15 frases que tendrás que oír en tu cena de Navidad sí o sí

Al igual que las madres parece que vienen con un libro de "frases que tienes que decir por obligación", en Navidad pasa lo mismo en todas las casas.

Y pasan los años, y desde que tienes recuerdo todo sigue exactamente igual, como si de un guion se tratara. A veces te preguntas si es algo normal que en todas las casas se diga lo mismo año tras año. Es un misterio que quedará sin resolverse jamás al igual que el de las madres. Esas mujeres que estamos seguras que en cuanto se convierten en mamá les regalan un libro con frases que no pueden faltar si quieren ser unas auténticas madres. Es más, decepcionarían al resto de generaciones si no lo hiciesen.

Con la Navidad pasa lo mismo. Desde que entras por la puerta hasta que sales van sucediendo una serie de acontecimientos que hacen que ese día sea tan especial como lo es. Siempre son los mismos y, aunque ahora los recuerdes de manera graciosa pasar la cena con un éxito rotundo es todo un logro para muchos. Y es que hay momentos incómodos por los que tienes que pasar sí o sí, y además tienes que intentar mantener la compostura y hacer como que no te importa.

Para empezar nada más entrar llega el drama de la comida, si dará tiempo a hacerla, si será suficiente o si no deberían haber sacado el turrón tan pronto. Se discute con cariño para poner la mesa, y para ayudar en la cocina. Existe un momento en que os juntáis todos, y tu abuela te saca a la fuerza porque tanta gente estorba. Hasta ahí todo bien. Pero luego llega la frase, esa frase de tu madre que te dice que oficialmente es Navidad: "es que no me ayudáis y no puedo con todo sola". Ese rol, aunque parece sencillo, se aprende con los años y se va pasando de generación de generación, así que yo si fuese tú iría practicando.

Y cuando conseguís sentaros todos, llega la ronda de preguntas. Si eres soltera, no tienes trabajo o tienes cualquier mínimo problema, prepárate porque tú eres el blanco fácil. Busca respuestas porque sabes perfectamente lo que te van a preguntar, o si lo prefieres, siéntate lo más cerca posible del vino. Por si hiciese falta rellenar tu vaso más de una vez.

Siéntete como en casa con estas frases que tanto has escuchado y que tendrás que seguir escuchando mucho tiempo más.

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