'Ojos Negros' es la película que condensa todo el primer verano de tu adolescencia

En 'Ojos Negros', Paula descubre el pueblo de su madre y la puerta a la vida adulta. Las (jovencísimas) debutantes Ivet Castelo y Marta Lallana dirigen. Tras circular por los festivales de España, el 19 de julio se estrena en las salas de cine.

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Marta Lallana, a la izda., e Ivet Castelo, a la dcha., directoras de 'Ojos Negros'. Foto: Óscar Fernández Orengo.

Al principio hubo ocho manos. El trabajo de fin de grado debía elaborarse en equipo. Dos pares se desvanecieron. Quedaron las de Ivet y Marta. Estaban acostumbradas. Ya habían compartido grupo, pero, en los tres años anteriores, apenas habían grabado un corto. En la Pompeu Fabra, la base académica es teórica. Tenían las ganas filmar embotelladas. Quisieron descorcharlas sobre más de 60 minutos. “Para dedicar tu proyecto de final de carrera a un largometraje se necesita un poco de ingenuidad, de no saber dónde te estás metiendo”, admite Lallana.

No es la primera vez que un trabajo de fin de carrera de la Pompeu acaba en las salas de cine. A todas el tono y la estética las unen. “Nos enseñan a conocer nuestros límites, a trabajar con lo que tenemos”, aclara Castelo. Lo que tienen cerca y lo que tienen dentro. Los cuatro originales, cuentan, compartían recuerdos de un pueblo de verano. Si extraían la historia de su intimidad, les explicaron, habría verdad. De Lallana está hasta su hermana. Julia, nueve años más joven que ella, interpreta a Paula, la protagonista. La idea había sido de Marta. Cuando volvía a casa, en Zaragoza, veía que su hermana comenzaba a desprenderse de la infancia. Se lo estaba perdiendo. Castelo y ella quisieron coagular el momento.

Fuera de marco

Julia no había actuado antes. Las directoras lo preferían así, buscaban la naturalidad, los gestos aún sin domesticar. Acudió al casting a última hora. Le tocó hacer la prueba con una chica de pelo largo y claro. Se llamaba Alba Alcaine. La dos se llevaron los papeles.

También de la familia Lallana sacaron el escenario. En Ojos Negros, al norte de Teruel, se crió su madre. Marta había pasado allí de niña algunos días que ya casi no recordaba. “La gente te guarda, sabe quién eres, pero para ti”, apunta, “son unos desconocidos”. Les interesaban el extrañamiento y el descubrimiento. La cámara oculta las voces de las discusiones familiares, esconde lo que se susurra en la cocina y se entretiene en la luz suave de los interiores oscuros que espantan el calor, en el aire denso sobre el gotelé. De que las imágenes se acoplaran al sonido se ocupó Refree. Las estudiantes le escribieron un email asumiendo que lo ignoraría y, tras diez minutos de película, el productor del primer disco de Rosalía había aceptado. Mientras aprenden a caminar con tacones por el campo, las cabras se revuelven y Julio Iglesias suena en la verbena, Paula se separa por primera vez de sí misma. Recuerda que su abuela está en la cama enferma. Rastreaban las migas de cierta libertad, explica Lallana, cuando la moral adulta no ha terminado de enroscarse en el comportamiento.

Ojos Negros logró la Biznaga de Plata en la sección Zonazine del Festival de Málaga. Ellas se han encargado de que circulara por festivales. A eso y a la producción quiere encaminarse Ivet. Marta va a continuar tras la cámara. Al lado o detrás, los dos nombres seguirán iluminándose cuando las luces se apaguen.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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