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'La serpiente': por qué todo el mundo está hablando de esta miniserie de Netflix

Charles Sobhraj y Marie-Andrée Leclerc fueron dejando decenas de víctimas a su paso por Tailandia, Nepal e India. Esta historia en clave ‘true crime’ salta ahora a la pequeña pantalla, convirtiéndose en una de las ficciones más vistas actualmente en la plataforma.

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Jenna Coleman y Tahar Rahim en 'La serpiente' / Cortesía de Netflix.

En 1997 unos periodistas localizan a Charles Sobhraj en París y le ofrecen entrevistarle en televisión. "¿Es usted un hombre peligroso?" "Antes debería preguntarme si he matado a alguien". "¿Y lo ha hecho?" "Los tribunales se han pronunciado. No. He ido a juicio, me he enfrentado a acusaciones y los tribunales ya han hablado". "Eso no responde a mi pregunta, ¿no cree?" "Pues esa es mi respuesta". "Hay quien dice que se ha ido usted… de rositas". "Eso dijo la revista Time. Tal vez sea cierto. A fin de cuentas ya no me pueden juzgar… en ningún sitio".

La serpiente es una serie muy adictiva basada en hechos reales

De rositas. A Charles Sobhraj (Tahar Rahim) le apodaron La serpiente por su facilidad para escabullirse de la ley. Pero, ¿qué tiene de especial este delincuente para que la BBC le dedique una miniserie de ocho capítulos y vuelva a colocar su historia en el foco mediático? Tal y como cuenta la ficción que puede verse en España a través de Netflix, Charles Sobhraj y Marie-Andrée Leclerc (Jenna Coleman), su cómplice y pareja sentimental, se dedicaron a estafar, sistemáticamente, a jóvenes viajeros que recorrían el 'Hippie Trail' en los 70 - una ruta entre Europa y el sur de Asía muy popular entre los mochileros de la época -, prometiéndoles, a partir de un encuentro aparentemente casual, experiencias privilegiadas en su visita, de esas que solo conoces gracias a los lugareños, y alojamiento gratis en su apartamento de Bangkok. Los viajeros, muy hippies en un primer momento, pero agotados de las incomodidades de un viaje con la mochila a cuestas, entendían estas propuestas como un oasis en el desierto, y la afabilidad de Sobhraj y Leclerc disipaba todas sus posibles sospechas de estar siendo embaucados.

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Netflix

Nunca confíes demasiado en la bondad de los desconocidos

Sobre todo cuando estás en terreno desconocido. Esta es la primera lección que La serpiente pretende que aprendamos (o recordemos si ya la traíamos de casa) al conocer las primeras pinceladas de esta historia. Las artimañas de Sobhraj y Leclerc no terminan aquí. Además de sus ganas de agradar, también guardan un potente as bajo la manga: piedras preciosas. Sobhraj se hace pasar por un experto en gemas que puede ayudar a los turistas a conseguirlas a buen precio en Tailandia para luego sacarles mucha rentabilidad en sus países de origen. Aunque ahora todo esto nos huele a 'timo de la estampita', Sobhraj sabía detectar perfectamente a quién le encantaría esta idea.

Tras una primera toma de contacto en modo 'luna de miel' con la pareja, los turistas comienzan a encontrarse mal. 'Habrá sido algo que habéis comido, pero no os preocupéis porque nosotros os cuidamos'. En realidad, les han envenenado. Con las defensas totalmente fuera de juego, dependen de Sobhraj y Leclerc para recuperar la salud, y ahí es cuando comienza la peor de sus pesadillas. Lo primero que desaparece son sus pasaportes y el dinero en efectivo pero, en muchos casos, ni siquiera son conscientes de ello. Si Sobhraj considera que la situación se le ha ido un poco de las manos y cree que los turistas saben demasiado, les asesina.

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Netflix

La serpiente es un homenaje a las víctimas de Charles Sobhraj

La serpiente concluye con una dedicatoria a todas sus víctimas: "A todos los jóvenes intrépidos que partieron con grandes sueños. Pero nunca llegaron a casa". Esta miniserie basada en hechos reales se ha tomado la licencia de modificar nombres y situaciones verídicas - con fines dramáticos y por respeto a las víctimas y a sus familias - y reconoce que todos los diálogos son imaginados. Uno de sus personajes, el Embajador de los Países Bajos en Tailandia, resume muy bien en la ficción el motivo por el que Sobhraj y Leclerc actuaron impunemente durante años: "Los diplomáticos no estamos para perseguir a hippies melenudos. ¡Que se encargue la policía tailandesa!", asevera, sin saber que la policía tailandesa también ha sucumbido ya a las artimañas de este duo de criminales.

Herman Knipperberg (interpretado por el actor Billy Howle) es el diplomático holandés que se dedica a llamar a todas las puertas, con la esperanza de que se investigue oficialmente la misteriosa desaparición de dos mochileros holandeses. Sin embargo, nadie está por la labor de ayudarle. Indignado por la pasividad de las autoridades, Knipperberg decide emprender su propia investigación, a modo de detective nocturno, consiguiendo localizar a la pareja en 1975. A partir de este momento, Sobhraj y Leclerc, con la inestimable ayuda de su compinche Ajay Chowdhury, emprenden una huida nonstop hacia adelante.

 

¿Cómo continua la historia después de La serpiente?

En 2003 Charles Sobhraj es detenido por última vez, en Nepal, y condenado a cadena perpetua por el asesinato de Connie Jo Bronznich, turista estadounidense. Sin embargo, los expertos en el caso sospechan que Sobhraj se habría cobrado, presuntamente, la vida de unas 30 personas.

Marie-Andrée Leclerc, después de ser arrestada en 1976, declaró haber sido obligada a participar en la desaparición de la pareja holandesa. En 1983 publicó un libro contando su versión de la historia y, ese mismo año, fue diagnosticada de un cáncer de ovario a causa del cual murió un año más tarde.

Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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