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'La apariencia de las cosas' o la experiencia más paranormal de Amanda Seyfried

¿Qué podemos encontrar en la última película de la actriz? Una casa encantada y otros misterios muy poco agradables en una historia gótica basada en la novela de Jessica Brundage.

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Amanda Seyfried en 'La apariencia de las cosas' / Netflix.

"El mal solo prospera en una casa donde es bienvenido", apunta un vecino durante una sesión de espiritismo. "La bondad siempre gana… si no es en este mundo, entonces será en el próximo", declara otra. ¿Cómo ha llegado Catherine Claire (Amanda Seyfried) a verse inmersa en esta situación, rodeada de personas prácticamente desconocidas que intentan desentrañar qué está ocurriendo en su nueva casa?

En el valle del Hudson todos los vecinos conocen la casa Vayle, que acaba de ser comprada por el matrimonio Claire, una joven pareja que se traslada de Manhattan hasta la zona para que George (James Norton) comience a trabajar en una pequeña universidad privada. Para que él cumpla su sueño, Catherine ha tenido que abandonar el trabajo que le hacía feliz en la Gran Manzana. Sin embargo, siente que le debe el intentar un nuevo comienzo en un lugar en el que no lleguen tan apurados a final de mes. Para facilitar todo el proceso, George se encarga de encontrar la casa perfecta y mucho más barata de lo que se pensaban, aunque precisa varias reformas. "Una casa tan antigua necesita dueños con imaginación", opina la comercial de la inmobiliaria sin que nadie le pregunte.

Y es que en la casa Vayle suceden muchas cosas extrañas: cepillos de dientes eléctricos que se ponen en marcha solos, pianos que emiten melodías sin que nadie los toque, radios que funcionan aunque estén desenchufadas, mecedoras que se mueven solas, lámparas que explotan,… ¿Han comprado una casa embrujada?

Mientras George se dedica a socializar en la universidad, Catherine pasa en soledad la mayor parte de los días, experimentando los sucesos paranormales de su nueva vivienda. Lejos de sentir pánico, decide investigar: a juzgar por el retrato inquietante de los propietarios originales de la casa que cuelga en las instalaciones de la sociedad histórica de la ciudad, parece haber una larga tradición de crímenes relacionados con esta antigua residencia.

Los espíritus de antiguos propietarios que se niegan a abandonar su propia casa pueden tener más de un objetivo con la adopción de esta actitud inmovilista: puede que tengan asuntos pendientes de resolución, pueden que quieran proteger a sus nuevos ocupantes de un posible peligro, pero también pueden ser tan malvados que pretendan inspirar a los vivos a abrazar su lado más oscuro. Todo es posible y Catherine quiere averiguarlo.

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James Norton y Amanda Seyfried en 'La apariencia de las cosas' / Netflix.

Tras recibir su primera nominación al Oscar por Mank, Amanda Seyfried estrena en Netflix La apariencia de las cosas, una película coprotagonizada por una casa encantada que, siguiendo la estela de los últimos estrenos de la plataforma como El inocente, es una adaptación del aclamado best-seller homónimo de Jessica Brundage. Además de lidiar con las 'cosas que ve', Catherine, su personaje, también tiene que luchar contra su propio monstruo interior - un desorden alimenticio, su repentina soledad aislada en el campo y la sensación de que su pareja le está siendo infiel -, así como descubrir por qué su marido se está convirtiendo en alguien a quien no reconoce.

Dirigen Shari Springer Berman y Robert Pulcini, dos cineastas que, utilizando todos los tópicos del género presentan una historia repleta de misticismo en la que también tiene presencia Emanuel Swedenborg, un teólogo sueco que escribió sobre el más allá y lo que pasa entre la vida y la muerte en el siglo XVIII.

De esta forma, La apariencia de las cosas se acaba convirtiendo en un misterio por resolver digno de la película de terror más clásica, pero en la que interesan más los vivos que los muertos. Jugando con más connotaciones intelectuales que de costumbre, la narrativa de fantasmas tan solo es una excusa para desentrañar los secretos más ocultos del matrimonio.

Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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