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La serie de la semana: si solo puedes ver una, que sea 'Drácula'

En la adaptación de Netflix, las vértebras del humor británico (y contemporáneo) ponen firme al conde Drácula. Una monja de hábito celeste se encarga de que todo esté en su sitio.

DRACULA BBC
El actor danés Claes Bang succiona cámara y sangre en 'Drácula'.

Las casas grandes dan trabajo. Hay que no tenerlo para poder atenderlas. Las cosas se pierden y no hay manera de encontrarlas. De repente un día abres el trastero del tercer sótano y se te caen encima los rotuladores de quinto de primaria, una chaqueta austríaca, un póster de una película de Audrey Hepburn y una pandilla de muertos vivientes del siglo XIX.  Estas cosas pasan. Le pasan a Jonathan Harker. Lo de los muertos vivientes. En el año 1897, Hepburn aún debía nacer.

En Drácula, la adaptación de Netflix y la BBC de la novela de Bram Stoker, Harker, interpretado por John Heffernan, viaja hasta la región rumana de Transilvania. Debe resolver algunos papeleos. Un conde ha adquirido tierras en Inglaterra y su jefe no puede llevar a cabo el viaje. Debe hacerlo él. Su plan contempla solo una noche en el castillo. Durante la cena repasarán los contratos y, a la mañana siguiente, podrá irse.

dracula ágatha
Dolly Wells, una monja de pocas sonrisas y lágrimas.

Pero esa noche solo uno de ellos come. Drácula, encarnado por Claes Bang, observa. Está achacoso, la voz se le casca sobre las palabras. Su inglés aún necesita desempolvarse. Pueden entenderse. Quiere que Harker se quede con él unos días más, quizá un mes. Así podrá refrescar su vocabulario antes de visitar sus nuevas propiedades en Inglaterra. Harker rechaza la invitación. Su prometida lo espera en casa. Se casarán en cuanto regrese. No puede alargar su estancia.

Lo acaba haciendo. No puede salir del castillo de Drácula. No tiene fuerzas. Duerme entre pesadillas y la fuerza se ha esfumado de sus músculos. Como el pelo blanquecino de la cabeza del conde. Las arrugas se han planchado. Su voz suena limpia y alarmantemente británica. Su acento pronuncia las tés como cualquier otro inglés victoriano. Con la sangre que succiona a Harker por las noches se lleva también sus conocimientos.

El abogado logra escapar. Y esto no es un destripe. Harker ya huye en la novela del escritor irlandés. Y en la serie de Netflix, las líneas temporales se enlazan. La narración del secuestro es pasado y presente. Dos monjas le interrogan. Quieren saber cómo ha logrado escabullirse del castillo de Drácula. La Hermana Ágata conduce las preguntas. Deja que el abogado hable y ataja sus balbuceos. Es firme y tiene el humor seco y ocurrente que los creadores de la serie ya introdujeron en Sherlock, su anterior éxito conjunto.

claes bang dracula
Netflix

Ágata, con el rostro y la lengua de la actriz Dolly Wells, tiene una bolsa a los pies. Guarda cerca una estaca y un martillo. Está preparada. Sabe cómo funcionan los vampiros. No soportan los crucifijos y deben recibir una invitación para acceder a cualquier recinto. A esta monja le interesan todas las caras de lo sobrenatural. Es firme y rápida. Es quien hará, cuando se aparezca en convento, frente a Drácula. Estaba en su apellido. Ágata Van Helsing. En la serie de 2020, el profesor Van Helsing de la novela, némesis del vampiro aristócrata, tiene melena oscura y hábito celeste.

Cada episodio supera la hora y se contiene frente a los 90 minutos. Pese a la fidelidad a la historia de Stoker, Mark Gattis y Steven Moffat le ponen, en ocasiones, los cuernos. Descartan personajes y acentúan novedades. Como en Sherlock, la adrenalina se dispara al final de cada capítulo. El segundo arranca un gritito y el último homenajea a los Dráculas de Christopher Lee y Gary Oldman. En Reino Unido, la emisión se repartió en tres noches consecutivas. Fuera de las islas británicas, Netflix permite el maratón.

Información útil

Género

Comedia de terror. No tienes que verla acompañada y en cada capítulo hay, dispersas, bombas de carcajada. Algunas escenas son desagradables, pero no abonarán tus pesadillas.  

Número de episodios

Tres. Se trata de una miniserie. La segunda temporada no está garantizada. 

Duración

Menos de hora y media por episodio.

¿Cuándo verla?

Cuando necesites centrifugar el cerebro. 

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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