El autor de tus series favoritas ha escrito la novela que leerás este verano en la piscina

Creador, guionista y productor ejecutivo de las series españolas de más éxito, Ramón Campos ahora publica novela. El fundador de Bambú Producciones comparte con Marie Claire su filosofía de trabajo duro y orientación al cliente.

D. R.

 

La suya fue la primera productora española a la que Netflix compró una serie. Atribuye su éxito en la televisión autonómica, en la nacional y en las plataformas, a su clara orientación al cliente. Guionista de profesión, se hizo primero productor ejecutivo, y después, fundador de su propia productora, Bambú, junto con su mujer, Teresa Fernández-Valdés, "para intentar controlar cada vez más lo que escribía. Controlamos el proceso desde el origen hasta que se entrega a la cadena el capítulo para que lo emita".

Trabajador incansable, cree que "la única forma de mantener la creatividad, igual que si eres un maratoniano, es correr todos los días. Yo escribo todos los días muchas horas. No creo demasiado en la inspiración como tal. Hay momentos en los que te vienen ideas, pero, como decía Camilo José Cela, la inspiración es como las moscas, solo va al sudor". Trabajador tempranero, "supongo que es una cuestión de la edad"; multitarea, "sin duda ninguna; no me gusta hacer solo una cosa"; le gusta delegar, "cada vez más, permito que la gente intente solucionar sus problemas", los deadlines pero "desgraciadamente en mi trabajo no puedo plantearme mucho", pero sobre todo "tener a mi gente alrededor".

'Las chicas del cable', de Bambú Producciones.

 

Su hobby

Para Ramón, el tiempo parece estirarse. Así que no contento con escribir y producir mil y una series, ha encontrado el momento de escribir su primera novela, El orfebre, una epopeya que le ha llevado cuatro años y medio acabar, que nos conduce de Ámsterdam a Sudáfrica alrededor del mágico mundo de los diamantes.

 

Todo por el equipo

"Nos decidimos a montar nuestra propia productora porque nos dimos cuenta de que podíamos hacerlo y además creando un ambiente de trabajo sano, agradable… Queríamos que la gente que trabajase con nosotros formase parte de una familia. Mucha gente que trabaja en Bambú es la misma desde Galicia. Yo paso mucho tiempo en el trabajo, Para mí es clave que las personas que me rodean me hagan agradable ir a trabajar. Y hay una cosa fundamental: hacer con ellos lo mismo que me gustaría que me hicieran a mí".

 

Sus referencias

Expediente X, ahora disponible en DVD, "fue la que me cambió la cabeza. Y Breaking Bad dentro de las actuales creo que es la Biblia de las series. Si Shakespeare escribiera a día de hoy, escribiría un Breaking Bad". 

Ed. Planeta
Sus series de éxito

"La primera fue Desaparecida, que fue la que me permitió entrar en el mercado nacional, salir de Galicia y llegar a Madrid. La segunda fue Gran Hotel, porque es la primera que nos abrió las puertas del mercado internacional. De repente en Cannes todo el mundo nos conocía. Y nos permitió acceder a Netflix y a más plataformas. La tercera es Fariña. Ha sido en 2018, un momento en el que la televisión estaba sufriendo con la llegada de las plataformas. Ha ganado todos los premios. Ha sido un golpe en la mesa de Antena 3 y de Bambú como para decir que, aunque lleguen nuevas plataformas, aún se pueden hacer cosas en la televisión en abierto que llamen la atención". A esta shortlist de Ramón se añaden otros grandes éxitos como Gran Reserva, Las chicas del cable, Velvet o Bajo sospecha.

 

Y su fracaso

Su primera serie en Bambú, Guante Blanco, no aguantó más de tres capítulos en TVE por falta de audiencia. "Muchas productoras nos dieron por muertos. Yo me pasé tres meses analizando la serie para ver qué fallos había cometido, lo que yo llamo ‘autopsia de la serie’, y saqué conclusiones. Y de ahí nacieron todas las series que conformaron lo que es Bambú".

 

Cuando el trabajo es pasión

"Encontré un libro, un manual de diamantista escrito en 1880 en Barcelona, y me quedé fascinado. Me puse a investigar sobre el mundo de los diamantes y llegué hasta una historia en Kimberley, en Sudáfrica, en la que a finales del siglo XIX se encuentra un diamante en una montaña atrayendo a miles de mineros hasta allí. Esa montaña desaparece y se convierte en un agujero de 240 metros de profundidad. Me quedé fascinado con esa historia. ¿Cómo puede ser que la mano del hombre haga desaparecer una montaña por encontrar un diamante? Me pareció tan maravilloso que me pongo a pensar cómo desarrollar la historia, pero me di cuenta muy pronto de que no podía ser un guion. Tenía que ser una novela, porque económicamente era una epopeya de tal calibre que no se podía contar en una película con el presupuesto que manejamos en España".

 

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