Conducir tras el cambio de hora, esto es lo que debes saber

Puede parecer una cuestión banal, pero el cambio de hora incide mucho más en la conducción de lo que nos pensamos.

Aunque no lo parezca, hay gente a la que le gusta el cambio de hora al horario de invierno, el que se produce este año el domingo 31 de octubre, cuando a las tres de la mañana se retrasará una hora el reloj para que vuelvan a ser las dos. Ese día ganamos una hora para dormir y tras el cambio vuelven los días cortos, de amanecer más pronto pero anochecer a las seis de la tarde, quedando la noche cerrada antes de las seis y media. El temido 21 de diciembre, el día más corto del año, está a la vuelta de la esquina. Antes, sin embargo, hay que seguir con nuestro día a día, con la conducción en horas nocturnas convirtiéndose en algo más habitual.

No necesariamente es este cambio de hora un aspecto relacionado con los accidentes de tráfico, pero la DGT confirma que la conducción nocturna es más peligrosa que la diurna. Según sus datos, en 2017 un 13% de los accidentes se produjeron por la noche, un número que puede parecer corto pero que no lo es, ya que los desplazamientos se desploman por la noche y la posibilidad de sufrir un accidente técnicamente se reduce. ¿Por qué ocurre? La respuesta es sencilla, la visibilidad cae en picado y las bajas temperaturas pueden dificultar la conducción con la formación de placas de hielo en la carretera o generar molestias empeñando los cristales. Además, las condiciones climatológicas adversas son más comunes también tras el cambio de hora.

Preparación del coche para el cambio de hora

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Agencias

Teniendo en cuenta todos estos aspectos, hay que actuar en consecuencia para asegurar que el coche puede atajar estos problemas y nos ofrezca la mayor seguridad posible para conducir de noche. Lo primero será revisar el estado del sistema de alumbrado. Según la DGT si todos los vehículos llevaran las luces de cruce durante todo el día, se reducirían un 10% las víctimas mortales en la carretera. Con datos de 2016, la falta de luz incidió directa o indirectamente en 7.413 accidentes. De noche, la importancia es mayor, con lo que revisar las luces antiniebla, las largas, y las de posición, así como las traseras o la luz de freno será importante. Ver si están correctamente niveladas, para mejorar la visibilidad y evitar deslumbrar a otros usuarios de la vía también es necesario.

Después de las luces, es importante revisar el estado de las lunas, mirando que no tengan ningún desperfecto que las ponga en peligro y, lo que es clave, manteniéndolas limpias para evitar reflejos por culpa de la visibilidad. Directamente relacionado con las lunas está el sistema de calefacción, necesario para mantener el calor, pero también para desempañar cristales en caso de necesitarlo. Si no funciona bien, nos dificultará la conducción.

Por último, hay que revisar los neumáticos. Que no estén desgastados será clave para mantener el agarre incluso en situaciones complicadas, como pueden heladas o tormentas torrenciales. Una vez en marcha, hay que recordar que conducir con suavidad es garantía de éxito en condiciones climatológicas adversas o carreteras heladas y que mantener una distancia de seguridad adecuada puede prevenir accidentes y hasta atascos.

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