El Citroën AMI demuestra su potencial en el Camino de Santiago

Citroën recurre a su ADN aventurero para mostrar la versatilidad del pequeño AMI, un urbano al que le van los retos.

Stellantis ha apostado fuerte por los cuadriciclos eléctricos para dominar las grandes ciudades. Primero llegó el Citroën AMI y más recientemente hizo lo propio el Opel Rocks-e. En esencia son la misma propuesta, pero el ADN de cada marca está impregnado en su diseño para diferenciarse entre sí y ofrecer opciones para cualquier comprador. Ahora ambas compañías están en fase de darlo a conocer y, como parte precisamente de la esencia de Citroën, no podíamos esperar otra cosa que no fuera una aventura.

Y es que Citroën es sinónimo de aventura. En 1922 se convirtió en la primera marca en cruzar el gran desierto del Sahara en un coche, proeza que se le quedaría pequeña apenas tres años más tarde al cruzar la totalidad del continente africano. Por si fuera poco, tampoco se quedó conforme con ese reto, cruzando, entre 1931 y 1932 el enorme continente asiático, el más grande del mundo por superficie. Con un historial así, no podían limitarse a presentaciones estáticas de su pequeño vehículo. Es por eso que, sacándolo de su hábitat natural, decidió que era posible recorrer los 754 kilómetros del Camino Francés del Camino de Santiago, partiendo en Rocesvalles y alcanzando la popular plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela. Una gran distancia fuera de la urbe para un coche con 75 kilómetros de autonomía y una velocidad máxima de 45 km/h.

Paz y tranquilidad

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Citroën

Desde Marie Claire nos subimos en el AMI para recorrer los 38 kilómetros que separan las localidades de Astorga y de Acebo de San Miguel, cruzando Foncebadón. Este tramo nos llevó dos horas de paz y tranquilidad, disfrutando de cada metro pese a que las características del coche no lo hacen el compañero ideal en esos lugares. Es por eso que se notaba más ruido del deseado, porque está desarrollado pensando en mantener los costes bajos, al tiempo que se tarda sobremanera para cubrir una distancia que, aparentemente, es corta.

Nos sorprendió lo llamativo que es. El Citroën AMI es un vehículo con una forma muy particular, un diseño fresco que seguro que no pasará desapercibido cuando empiecen a abundar en las calles de las grandes ciudades. Muchos transeúntes nos preguntaban qué tipo de vehículo era el AMI, al tiempo que otros tantos nos pedían incluso fotografías de este pequeño cuadriciclo que, recordemos, se puede conducir sin el permiso de conducir. De hecho, cualquier mayor de 15 años que tenga el permiso AM, el de los ciclomotores, puede ponerse al volante.

Cómodo y aprovechado

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Citroën

Pese a medir apenas 2,41 metros de largo, su habitáculo es sorprendentemente amplio, con espacio para que viajen hasta dos adultos altos sin demasiados problemas. Citroën ha aprovechado cualquier hueco para ofrecer una solución de carga que permita al AMI llegar a más público. No, no tiene maletero, pero el hueco de los pies del pasajero ofrece amplitud para un par de mochilas. Es pequeño, pero está muy bien aprovechado.

Otra de las grandes cualidades del AMI es su batería, muy pequeña, pero que por su tamaño y prestaciones es más que suficiente. Esos 5,5 kWh de capacidad no servirían para un coche híbrido enchufable, pero sí para otorgar al AMI esos 75 kilómetros de autonomía y una carga de apenas tres horas en un enchufe doméstico. El AMI está disponible desde 19.99 euros al mes al pagar una entrada de 3.521 euros.

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