Así son las novelas ganadoras del Premio Planeta 2019

En la recta final del Premio Planeta, abundaron las novelas policíacas. El 'thriller' con placa y revólver es la margarita de las librerías. La novela ganadora: 'Terra alta', del extremeño Javier Cercas.

javier cercas
El escritor extremeño Javier Cercas. Foto: Gtres.

En La familia es una guerra de guerrillas, diez hermanos discuten tras la muerte de tío Bobby. Una fortuna de millones, fruto de la explotación de minas de plata en Perú, revuelve a la familia. En esta casa, explicó Juan Eslava Galán, integrante del jurado, todos los miembros son de los mismos padre y madre, y cada uno, de su padre y de su madre. Se trataba de una sátira. Se leía a carcajadas. La novela, de una tal Mercedes Gallagher, pseudónimo de identidad que no llegó a ser revelada, se quedó en los diez últimos metros. En la recta final del Premio Planeta, lo que abundaban eran las novelas policíacas. El thriller con placa y revólver es la margarita de las librerías.

Y la rosa. Una de ellas logró el galardón. La ganadora del primer puesto del Premio Planeta 2019 cosía la novela negra, ambientada en el norte de España, a la indagación psicológica. Su autor la desgranó frente a Meritxell Batet, presidenta del Congreso de los Diputados, Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno en funciones, la plana best-seller de la editorial Planeta y actrices, presentadores y periodistas. Se había hecho llamar Melchor Marín. Como el de Gallagher, un pseudónimo. El de la novela también era un nombre-disfraz. Cristales rotos es, en realidad, Terra alta. Y Melchor Marín, Javier Cercas.

Era, aseguró, la primera vez que se presentaba a un premio literario. Al autor de Soldados de Salamina no le hacía falta que su nombre se inscribiera en bronce. Ni las caras de compasión de sus vecinos cada 16 de octubre, el día después de la cita anual del Planeta, al asegurarle que ya ganará usted, señor Cercas, el Planeta alguna vez. No tendrán que repetirlo.

En Terra alta, los dueños de la mayor empresa de un pueblo norteño donde, como en todos los pueblos de novela, “nunca pasa nada” aparecen asesinados. Parecen haber sido torturados. El responsable de convertir las evidencias en pruebas es Melchor Marín, un joven forastero casado con la bibliotecaria local. Sin el escenario político actual, explicó Cercas en el escenario del Museo Nacional de Arte de Cataluña, la novela no habría cuajado. Es, apuntó, la epopeya de un hombre en busca de su lugar en el mundo. Entre ficciones, reflexiona sobre el valor de la ley y la legitimidad de la venganza. En el estómago de Barcelona, las calles ardían.

manuel vilas
Manuel Vilas, finalista del Premio Planeta 2019. Foto: Gtres.

Al puesto del finalista llegó otro nombre con letras descolocadas. Viveca Lindfors firmaba Tal como éramos. Tras el desorden, un autor que en último año ha acampado en las marquesinas de las paradas del transporte públicos y a los lomos de los autobuses. Con Ordesa rozó la omnipresencia. En su nueva novela, escrita entre habitaciones de hotel, Manuel Vilas ha escarbado en la familia. Los personajes buscan “sentimientos puros en tiempos de desesperación colectiva”. Su protagonista descubre, tras alcanzar el éxito laboral, que en la observación de los seres queridos se encuentra la felicidad. Y que la felicidad no merece la celebración que se le regala. La idea está sobrevalorada. El sentimiento, para ser valioso, debería ser emoción. O sea, rápido, fugaz, fuerte y breve. Y se topó con el nombre real de la novela: Alegría.

 

 

Continúa leyendo