Cuatro películas que debes ver antes de la gala de los Óscar del próximo domingo

Porque con ver 'La La Land', la que para algunos es la película del año, no es suficiente.

Esprint final a los Óscar: las 8 películas que debes ver antes de la gala del próximo domingo
Portman, como Jackie Kennedy en el momento que presentó la remodelación de la Casa Blanca en televisión, en 1982.

Tan solo unos días después del asesinato de su marido, Jackie Kennedy recibió en su residencia de Hyannis Port a un periodista de la revista Life. En la entrevista, la ya exprimera dama de EE. UU. evocaba aquellos fatídicos minutos en Dallas: el sol en la cara, la gente agolpada en las aceras, el sonido del disparo confundido con el de las motos de escolta, las rosas rojas mezcladas con la sangre de su marido en el interior del coche. También recordaba cómo John llevaba tiempo obsesionado con un musical, Camelot, y con la leyenda de aquel reino de caballeros movidos por el idealismo con el que él, contaba Jackie, había identificado su paso por la Casa Blanca. Aquella viuda quebrada por el dolor, lectora aplicada de historia, sabía que el mundo la miraba, y tan pronto como pudo asumió el papel que esta le tenía reservado: el de fijar para siempre el legado de su marido.


En torno a aquella entrevista se articula Jackie. Una cinta que no es tanto un biopic como una indagación psicológica en el personaje durante los días posteriores a la muerte de Kennedy, con algunos flashbacks que nos ayudan a conocerla antes del luto. De la Jackie que presenta en televisión la nueva decoración de la Casa Blanca a la que protesta en la autopsia, en pleno estrés postraumático, para que se deje a su marido tal y como era. La mujer que puso en duda su fe y pensó incluso en suicidarse, pero se mantuvo firme para organizar un funeral de estado a la altura de lo que su marido merecía.


No era fácil encarnar a un icono así en las circunstancias del magnicidio más comentado del siglo XX, pero Portman supera el desafío con un resultado asombroso. Seguro que su licenciatura en Psicología por Harvard ha ayudado, aunque llama la atención su trabajo con el habla: el acento de la vieja élite de Long Island, las pausas enfáticas de Jackie, son idénticos. Se nota el trabajo concienzudo de esta actriz que dejó de asistir al estreno de su primer blockbuster, el arranque de la saga de Star Wars, porque quería repasar para los exámenes finales del instituto. Y que siempre, a pesar de las críticas recibidas a lo largo de su carrera, ha sabido levantarse y triunfar. Lo hizo con su Oscar por Cisne Negro, y quizá ahora repita (durísima competencia mediante) con el que le podría dar esta película. Un título y un nombre propio que han marcado, para siempre, su carrera.

La piel que habitan

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En EE. UU. no es fácil ser negro. Menos fácil es ser negro y joven (están la violencia policial y la otra, o la posibilidad, bastante alta, de pasarte media vida en la cárcel) y todavía menos ser negro, joven y gay (¿existe tal cosa?). Moonlight pone el foco sobre esa franja social, hasta ahora invisible, con la historia de Chiron, un hombre al que seguimos desde la infancia hasta su entrada en la madurez. Su crianza en un barrio difícil de Miami, los referentes a los que se aferra, los ritos de masculinidad. Con ocho nominaciones a los Óscar, está en cabeza en las quinielas a mejor película y director, Barry Jenkins, que toca el cielo con su segundo título.

Tío al rescate

Ocho películas

Si Casey Affleck no se hace con el Óscar al mejor actor este año, la crítica americana debería dimitir en bloque. Su papel en Manchester frente al mar como un fontanero que, tras morir su hermano, debe regresar a su pueblo natal para hacerse cargo de su sobrino, es el premio menos discutido. Y eso que sus compañeros de reparto, una Michelle Williams que sale del ostracismo y el adolescente Lucas Hedges, también optan como secundarios. Otras opciones: mejor película, director y guión original (en ambos casos, Kenneth Lonergan).

Años difíciles

Años difíciles

Nueve años después de su último filme en esas funciones, Denzel Washington vuelve para dirigir (y como siempre, protagonizar) Fences, en la que encarna a un padre negro de clase trabajadora que debe sacar adelante a su familia en los conservadores (y eminentemente blancos) EE. UU. de los cincuenta. Un drama familiar con acento social que tiene opciones en las categorías de director, actor y quizá película, pero sobre todo en la de actriz secundaria, una sublime Viola Davis.

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