Los gatos (más emblemáticos) del cine

A lo largo de la historia del cine nos hemos encontrado gatos de todo tipo: divertidos, malvados, inteligentes, miedosos, torpes, audaces, reales o en caricatura.

gatos de cine

¿Quién no se ha reído con las aventuras del perezoso Garfield? ¿Quién no se ha derretido ante la enternecedora mirada del  gato con botas de Shrek? A pesar de que es más habitual encontrarnos con perros actuando en la gran pantalla, nuestros felinos también son protagonistas de un amplio catálogo de películas, tanto animadas como con actores de carne y hueso. A continuación os presentamos algunos de estos emblemáticos actores gatunos que posiblemente no hayáis borrado de vuestra memoria.

Presentes desde la aparición del cine

Tan sólo seis años después de la creación del cine, algunos peludos gatunos ya comenzaron a ser fuente de inspiración para la gran pantalla. Nos remontamos a 1903, año en qué el cortometraje británico, de 1 minuto de duración, The Sick Kitten, mostraba cómo unos niños cuidaban y sacaban adelante a un pequeño gatito enfermo.

En 1951, Arthur Lubin dirigió la película El gato millonario (Rhubarb), en la que un excéntrico millonario deja su herencia a su gato, que debe liberarse astutamente de todas las trabas que le pone la hija del amo, la cual se ha encontrado sin herencia por “culpa” del peludo.

Unos años más tarde, el mismo gato – de nombre real Orangey – que había heredado una fortuna en este film, interpretaba a Gato en la famosa Desayuno con diamantes (1961). Se dice que durante la filmación se usaron hasta nueve gatos para interpretar a la mascota de Holly Golightly ( Audrey Hepburn). Pero Orangey destacó por encima de todos, apareciendo en la escena final en medio del beso que se dan los protagonistas. Por este papel, el pequeño se llevó un Premio Patsy, el Oscar de los animales. Los Patsy (Picture Animal Top Star of the Year) Awards fueron creados en 1939 como reconocimiento a la labor que realizan los animales en las películas.

Cómodo entre la mafia italiana, vimos al gato gris de Vito Corleone en El Padrino (1972), fiel a su amo y comportándose como un auténtico profesional, quedándose estático cuando Corleone lo coloca en su escritorio.

En la gran pantalla también hemos visto a gatos disfrutar como nunca con sus amigos perrunos. Un claro ejemplo es el caso de Milo en Las Aventuras de Milo y Otis (1986). Este gato barcino de color dorado emprende una gran aventura junto a su amigo, un perro de raza pug, con el que son arrastrados por la corriente de un río en el que jugaban. También acompañado de un perro pug, encontramos a Orión, el gato de Gentle Rosenburg en Hombres de Negro (1997).

Además de adorables, los felinos también son muy inteligentes. Así lo demuestra Mr. Jinx en la comedia Los padres de ella (2000), un gato que usaba el inodoro y que juega un papel fundamental en la pesadilla que significa para Greg conocer a la familia de su novia.

Del cómic a los dibujos animados

gatos de cine

El gato empezó a hacerse famoso primero en los cómics, y más tarde en el cine. Félix el Gato fue el primer felino protagonista de un cómic, y en 1930 se convirtió en el primer dibujo animado sonoro del cine. Desde entonces, se fue abriendo la puerta a muchos otros gatos “animados” en la gran pantalla. No podemos olvidarnos del astuto Fígaro, la mascota de Geppetto en Pinocho (2003), que juega un importante papel en la historia. Cabe mencionar que este mismo gatito, de profesión actor, ha protagonizado también otras películas de Disney.

Astutos, interesantes, y hasta crueles, son los gatos siameses de la Tía Sara en La Dama y El Vagabundo (1955), que hacen de villanos en la historia de amor perruno, como podía esperarse. Igual de cruel, o más, era Lucifer en La Cenicienta (1950), que se unía a la maldad de la madrastra y quería comerse a los ratones de Cenicienta: Luke, Jaq y Gus.

Chesire, el gato que aparece y desaparece en  Alicia en el país de las maravillas (1951) nada tiene que ver con la maldad de los mencionados antes. Este colorido gatito mantiene a Alicia entretenida con sus interesantes argumentos filosóficos. En 1970, Los Aristogatos consiguen hacer cantar a todo el mundo. Duquesa, Tomas O’Malley, Toulouse, Berlioz, Marie, Edgar, Madame Adelaide Bonfamille y Roquefort protagonizan una fascinante película de Disney enteramente protagonizada por gatos.

Quien también cautivó a miles de personas fue El Gato con Botas en Shrek (2001). Fue tal el encanto que causó que en 2011 y 2012 logró sus propias películas. Y, por supuesto, el gato más famoso del mundo, Garfield, que en 2004 se hizo con la gran pantalla protagonizando una película con su propio nombre, y que adaptado digitalmente al mundo real, siguió igual de perezoso y hambriento de lasaña.

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