La nueva tendencia eco consiste en no tirar nunca la ropa

Ya sea a través de las rebajas, los 'outlets' o diversos sistemas de reciclado, las marcas consiguen colocar todo lo que producen. Descubre cómo funciona por dentro el 'fashion system'.

La nueva tendencia eco consiste en no tirar nunca la ropa
Una joven neoyorquina aprovecha las primeras rebajas del año. El más antiguo método de venta para reducir excedentes, pero no el único. Foto: Filippo del Vitta.

Las temporadas de moda de verano e invierno se solapan con las colecciones crucero y prefall y, en ocasiones, con líneas más accesibles. Nunca antes se había diseñado tanto, ni a precios tan asequibles en muchos casos. Y aunque la moda es un negocio nutrido por el deseo y la belleza que aparenta ser infinito, nuestra necesidad de prendas de vestir no es ilimitada y se habla ya de un colapso en el consumo. Una fatiga que puede incrementar el stock de productos excedentes que cada año se convierten en el enemigo número uno de las marcas. Y aquí surge la gran cuestión que, quien más quien menos, todos nos hemos hecho mirando las novedades de la temporada: ¿qué sucede entonces con las prendas que no se venden?

Secretos de armario

Pues bien, entre los mecanismos para deshacerse de estos excedentes quizá el más estimulante sea el de los outlets. Tiendas en las que se comercializan prendas de temporadas anteriores y que cada vez se elevan más en el escalafón de las marcas de moda hasta alcanzar las de alta gama. Así, hace poco más de un año nació a las afueras de Florencia The Mall, un outlet en el que las casas de moda más exclusivas del mundo –muchas de las cuales ni siquiera hacen rebajas en sus propias tiendas–, se dan cita. Balenciaga, Loro Piana, Dior, Bottega Veneta, Saint Laurent, Versace o Tom Ford, compiten en un mismo espacio. Un paraíso de la excelencia que “no desea hacer comentarios” a la prensa sobre su modelo de negocio. Una respuesta que se repite entre las compañías que manejan este tipo de empresas inmobiliarias como Value Retail, que en España posee La Roca y Las Rozas Village, o McArthurGlen, un gigante europeo que se rumorea abrirá próximamente un nuevo centro en Málaga. Ambas rentan espacios a las marcas por un tanto por ciento de las ventas. “A estas empresas les fastidia que se les denomine outlet por la connotación negativa que conlleva. Insisten mucho en identificarse como 'una experiencia chic' y solo hay que ver cómo cuidan sus espacios. Todo está pensado para que no te sientas como en un outlet”, explica un profesional del sector que prefiere mantener el anonimato.


La ley del silencio que impera quizás tienda a evitar además asuntos polémicos como el hecho de que las marcas presentes en estas miniciudades no puedan vender productos que estén específicamente creados para estos locales, sino que obligatoriamente deben ser excedentes de temporadas anteriores. Algo difícilmente realizable para muchas ya que “no es materialmente posible llenar todos estos locales alrededor del mundo simplemente con excedentes de la temporada anterior”, revela la misma fuente.

moda de lujo
Corso Como 10, en Milán, donde se sublima la experiencia a través del decorado del espacio y de su acogedor café, delimitado por una agradable veranda.

La brecha de la crisis

Según datos de Value Retail News, el medio de comunicación de The International Council of Shopping Centers, entre 2012 y 2014 abrieron, solo en Europa, 33 centros de outlet. A pesar de que gracias a la crisis  económica muchos consumidores encontraron solaz en esta clase de comercio, lo cierto es que ya antes de este ciclo depresivo los outlets tenían un gran tirón porque el cliente de temporada o full-price es diferente del cliente del outlet. “Puede haber un poco de competencia pero no mucha” indica el mencionado profesional del sector, quien añade a su explicación: “Lo que sí está comenzando a dañar seriamente el negocio de estas empresas son los outlets virtuales e incluso Amazon con su comparador de precios”.


TheOutnet.com pertenece al grupo Net-A-Porter, líder en la comercialización de prendas de diseñador online. Un outlet que, según su director Andrés Sosa, compite con todas las compañías que venden moda de lujo, no solo con los outlets, “de hecho, funcionamos como un distribuidor de precio normal, con recepción de mercancía cuatro veces por semana. Operando de esta forma, nuestros clientes siempre encuentran novedades”. A diferencia de outlet , no solo con los outlets, “de hecho, funcionamos como un distribuidor de precio normal, con recepción de mercancía cuatro veces por semana. Operando de esta forma, nuestros clientes siempre encuentran novedades”. A diferencia de otras páginas web que son simplemente intermediarios entre una boutique de calle y el consumidor –una especie de outlet village virtual–, TheOutnet sí adquiere los productos que comercializa “pero en stocks limitados”, advierte Sosa, para evitar encontrarse con excedentes.

moda de lujo
Otro detalle de Corso Como 10, en Milán.

Donde todo acaba

Y lo poco que sobra, ya sean prendas de diseñador o de gama media o baja y después de unas rebajas cada vez más intensas y más presentes en cualquier momento del año, siempre pueden acabar en países en vías de desarrollo. O buscar salida en el ámbito de la obra social como hace Inditex con su programa for&from para insertar laboralmente a personas que sufren de hándicaps, aunque al igual que H&M afirme que sus excedentes son mínimos.  


Los invendidos también pueden reciclarse, aunque lo cierto es que la tecnología sigue siendo demasiado costosa: “El reciclado del algodón y la lana son procesos establecidos, pero esto no evita la pérdida de calidad. Sin embargo el reciclado de telas sintéticas o en las que se mezclan varias materias es mucho más limitado ya que previamente hay que separarlas y solo unas pocas empresas pueden hacerlo, por lo que en este momento no es una solución viable a la sobreproducción", explica Greenpeace en el último documento relativo a la ecología de la moda que publicaron recientemente.


En definitiva, quizás el problema no está en cómo deshacernos de aquello que no consumimos sino en comprar con inteligencia. Según explica Brenda Chávez, periodista y escritora que en marzo publicará un gran volumen sobre consumo consciente en la Editorial Península, “en el mundo se fabrican 150.000 millones de prendas anuales y domésticamente tiramos 300.000 toneladas textiles al año. Lo que tenemos que plantearnos es que si esta sobreproducción no tiene salida en el mercado, quizá deberíamos fabricar mucho menos y consumir mejor”.

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS