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¿Por qué el pensamiento positivo no es tan genial como parece?

El nuevo libro del psicólogo Buenaventura del Charco pone en tela de juicio a los manuales de autoayuda centrados en esta corriente que, lejos de alejar los sentimientos negativos, en realidad obligan a reprimir las emociones reales.

pensamiento positivo alerta
Pexels

Y para que esta premisa no dé lugar a dudas, el autor lo deja claro desde el mismo título de su última obra: Hasta los cojones del pensamiento positivo. En la actualidad, según datos de la OMS, más de 300 millones de personas en el mundo padecen depresión y la ansiedad se ha instalado en 260 millones de vidas. Vivimos en un mundo en el que la imagen y la apariencia tienen mucha más importancia que los sentimientos humanos, que se han visto relegados a un segundo plano deslumbrados por muchos mensajes felices cuyo contenido está relacionado siempre con saber ver 'el lado bueno de las cosas'. Esta parece ser la clave de todo, la receta mágica. Requisito indispensable: sonreír aunque no nos apetezca.

Sin embargo, la vida no se cansa de demostrarnos que, por mucho que nos centremos en lo bonito y lo agradable de nuestra existencia, los problemas no desaparecen como por arte de birlibirloque, ni es una forma de invocar al sombrero seleccionador para que nos ubique, de repente, en nuestro paraíso personal. Llevar el pensamiento positivo al extremo y querer escenificarlo a toda costa también nos puede acarrear otro problema emocional importante: esta presión por sonreír constantemente y aparentar que todo está bien, puede acabar impidiendo que no seamos capaces de gestionar realmente nuestras emociones.

"De repente, la angustia y la necesidad son emociones que deben ocultarse, a riesgo de ser etiquetado, archivado y apartado, porque en un universo de sonrisas es imposible poner mala cara". Sentirse mal también está bien. Todos nos enfrentamos a fases dolorosas en la vida y nos ponemos objetivos ante los que fracasamos a la hora de cumplirlos. Lo de "si quieres, puedes" no funciona para todo el mundo porque cada realidad se ve afectada por multitud de factores y muchos de ellos escapan a nuestra voluntad, y eso de "no pienses, sonríe" puede que sea un generador automático de likes en el feed de Instagram, pero en el día a día nuestro raciocinio juega un papel fundamental a la hora de resolver los problemas que nos angustian. Al igual que ver 'el vaso siempre medio vacío', verlo medio lleno también se entiende como una distorsión de la realidad.

 

Encontrar la felicidad a través de la honestidad con uno mismo

Si, al contrario de lo que predican los impactos que recibimos constantemente, mantener un pensamiento positivo persistente amparándonos en la ley de la atracción no es la panacea del éxito personal, ¿existe alguna fórmula para resolver o capear las situaciones en las que el ánimo no se encuentra en su mejor momento? La propuesta de Buenaventura del Charco (Málaga, 1986) - Psicólogo Psicosanitario y Terapeuta especializado en ansiedad y depresión - en Hasta los cojones del pensamiento positivo (Editorial Samarcanda) está orientada a afrontar la realidad con lo bueno y con lo malo, y a encontrar la felicidad desde el verdadero cambio y la lealtad a uno mismo, aceptando y superando el dolor - que no se entiende como negativo o algo que haya que ocultar -, y ofreciendo una filosofía de vida que pretende ayudar a encontrar el camino para una existencia profunda y plena. "Porque no necesitas ser optimista, necesitas ser honesto con cómo te sientes y qué sucede en tu vida y, en base a eso, decide cómo afrontarlo siendo fiel a ti mismo y no un gilipollas ingenio que va montado en un unicornio vomitando arcoíris".

Cristina Sánchez de Pedro

Cristina Sánchez de Pedro

No se me ocurre mejor forma de invertir mi tiempo que observando, disfrutando y escribiendo sobre aquello que más me entretiene: la moda, el cine y las series. También tengo una inexplicable atracción por los aparatos con muchos botones, por lo que estaba bastante claro que iba a terminar pegada a una calculadora, a una máquina registradora o al teclado de un ordenador. De momento, todo bien.

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