'Downton Abbey: la película': te traemos un avance en exclusiva

Tras su sexta temporada, 'Downton Abbey' regresa a las pantallas. Esta vez, a la grande. Y a lo grande. Con razón: los reyes Jorge y María visitan a la familia Crawley.

En casa de los Crawley alguien no sabe qué es un fin de semana. Lady Violet lo ignora. No lo necesita. Para ella, cada día es sábado. Lo que sí sabe es cómo rematar una discusión. Y un argumento. Tras su sexta temporada, Downton Abbey regresa a las pantallas. Esta vez, a la grande. Y a lo grande. Con razón: los reyes Jorge y María visitan la antigua abadía.

La plata brilla en su almacén, las sillas se amontonan para acotar el desfile militar y el servicio ya sabe qué necesita apuntar en la lista de la compra. La señora Patmore tiene el menú diseñado. De servir la cena a los reyes, han asumido, se encargarán ellos. A la cabeza del equipo volverá a estar el señor Carson. Lady Mary, con el pelo corto y la voz firme, ha tenido que arrancarlo de su retiro. El señor Barrow, su sustituto, tiene la autonomía de un ladrillo. No toma decisiones. Espera, con las manos tras la espalda, las indicaciones del secretario del rey. Y las dará. Cuando el cuerpo real llega a Downton Abbey, al servicio se les atan las manos. Tendrán que fingir que no existen. Para que los reyes se sientan como en casa, las cosas tendrán que ser como en casa. Las comidas serán preparadas por un chef de acento francés. Solo quienes vistan levita roja podrán pasear bandejas de champán.

Y eso no va a quedar así. En Downton manda Downton. La señora Smith llama a la revolución y la pandilla de cofia, pajarita y mandil responde. 

 

Lo que está por llegar

En las plantas de arriba, la tensión se reparte entre vestidos de talla errada, bailes de speak-easy y tormentas que inundan el jardín por chaparrones. También hay, entre salones y bastones, una herencia sin titular. Lady Violet quiere encontrárselo. Ya lo ha hecho. Solo ha tenido que mirar a su propia sangre. El potencial heredero vive, se empeña la matriarca, en casa. Su hijo, el duque de Grantham, debe ser el elegido para gestionar, en unos años, el patrimonio que ahora está en manos de su prima Maud Bagshaw (Imelda Staunton). Para eso es él el único superviviente digno en su rama familiar. Cree ella eso.

Mientras los criados se conocen y descubren y Teo, el labrador dorado de la familia, corretea entre obreros y alfombras, en la pantalla el vestuario se desencorseta. Anna Robbins se ha encargado de ello. Los tejidos fluyen y las perlas, en la segunda mitad de los años 20, se enroscan garganta abajo. En las intervenciones de Smith, el guion de Julian Fellowes se mantiene fresco para celebrar el sentido del oído. En la pantalla, forrada de terciopelo, bordados y encajes, se festeja el de la vista. 

Downton Abbey: la película llega a los cines el 20 de septiembre.

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