Todos los días son el día del chocolate: la ruta (exprés) más dulce de Madrid

Dicen que estimula la memoria, que rebaja el estrés y que contribuye a la salud cardiovascular. Con esta ruta por Madrid, solo buscamos una cosa: endorfinas. Un día es un día. Menos el 13 de septiembre, que es el día. El internacional del chocolate.

ruta del chocolate palmera duquesita
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Dicen que el chocolate estimula la memoria, que rebaja el estrés y que contribuye a la salud cardiovascular, que anima al corazón. Los polifenoles, explican, son los responsables. Lo más probable es que en esta ruta te cruces con pocos polifenoles. El chocolate de repostería, a menos que lo especifique, contiene más manteca que cacao. Quien busque en Madrid un chocolate sin mácula deberá acudir a Cacao Sampaka, en la calle Orellana, o a la bombonería Santa, en Serrano, o a los últimos estantes de Lindt, en la calle Fuencarral. Quien en Madrid quiera cuidar su salud cardiovascular, a El Retiro a pasear. De esta lista solo se saldrá con endorfinas.

La palmera de chocolate de Oriol Balaguer

Su capa de chocolate tiene el grosor de una placa tectónica. Lo es. De la felicidad. El chocolate aquí apenas roza el hojaldre, agrietado y listo para partirse como hebras. Una película de caramelo, finísima, los separa. A las dos capas y a la definición de una palmera. Por su generosidad, esta, obra de Oriol Balaguer, se disfraza en ocasiones de tableta de chocolate crujiente.

 

Calle de José Ortega y Gasset, 44

Las napolitanas de chocolate de La Duquesita

No hace falta salir de los hornos de Oriol Balaguer. Solo hay que cambiar de calle. En el número 2 de la calle Fernando VI, estas napolitanas hidratan los labios. La mantequilla se encarga de hacerlo. En el exterior, el hojaldre es crujiente, como un cristal comestible. En el interior se refresca. Es tierno. No pesa. Puede combinarse con una palmera. En la misma merienda.

La tarta de chocolate intenso de Carbón negro

Al nombre de Carbón negro, en el número 37 de la calle Juan Bravo, le cuelgan tres especialidades: brasas, bloody mary y tarta de queso. Están a punto de colgarle cuatro. Su tarta de chocolate negro ya da golpecitos en la puerta. Sabe que es complicado que en Madrid otra logre la sencillez y excelencia de su receta. No la acompañan helados presuntuosos con ingredientes fletados desde los trópicos. De la cocina llega a la mesa solo una tarta, desnuda y completa. Si un coulant suave tuviera cuerpo, alargado y compacto, sería el de esta tarta.

El sorbete vegano de chocolate negro de Popota

El cruasán debería barnizar de grasa los labios. El helado, nunca. La grasa, para que el helado sea un gran helado, debe ser mínima. La crema debe poder deshacerse contra el paladar, debe hacerse casi líquida. En Popota, en la calle del Pez, 36, el sorbete vegano de chocolate desaparece casi al tocar la lengua. Es denso y ligero e intenso. Hace funambulismo entre el placer y la conciencia limpia. Llega con sobresaliente a la otra punta de la cuerda.

La tarta de chocolate sin harina y con frambuesas de Las tartas de Zarina

El bizcocho, cuando se redondea, echa a correr. A correr riesgos. El primero, el de secarse. María Parejo, cerebro y manos de Las tartas de Zarina, lo esquiva. En su tarta de chocolate sin harina de trigo y con frambuesas, el interior se mantiene tierno y húmedo. Esto no lo vas a poder comprobar en un restaurante ni en una cafetería. Sus tartas solo se sirven a domicilio. Necesitas avisar con 24 horas de antelación para tenerla en tu mesa.

La tarta ¡Feliz cumpleaños! de Larrumba

La tarta del antojo y el arrebato. El camino del regreso a la infancia está enladrillado con galletas mojadas en leche recubiertas de chocolate. Los botones son el extra, un AVE sin paradas a los siete años. ¿Lo mejor? Que está presente en la carta de todos los restaurante del grupo Larrumba. O sea, que te vas a topar con una porción, ya cortadita, nada más girar la esquina. Cualquier esquina.

El postre de un estrella Michelin

Este llega a casa. La invención de Ricardo Sanz, cabeza de Kirei by Kabuki y uno de los chefs que más estrellas Michelin ha logrado en España, llega a tu salón a través de Deliveroo. Con una corona de crema de cacao 70%, frambuesas y un praliné de almendras, su Chokoreto mochi se sienta sobre una base de feuilletine y strudel de chocolate. Y tú, en tu sofá.

Charo Lagares

Charo Lagares

Iba para registradora y le dio por pensar que el dinero no daba la felicidad. Ahora quiere ser como Dorothy Parker. Solo ha conseguido sus ojeras.

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