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¿Por qué se moviliza el pueblo cubano?

El domingo 11 de julio, miles de cubanos salieron a las calles en distintos puntos del país. Algunas de las consignas más frecuentes eran “Patria y vida”, “No tenemos miedo” y “Las calles son del pueblo”.

¿Por qué se moviliza el pueblo cubano?
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Las imágenes de las movilizaciones, recorrieron las portadas de los sitios de noticias más importantes del mundo, y llamaron la atención de políticos, referentes de la cultura y activistas. De por medio, el presidente Miguel Díaz-Cané, desconoció la legitimidad de las protestas, y las atribuyó a propósitos malsanos. En esta nota, te contamos acerca del conflicto en Cuba, y las claves para comprender por qué se moviliza el pueblo cubano. 

Es imposible hablar de la actualidad de la isla, sin antes mencionar el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. En 1960, poco tiempo después de la revolución, Cuba inició un proceso de nacionalización de empresas, el cual afectó intereses estadounidenses por un valor mayor a 1.000 millones de dólares. En consecuencia, el presidente del país norteamericano, Dwight Eisenhower, estableció el primer embargo sobre Cuba, que prohibía las exportaciones de Estados Unidos a Cuba. Dos años después, John F Kennedy, amplió la medida y extendió las restricciones a las importaciones cubanas. 

En uno de sus artículos, el experto en relaciones internacionales, Arturo Lopez Levy, explica que el principal efecto de la penalización es que en el país del Caribe, toda transacción financiera cuesta mucho más de lo normal. En este contexto, varios bancos de todo el mundo, han sido penalizados por cifras millonarias en concepto de operaciones financieras que no violan las leyes internas o internacionales. 

Durante los últimos meses, el accionar de Estados Unidos, en combinación con una serie de decisiones políticas, económicas y sociales tomadas por el gobierno cubano, derivaron en una crisis alimentaria sin precedentes. Es importante tener en cuenta que Cuba depende en gran medida de las importaciones. Del total de bienes consumidos, el 80% vienen de afuera. Por otro lado, el 10% del producto interior bruto proviene del turismo. En ese sentido, los efectos de la pandemia fueron devastadores para la economía de la isla. En agosto de 2020, Díaz-Cané autorizó a algunos supermercados a vender alimentos y productos básicos, aunque la única forma de pagarlos era en dólares. La medida, generó muchísimo enojo entre la población ya que sólo un pequeño grupo privilegiado posee la capacidad adquisitiva para utilizar dólares. 

Otro de los problemas de Cuba, es la libertad de expresión. Según un informe realizado por Amnistía Internacional, Cuba es uno de los países donde el oficio periodístico conlleva mayores riesgos. Desde hace décadas, el gobierno mantiene una estructura legal, burocrática y administrativa, orientada a silenciar a los opositores. Sólo por dar un ejemplo, el requisito para trabajar en cualquier medio de comunicación es que los periodistas estén afiliados a la Unión de Periodistas Cubanos. La organización se encuentra bajo el control del Partido Comunista. A mediados de 2020, se generó un escándalo internacional luego de que el periodista Abraham Jiménez Enoa -famoso por sus columnas críticas hacia el gobierno en el Washington Post- fuera puesto en arresto domiciliario para evitar que cubriera una movilización por la muerte de Hansel Hernández (un joven asesinado por la policía de La Havanna en el medio de un supuesto robo).

La covid, parece haber incrementado los altos niveles de disconformidad de una gran parte de la población cubana. Las concentraciones pacíficas -en las que miles de personas pedían comida o medicamentos- fueron duramente reprimidas por tropas antimotines y brigadas policiales. No se sabe qué va a pasar en un futuro con la isla, lo cierto es que luego de estos acontecimientos, nada volverá a ser igual. 

Nicolás Pesce

Nicolás Pesce

Lo más lindo de la vida es conocer el mundo. Viajé por 27 países, soy experto en hoteles y apasionado por las redes sociales. Enamorado de la moda y amante del arte. Ser feliz es mi lema. Con alegría, optimismo y buen rollo, la vida se pasa mejor. 16 años haciendo moda por el mundo y espero que sean muchos más. Mis padres me pusieron el nombre cómo si hubiera nacido un príncipe: Nicolás Oscar José Pesce Freijo, la realidad supera la ficción, casi siempre. Soy argentino pero mi abuela nació en Lugo, por eso amo tanto España y la palabra “Vale”.

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