Lucía Asué, autora de 'Hija del camino': "La raza no existe, hasta que sales a la calle"

La periodista y escritora Lucía Asué charla sobre identidad, raza y género. Y sobre qué significa sentirse, como en su libro, 'hija del camino'.

La experiencia de la raza, reconoce Lucía Asué, "es muy potente". Pero la de la raza como construcción social. Desde un punto de vista biológico, la raza no existe. Cuando sales a la calle, no obstante, aparece.

La periodista lo suele citar. Entre las suyas, es una referencia recurrente. Amin Maalouf lo resume bien en Identidades asesinas. Él, escritor libanés, católico, inmigrante residente en Francia, describe el conflicto de la antigua Yugoslavia. Mientras formó parte del Imperio austrohúngaro, el país se sintió yugoslavo. Muy yugoslavo. Cuando las fronteras se reestructuraron, también lo hicieron emociones y pasiones. De golpe se sintieron "muy croatas o muy bosnios o muy montenegrinos". Y, a continuación, "muy musulmanes o muy ortodoxos". Según su hipótesis, cada parte de la identidad la activa una amenaza externa. Si un vértice identitario percibe un ataque, su peso se densifica. A él nos agarramos de acuerdo con la circunstancia.

Asué se pone el guante de Maalouf. La protagonista de Hija del camino se siente "muy negra". Tanto que casi bloquea el componente español. Por el color de su piel, los demás descartan su españolidad. Cuando llega, al fin, a Guinea Ecuatorial, un aspecto de su identidad muerde al resto. Se siente "más mujer que negra". Allí la piel oscura no es excepcional. Es lo ordinario, lo común. Y eso que a ella, al margen de la melanina, ni siquiera la tratan como tal. En Guinea no es de Guinea. Ella viene de Europa. No es de aquí. La llaman "blanca, aquella que viene de fuera". La rama de la identidad que más clara ella percibía se quiebra.

Rara vez, reflexiona, entrevistan a personas negra sobre temas que esquiven la migración o el racismo. Y que solo se les pregunte por racismo, recuerda haber escrito, es racista. Priva de una parte de la experiencia vital, anula sus conocimientos. Una persona no es solo experiencia. No solo somos, señala, piel. Cuando de niña te preguntan de dónde eres, prosigue Asué, algo se explicita: han asumido que no eres de donde ellos. Los caminos tras el empujón son dos: el sentimiento patriótico se ensalza o las preguntas sobre el supuesto otro origen conducen a la investigación.

Al trazar y escribir, tuvo en mente a quienes dejan atrás su casa. Pensaba en la comunidad afro y en la emigrante. Sentirse “hija del camino” enlaza a quienes han abandonado el hogar, a quienes han perdido de vista el origen. Ser hija del camino, en fin, es serlo del desarraigo.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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