres tú. ¿Cómo se llama lo otro? Followers!

En este Crack parece estar todo Garci, desde el dry-martini a la Gran Vía, la poesía de Manuel Alcántara o el boxeo y muchísimo Madrid. ¿Qué tiene la ciudad?

Soy urbano. El campo no me atrae, quizá porque necesito el bullicio. Quise grabar esta película en la Gran Vía, pero fue imposible. Nos dimos unos paseos y las aceras estaban cubiertas con mantas con bolsos falsos. Está cerca de Blade Runner. Cuando yo vi Times Square, dije que la Gran Vía no tenía nada que envidiarle, pero ahora es más de tenderetes y bocadillos de jamón.

Dicen en la película que “el pasado es un lugar tranquilo, no te vas a hacer de sal por mirar atrás”.

El pasado es lo que nos rodea. Del presente no tienes la medida exacta. El futuro no se sabe lo que es. Aunque tengo la sensación de que ha llegado y no nos hemos dado cuenta. Y esto es una confesión: lo único que veo en la televisión últimamente, desde hace diez años, es alienígenas, como en la serie. Estoy convencido de que ya están aquí y nos van a replicar dentro de muy poco. Va a ser el cambio más grande que se va a producir en nuestra historia de la humanidad. Estamos en ello y no nos hemos dado cuenta. El pasado es un lugar tranquilo en el que nadie te da la lata. Es como ir en el vagón Silencio del AVE.

¿No puede ser un poco peligroso desacoplarse con el presente?

Pudo haberlo sido. Ya no. Soy un has-been. Elegí refugiarme en el cine, la literatura, la música. Te da perspectiva. Me permito darte un consejo: que no te den un disgusto. Te lo pueden dar, pero no lo cojas. Te vas dando cuenta de que lo inmediato no es tan importante. Yo, por ejemplo, no tenía ninguna urgencia de hacer cine. Estaba a gusto.

Y comienzas con la escena en la que él empuja a una mujer que estaba siendo maltratada en un bar.

Si ahora hay malos tratos, antes, cinco veces más. Yo siempre he hecho las películas que he querido porque he sido muy independiente. Si me hubiera dedicado a buscar más amiguismo, habría sido distinto. Pero es que yo nunca he sido progre. Eso te lleva a tener voz propia, la tuya, la que puede funcionar aunque no sigas la moda. Es de mis pocos hitos: tras ver a Antonioni con 18, me dije: lo bueno no puede ser aburrido. El arte es entretenimiento.

¿Qué pasa por tu cabeza al ver el trato que recibe Woody Allen?

Quise estrenar el mismo día que él, pero no pudo ser. Yo estoy fuera de la industria. Hace años, en una entrevista, mi amiga Concha Velasco dijo que solo había tenido una especie de incidente en un pasillo, que alguien la tocó. Yo nunca he tenido ninguna experiencia. Ahora bien, sería absurdo por mi parte negar que ha habido gente con poder que ha utilizado a chicas dándoles papeles y que también ha habido chicas que utilizando su belleza, su poder, también se han acercado. Es el poder.

Yo soy un privilegiado. No creo que haya en España, de mi edad, más de veinte hombres con la suerte de educarse en un colegio mixto, muslo con muslo. Sé muy bien cómo es el mundo de la mujer. O de aquellas chicas. Y tengo hijas. Hombres y mujeres, exactamente iguales. Oye, no pensaba que esto fuera a ser… sabes mucho de cine.

Cosa de Cowboys [de Medianoche, el programa de radio sobre cine en el que participa]. En el primer Crack se decía que "la vida es sensibilidad y buen gusto, algo que se tiene o no se tiene". ¿Es necesaria la belleza?

Esto nos llevaría a preparar una copa y decir qué es la belleza. ¿Qué es mejor: una persona bella o atractiva?

Para mí, atractiva.

Para mí también. Hay una cosa muy clara: de donde sale todo es de la comunicación. La belleza es un misterio, una charla, una cena maravillosa con alguien que te apetece, una película juntos. ¿Y la música, qué me cuentas? Si hay una rendija para entender este misterio en el que estamos metidos todos, es la música. Escucha el segundo movimiento de la séptima de Beethoven y dices "esto está fuera de aquí. Es un legado para cuando… lleguen los alienígenas".

Como Casablanca. ¿Qué une a las mejores películas?

Otro misterio. ¿Qué une a Velázquez, Rembrandt y Vermeer? La luz de un tiempo convaleciente, como a Perdición, Lo que el viento se llevó y Casablanca. Yo he pensado muchas veces en hacer la segunda parte. Sería precioso: en 1948, Rick Blaine trabaja en el New York Times, en Deportes, escribiendo las crónicas de boxeo del Madison Square Garden y ahí aparece ella, en la ONU, con su marido, que es político, e inician una historia de amor en Manhattan. Y se hará. Porque con esta cosa de ahora cogerán a Bogart y a ella y a los muebles y lo mezclarán. Antes los cines eran como catedrales, llenos de mármol, como los bancos. Se trataba de creer lo que salía por el proyector. Éramos una feligresía creyente.

Decías que las etiquetas no se las pone uno, sino que se las imponen los demás. ¿Cuáles has notado sobre ti?

No me preocupa. Sigo lo que me dijo mi amigo Alfredo Landa: leo solo las críticas buenas. ¿Para qué me voy a enfadar? Pero carnés, de qué. Tenía el del Atleti y lo dejé. Mi madre lo decía: este niño es muy independiente. Sé que es malo, me lo decía mi padre: al final te mueres solo. Pero amiga, has hecho siempre, más o menos, lo que querías y lo que has podido hacer.

En alguna ocasión has dicho que, en el hacer, es más importante la suerte que el talento.

Sin duda. Hay mucha gente con mucho talento. Empiezas a escribir y de repente te encuentras con la mitad de un premio Emmy, a la quinta, un Óscar, hace poco, un Cavia. Es mucha suerte.

Pero hay un trabajo detrás.

Pero ese trabajo lo tienen muchos y no tienen suerte. Doy por hecho que todos trabajamos. Hemos entrenado y en la final el que va a ganar tropieza y se cae y ganas tú. Eso es suerte. Chutas y da al poste. La suerte es tremenda.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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