Entrevista

Rosalía, haz hueco: Vega Almohalla es de Ávila, tiene 23 años y mezcla el 'trap' con las jotas

En pleno fervor flamenco, Vega Almohalla revive otro género del folclore patrio: la jota. La danza de bandurrias y dulzainas ahora se baila sobre unas plataformas y con bien de 'highlighter'.

Cuando su primer single (En el aire) se lanzó en Apple Music hace menos de un mes, la plataforma de distribución musical lo categorizó como flamenco pop. Es comprensible. Su sonido, uno de voz melódica sobre ritmos urbanos, y la joven en la portada (piel morena, highlighter, uñas de gel con las que, con un poco de maña, se puede culminar la autopsia de un animal de tamaño pequeño) podían incitar a error. Pero las raíces de esta abulense de 23 años están ligadas a un folclore mucho menos habitual que el de Rosalía: la jota.

En pleno fervor flamenco, mientras Rosalía hace a la pequeña de las Jenner tocar las palmas, Vega Almohalla revive otro género del Folclore patrio: la jota. La danza de bandurrias y dulzainas ahora se baila sobre unas plataformas y con 'highlighter' en los pómulos.

"Siempre me ha gustado el folclore castellano y es algo de lo que deberíamos sentirnos orgullosos. En Galicia lo están de sus gaitas, pero en Castilla pensamos que la jota es de viejas. Perdóname, pero tengo 23 años, la bailo y me encanta". Que lo diga alguien de su edad sorprende, y para bien. No todo iba a ser reguetón ni trap disfrazado de pop. Las canciones que su abuelo le cantaba de niña le han calado en el oído y la voz. Aunque Vega no hace ascos a nada. De hecho, sus primeros temas, fruto de una colaboración con el dúo Zazo & Gxurmet, suenan a discoteca, a verano y, por qué no decirlo, a perreo. "Me gusta, sé hacerlo, pero es muy diferente de lo que considero mi estilo", matiza la artista que, ahora sí, recorre en solitario su verdadero camino: una mezcla de "lo que suena ahora" y letras "más complejas", inspiradas en los temas universales que plantean las jotas. Según la definición, por tanto, en el amor y la religión. Pero Almohalla simplemente coge lo que le gusta, en lo musical y en lo visual. El día de la entrevista ha querido hacer frente al gris del invierno madrileño con una gabardina holográfica, sombras de ojos multicolores y un baño de gloss rosa en los labios. Si este artículo no fuera acompañado de una fotografía, las posibilidades para visualizar a una veinteañera fan de las jotas habrían sido infinitas. Escuchando En el aire, la imaginación, como el folclore castellano, levanta el vuelo.

Agradecimientos: Café Run Run Run (plaza Juan de Zorrilla, 1. Madrid).

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