Ona Carbonell y Mazda MX-30, arte en movimiento

La nadadora sincronizada y deportista olímpica Ona Carbonell es la nueva embajadora del Mazda MX-30, un elegante SUV urbano y eléctrico de formas fluidas y atractivas.

El Mazda MX-30 es un coche muy importante para la marca japonesa. Su lanzamiento supone su entrada en la electrificación, y lo hace con un coche con un marcado enfoque urbano. Bajo la premisa de mantener la esencia de la firma intacta, adoptando un diseño que sigue su filosofía Kodo, un esfuerzo importante por la seguridad y un alto nivel de calidad, Mazda lo ha apostado todo a la ciudad, creando un coche que disfrutará como pez en el agua en las carreteras de las grandes urbes.

Es por eso que, además de su pertinente lanzamiento y anuncios, Mazda ha buscado una embajadora a la altura de su vehículo, una persona que comparta valores como el respeto por el medioambiente, la constancia y el trabajo duro. Ona Carbonell, nadadora sincronizada y deportista olímpica, ha sido la elegida y la decisión no podría ser más acertada. La deportista catalana encarna como nadie los valores dedicados al trabajo y, dice, defiende desde hace mucho tiempo el respeto por el planeta y el medioambiente. Seguramente, Carbonell es el tipo de conductora en el que Mazda pensó cuando desarrollaba su todocamino urbano.

Diseño Kodo

Mazda
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Pero sin duda, si hay algo que define a ambas partes es que son arte en movimiento. Cuando Carbonell compite, realiza movimientos que, en conjunción con sus compañeras y el medio acuático, se pueden definir tranquilamente como arte. Todo, tras meses de arduo entrenamiento para dominar uno de los deportes más bellos pero seguramente más duros del mundo. El MX-30 por su parte, nace de la filosofía de diseño Kodo, del lenguaje estético de las formas en movimiento.

Bajo esta filosofía, Mazda crea vehículos que, por sus formas, juegan con la luz para dar sensación de movimiento. Como sus compañeros de gama, las líneas fluidas son la norma, siendo sus rasgos casi imperceptibles, siendo casi agua. No faltan, por supuesto, las protecciones que, por su condición de SUV, aportan cierto carácter campero al conjunto. Asimismo, Mazda busca la comunión perfecta entre conductor y máquina, lo mismo que persigue Carbonell cuando salta a la piscina y buscar dominar el agua. “Conduciendo estamos realizando un movimiento artístico, creas arte cuando conduces y además liberas tu mente, dando rienda suelta a tu creatividad”, dijo Ona tras probar su nuevo eléctrico.

Un aliado en la ciudad

Mazda
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Ona ha apostado por un coche que encuentra en la ciudad su hábitat natural. Hablamos de un todocamino compacto que se propulsa mediante un motor eléctrico alimentado por una batería que le permite recorrer hasta 200 kilómetros entre cargas, una cifra corta en comparación con otros eléctricos, pero que ejemplifica la propuesta urbana de Mazda. Este alcance es, de lejos, superior a la media diaria que realiza cada ciudadano, por lo que no debería ser un inconveniente.

A cambio, ofrece un coche elegante y atractivo, con un interior de calidad que apuesta por materiales reciclables de alta calidad y como el tejido a partir de botellas PET o el corcho natural. Por 33.000 euros, el conductor recibe un vehículo que, a pesar de su contenido tamaño, ofrece espacio de sobras para cinco adultos altos y un maletero de 366 litros de capacidad que, sin ser enorme, permitirá cargar todo el equipaje para irse de escapada. Todo, además, con la etiqueta ‘cero emisiones’ de la DGT, con las ventajas que ello comporta.

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