Opel Grandland: elegancia y calidad

Opel sigue confiando en el Opel Vizor para identificar a sus nuevos modelos. El Grandland es el último en incorporarlo y además gana calidad en el interior.

Aunque puede parecer que en el sector de la automoción el diseño no es siempre el apartado más importante en un coche, porque, al final, para gustos los colores, esta afirmación es rotundamente falsa. Los coches más populares de la historia se han convertido en iconos gracias a un diseño reconocible. Pensemos en coches tan deseados como el Porsche 911, el Lamborghini Countach, el Ferrari Testarossa o, en un nivel más mundano, el Opel Manta, el Citroën DS Tiburón o el Renault 5. Hay muchos y todos tienen un diseño que ha pasado a la historia. Encontrar características que conviertan a tus coches en algo reconocible es importante.

Y precisamente Opel puede presumir de haber encontrado ese elemento que distingue a sus coches del resto. Ese faro redondo o línea del techo que designa que eso es un Porsche 911 o esa forma afilada ‘made in Lamborghini’. En el caso de Opel, este elemento es el Opel Vizor y, lejos de ser un recurso meramente estético, que lo es, es también una solución funcional, pues este nuevo concepto de frontal, que lo divide en dos secciones mediante una franja negra con el nuevo logotipo de la marca en medio, es también un escudo para los sensores que posibilitan el trabajo de la batería de sistemas de seguridad activa que ofrecen sus coches. Lo vimos primero en el Mokka y después siguieron el nuevo Astra, el pequeño y divertido Rocks-e y, ahora, el nuevo Grandland.

Renovación sutil pero efectiva

Opel
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El nuevo Opel Grandland se ha renovado para mantener sus opciones en uno de los segmentos más competidos del mercado, el de los SUV compactos. Con rivales de la talla del Volkswagen Tiguan, el Seat Ateca, el Ford Kuga o el Citroën C5 Aircross, Opel necesitaba renovar este coche. Estéticamente es ahora más estilado, más elegante, pero destacan unas líneas más marcadas que le aportan un nuevo carácter. El Opel Vizor, que se inspira precisamente en el Opel Manta de la década de los 70, será sin duda lo más llamativo en cuanto a cambios exteriores.

En el interior los cambios son más notorios e importantes si cabe, pues se ha mejorado la calidad percibida del habitáculo gracias a nuevos materiales de más calidad. La sensación es de estar en un coche muy cuidado que, además, llega con un incremento importante de equipamiento gracias al Opel Pure Panel, otra de las innovaciones que llegaron con el Mokka y han equipado sus nuevos coches. Este diseño de salpicadero incluye dos pantallas de 12 pulgadas para el sistema de infoentretenimiento y para el cuadro de instrumentos. El espacio interior, enorme para su tamaño, o su maletero de 514 litros son más puntos fuertes.

En cuanto a sus motores, Opel ha decidido mantener opciones de combustión pura, tanto diésel como gasolina, con motores en ambos casos de 131 CV de potencia, suficientes para ofrecer una buena aceleración y una correcta recuperación. También se ha introducido la electrificación con dos opciones híbridas enchufables, de 224 0 300 CV de potencia con uno o dos motores eléctricos, respectivamente. Parte desde los 25.625 euros.

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