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Las ilustradoras que combaten el machismo con humor tienen las viñetas más divertidas que vas a ver hoy

La lucha por la igualdad entre mujeres y hombres encuentra en Instagram una ventana al mundo a través del arte de estas creadoras.

humor feminista instagram
Moderna de pueblo.

La reivindicación de los derechos de la mujer se expande inevitablemente a través de diferentes vías de creación artística. Tenemos los mejores himnos feministas interpretados por mujeres, las películas y las series que recogen todas las olas del feminismo que han tenido lugar hasta la actualidad - como Mrs. América, por ejemplo -, documentales con las protestas del Me Too como protagonistas que denuncian a aquellos que han cometido abusos impunemente hasta ahora, y también viñetas propias del mundo del cómic que se viralizan a través de las redes sociales y, sobre todo, gracias a Instagram.

Lo más importante de este movimiento impulsado a golpe de like es que consiguen llegar a todo el mundo, cumpliendo su objetivo primordial: alcanzar también a aquellas personas personas ajenas al feminismo y que se resisten a admitir que aún existen muchas actitudes machistas que tenemos interiorizadas y que deberían desaparecer de nuestra vida cotidiana.

Estas ilustradoras se inspiran a partir de sus propias experiencias y también de las de otras mujeres. El humor hace el resto: despertar conciencias y avivar las ganas de que quien consume estas viñetas las comparta en sus perfiles sociales para, poco a poco, lograr el cambio.

Moderna de pueblo

Detrás de este nombre artístico se encuentra la ilustradora Raquel Córcoles quien, a fecha de hoy, ha publicado cuatro libros - Soy de pueblo. Manual para sobrevivir en la ciudad, El Cooltureta, Los capullos no regalan flores e Idiotizadas - siendo este último el de mayor carga feminista ya que se dedica a desmontar todas las historias de las princesas Disney. En su cuenta de Instagram, que acumula 1’5 millones de seguidores en el momento de escribir este artículo, puedes encontrar divertidas viñetas que denuncian el postureo imperante en la sociedad, reivindican la libertad sexual, visibilizan conflictos sociales y denuncian actitudes machistas, siempre con humor.

Feminista ilustrada

Detrás de esta cuenta se encuentra María Murnau, cuya trayectoria creativa está centrada en el feminismo y la reivindicación de los derechos LGTBI. Además de crear contenido regular en su cuenta de Instagram - que alcanza en este momento más de 665.000 seguidores - tiene varios libros publicados entre los que destacan Feminismo ilustrado y Diario de una rebelde: guía de insumisión y supervivencia.

Flavita Banana

El estilo minimalista de Flavia Álvarez-Pedrosa ha conquistado ya a más de 600.000 seguidores en Instagram, y sus viñetas en blanco y negro reproducen escenas cotidianas relacionadas con actitudes machistas, que consiguen que se nos escape la risa porque nos sentimos identificadas una y mil veces tras haberlas vivido otras tantas. Puedes encontrar sus ilustraciones de trazo grueso también offline en el libro Curvy de Covadonga D'lom (editado por Lumen), y en Las cosas del querer y Archivos estelares, entre otros.

Monstruo Espagueti

Detrás de Monstruo Espagueti se encuentra Anastasia Bengoechea, cuyas ilustraciones destacan por tener un humor muy millennial. A través de ellas no solo habla de feminismo, sino que 'atacan' diversos temas cuyo común denominador es la actualidad más candente. Desde la precariedad laboral hasta los estereotipos de género mil veces escuchados, pasando por la inmigración, el problema del acceso a la vivienda para los jóvenes o el cambio climático. Al igual que sus compañeras, Bengoechea también ha expandido sus 'redes' fuera de Instagram y en la actualidad podemos encontrar camisetas y láminas disponibles con sus mensajes.

Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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