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La mejor dieta para conducir en verano

En verano, los trayectos largos en coche se intensifican, por lo que es vital comer adecuadamente para garantizar el mayor rendimiento posible al volante.

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Seat

A todos nos gusta el verano e irnos de vacaciones. Ya sea con nuestra pareja, nuestros amigos o nuestra familia, un buen viaje nos ayuda a desconectar, a conocer nuevos lugares y a disfrutar del buen clima. Muchos volverán este año a viajar por España con su coche privado, una alternativa al transporte público ante el contexto pandémico que todavía estamos viviendo. Afortunadamente, las opciones para viajar por el país son muchas y muy variadas y todo el mundo encontrará ofertas de ocio acordes con sus gustos, desde destinos en los que la fiesta es lo principal, hasta alta montaña y zonas donde la gastronomía es lo más atractivo. Hay para todos.

En ese sentido, os hemos contado varias veces cómo tener el coche en perfectas condiciones para circular de forma segura, así como las multas más habituales en verano, que muchas veces se producen por despiste. Sin embargo, hay algo que también debemos saber: la dieta perfecta para mantener la máxima concentración y capacidad de reacción al volante. Sí, los alimentos que tomamos también afectan directamente a la conducción y, por ende, a nuestra seguridad y la de nuestros pasajeros. Es importante conocer qué alimentos son los indicados para conducir, así como los que nunca deberíamos comer un día de viaje, sobre todo si debemos pasar varias horas al volante.

Comer poco y ligero

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Agencias

La conducción es una actividad con un coste energético relativamente bajo. Es casi equivalente a estar completamente en reposo. Hablamos del orden de 1.000 a 1.300 kilocalorías al día, por lo que la ingesta calórica del día de viaje debe ser baja. Alimentos como unas tostadas con jamón york o queso, fruta y bebidas como el agua, el café o el serán nuestros mejores aliados. Si necesitamos algo más contundente, la mejor opción será un bocadillo vegetal o carnes y pescados a la plancha o el horno.

Por contra, no hay que optar por fritos, rebozados, salsas y comida picante. Puede que paremos a comer a medio camino y nuestros amigos opten por enormes platos llenos de comida, pero el conductor deberá comportarse. El arroz, las legumbres y la pasta también afectan negativamente en la conducción. Del mismo modo, aunque sí pueden tomarse, los cítricos, la cebolla y el tomate pueden causar acidez si nos pasamos. El café o el té, aunque recomendables, no deben tomarse en exceso porque pueden causar nerviosismo. Los refrescos serán entonces una gran alternativa, aunque las bebidas energéticas no deben entrar en la ecuación.

Comer y beber, obligatorio

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Agencias

Lo que no debemos hacer nunca es salir a la carretera sin haber comido. “Nunca debemos ponernos al volante con el estómago vacío, ya que se pueden sufrir bajadas de azúcar y mareos. Además, la sensación de hambre disminuye la atención porque estamos pensando en otra cosa”, dice Mari Carmen López, médico de Seat Cars.

Al mismo tiempo, aunque a estas alturas lo sabemos todo, debemos hidratarnos con frecuencia. Según la Universidad de Loughborough, un conductor deshidratado realiza los mismos fallos que un con un nivel de alcohol de 0,8. Hay que pararse a beber, como mínimo, cada dos horas evitando hacerlo en marcha, porque es una acción que Tráfico considera una infracción y, por tanto, equivale a una multa.

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