'Maria Reina de Escocia', la película de la semana

Saoirse Ronan, nominada a los Óscar, en Exclusiva para Marie Claire. Para su última película, ha aprendido francés y que el poder puede ser meta y enemigo. En 'María, Reina de Escocia', Saoirse Ronan alumbra a la monarca Estuardo.

Su nombre se dobla como un plumífero de Uniqlo: cuando toca no estorbar, al desfilar entre las paletas, las vocales se quedan en menos de la mitad. Saoirse se pronuncia 'sersha'. O 'siírsha'. 'Sorsha', si quien habla tiene sangre gaélica. Cuando no es necesario estar, ella también desaparece. Quiere una carrera como la de Daniel Day Lewis, Adele o Kate Bush: hacen lo que tienen que hacer y se van a casa sin que nadie se olvide de ellos. A Ronan le aseguraron que el exilio laboral era su destino. Con 18 años, después de una nominación al Óscar por su papel en Expiación, ningún director de casting recordaría su nombre. Dejaría de ser una niña, pero aún no alcanzaría el aspecto de una adulta. Sería una imprecisión cinematográfica. Se quedaría sin papeles. Al cumplir los 18, le propusieron interpretar a María Estuardo. Dijo sí. En 2017, tras otra nominación al Óscar por Brooklyn y antes de una tercera por Lady Bird, comenzaron a grabar. En María reina de Escocia, Ronan encarna a la reina Estuardo que salió de Escocia con cinco años, enviudó en Francia a los 18 y regresó a casa a los 19 para intentar soldar su corona católica con la protestante. Margot Robbie la acompaña en el cartel como Isabel I, su inglesa tía segunda, contrincante y última Tudor en el trono. En la pantalla coinciden en solo una ocasión. Durante el resto del rodaje, las actrices no se vieron. Cuando Robbie acababa sus escenas, Ronan comenzaba las suyas.

Hombres y mentiras

Liam Daniel / Focus Features

Pero el encuentro en la pantalla de las reinas, critican historiadores como Estelle Paranque, no se tendría que haber producido. Es una de las imprecisiones históricas de la película, como la afinidad emocional entre las monarcas o el acento escocés de Ronan (innecesario, señala, porque María Estuardo creció en Francia). Pero se trata de un drama histórico, no de la grabación con GoPro de un viaje al pasado. Beau Willimon, guionista de House of Cards, se encarga de servir lo primero y Josie Rourke, de dirigir cámara y actores. Con los dos al mando y una fotografía claroscura, Ronan pone carne y voz a una reina que aterra, permite, perdona y tolera, baila en su alcoba con sus doncellas y su amigo homosexual, pide matrimonio a Lord Darnley, un católico inglés con afición a descubrir el fondo de las copas, y propone a su rival ser la madrina de su hijo mientras un párroco desquiciado (David Tennant, con barba y melena) la acusa de "ramera" y su corte conspira contra ella.

Liam Daniel / Focus Features

Si el filme se reprodujera del revés, se revelaría, escondida en la banda sonora, la palabra 'sororidad'. El empuje del feminismo actual infusiona la película, se cuela en el siglo XVI y aísla a dos mujeres entre hombres empecinados en robarles el poder y la autoridad. Era el escalón natural en la carrera de Ronan, alzada con personajes ricos y puntiagudos. En la pasada Navidad, moldeó a Jo March en una versión de Mujercitas dirigida por su ex equipo en Lady Bird: Greta Gerwig repite en la dirección y Timothée Chalamet, en el reparto. Con él y con Wes Anderson prepara ahora The French Dispatch. Su rostro no planea desaparecer. Tampoco su nombre. Solo las vocales se pliegan.

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